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Carta de renuncia de dirigentes de Tierra y Libertad

 Lima, Viernes 17 de Diciembre del 2010

A la militancia de Tierra y Libertad

op-renunciaCompañeros y compañeras:

Para nosotros y nosotras Tierra y Libertad se fundó por la necesidad de aportar a la transformación social de nuestro país desde la renovación profunda de las prácticas y de la cultura política peruana, con un muy fuerte compromiso con los históricamente excluidos, marginados y explotados de nuestro país; es decir con una posición de izquierda.

La compleja coyuntura política, social y electoral de este año ha puesto a prueba la consistencia, los principios y las actitudes realmente existentes en Tierra y Libertad. Nos apena constatar que pese a los esfuerzos de muchos compañeros y compañeras, han predominado comportamientos que para nosotros son incompatibles con la promesa de construir un movimiento basado en una nueva manera de hacer política, y de configurar una izquierda renovada. En vez de esto, el caudillismo, la obsesión por los cargos públicos y una representación en el Congreso, el manejo autoritario en la toma de decisiones que sanciona de diverso modo las discrepancias, la negociación y el cuoteo electoral, la subestimación de las luchas sociales y su instrumentalización por la política centralizada en un grupo de la dirección política, han sido monedas corrientes.

El jaloneo electoral, cada vez más grotesco y más público, de las últimas semanas, ha hecho visible que los que conducen y "dirigen" a las fuerzas políticas han obstaculizado, caricaturizado e ignorado la construcción de afinidades programáticas, como parte de un proceso de discusión de los temas de fondo y de toma de decisiones democráticos, reiterando las tradicionales y erróneas formas de hacer política. La carta de Guerra García, publicada hace dos días en el diario La República, sobre lo que pasa en FS, es un ejemplo más del tira y afloje electorero en el que se encuentran las direcciones políticas de las izquierdas y otras fuerzas populares, lo que nos indica la precariedad de los partidos políticos, que privilegian lo electoral, dejando de lado los principios, el programa y las prácticas democráticas.

Lamentamos que la mayoría de la dirección política de Tierra y Libertad no haya marcado la diferencia en este escenario y se haya sumado, con argumentos cada vez más contradictorios, a una actuación pragmática y de "realismo político", que se contraponen y alejan cada vez más de las razones originarias que le dieron nacimiento. Discrepamos profundamente de la mediocridad política con la que se viene avanzando las negociaciones y discrepamos además con todos aquellos que cediendo a la coyuntura, reducen nuestras apuestas en programas minimalistas que desvanecen las posibilidades de un cambio real.

La política es otra cosa para nosotros y nosotras. Sin pretenderla una actividad "perfecta", nos parece inaceptable el cuoteo, los acuerdos sin compromisos de construir relaciones y propuesta políticas de largo plazo, el apilamiento de partidos y membretes para el simple salto de la valla electoral y el aterrizaje congresal de algunas figuras. No estamos de acuerdo que la mayoría de la dirección de Tierra y Libertad no zanje con esto y más bien se argumente que debemos aceptar lo que ocurre porque no se puede hacer política de otro modo. Nos parece inaceptable que ante la exigencia de que la confluencia se forje sobre la base de acuerdos programáticos y procedimientos democráticos, se nos diga que eso a nadie le importa, siguiendo la improvisación y superficialidad en las decisiones tomadas, perdiendo las raíces del por qué y para qué comenzamos con este proyecto que aspiraba a ser consecuentemente emancipatorio.

En este sentido, quienes suscribimos esta carta, hemos tomado la decisión de renunciar al movimiento Tierra y Libertad. Esto no supone retirarse de la política, sino al contrario, declarar que trabajaremos para que cesen las agresiones y maltratos entre militantes y dirigentes por las pugnas electoreras; pero sobre todo, contribuiremos en crear las condiciones para otra "política" con los movimientos sociales, en las bases de las fuerzas de izquierdas y del campo popular.

Dedicaremos nuestras energías para causas mayores y mejores: "la profunda transformación democrática de nuestra patria y de nuestro mundo".

Nuestra renuncia es una afirmación de las voluntades y apuestas libertarias, al fragor de las luchas sociales, en la tarea histórica de forjar un Perú de todas las sangres.

Fraternales saludos

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