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Entrevista a Luis Jaime Cisneros.

Revista - N° 17 Educación

Entrevista a Luis Jaime Cisneros

"Sí no hay auténtica vocación, no hay maestro ni hay educación"

Maestro de muchos, desde fines de los 1940 en las aulas de San Marcos y la Universidad Católica, escribiendo, en cargos administrativos y de coordinación, pero sobre todo "maestro de maestros". Por eso acudimos a Luis Jaime Cisneros en busca de algunas pistas para entender y enfrentar los problemas de fondo de la educación.

17-07-images01Bajo la Lupa (BLL): Hay quienes llaman a la educación pública en nuestro país "la gran estafa". Padres y madres de familia se sienten estafados porque invierten recursos importantes para enviar a sus hijos al colegio pero la educación que reciben no les permite desplegar todas sus capacidades, apenas consiguen bajísimos dominios en habilidades básicas como la lectura, escritura y matemáticas ¿Qué sería lo fundamental que tendríamos que cambiar en el sistema educativo para asegurar a las nuevas generaciones una educación humanista, útil para la vida, enriquecedora, que amplíe las opciones y libertades de las personas?

Luis Jaime Cisneros (LJC): Lo que necesitamos es tener una idea clara del país que integramos; de lo que en este país hemos generado y de lo que esperamos para el futuro. Todo ha fracasado, porque nunca se tuvo en cuenta que el progreso implicaba cambios en el sistema educativo, dado que los ideales que debía infundir la escuela no siempre eran los mismos. Muchos aspectos educativos estaban anclados en el siglo XIX. Somos una sociedad anclada en un mundo en que se han deteriorado muchos valores y el dinero ha alcanzado prestigio inusitado. En esta sociedad se mueven los estudiantes. Debemos trabajar para corregir muchas cosas, para asegurar los valores sin cuya vigencia la escuela carece de sentido educativo. Fundamentalmente, el trabajo escolar debe ayudar al alumno a ser (y considerarse) persona.

BLL: El Ministerio de Educación afirma que habría mejorado en algo la comprensión lectora y las habilidades matemáticas en las escuelas públicas. Pero las brechas entre educación urbana y rural y entre educación privada y estatal no se están reduciendo. ¿Qué opina de la permanencia de esta brecha? ¿Qué implica para la construcción de un país integrado en el que todos encuentren su espacio para vivir y progresar en un ambiente de paz?

LJC: Una seria actitud crítica para evaluar el sistema educativo vigente no puede tener en cuenta declaraciones ni discursos, todos ellos ocasionales. Lo que se mide y lo que cuenta son los resultados. Y basta que la autoridad reconozca resultados deficientes para echarse a investigar qué ocurre: si se trata de los métodos, de los temas, de las lecturas. Muchos opinan sobre estos asuntos, pero las opiniones delatan la pobre información científica que las respalda. La escuela urbana constituye una realidad distinta de la escuela rural. Esas realidades deben ser enfocadas desde la zona interesada. Hoy hay zonas rurales que han desarrollado sistemas que merecen atención. Hay que aceptar la realidad: los problemas educativos del mundo rural los deben resolver los expertos del mundo rural: son asuntos de orden sociológico y no administrativo. Cada zona del país debe recibir la educación que necesita.

BLL: Nos preocupa la situación de los maestros. Los países con mejores desempeños educativos tienen en común haber privilegiado el factor docente para establecer la mejor relación maestro - alumno. Selección, formación, salario, acompañamiento, han sido clave para el éxito. En el Perú, por el contrario, vemos maltrato a los docentes, se los culpabiliza de lo mal que está la educación y les bajan la autoestima. En su opinión: ¿Qué incidencia tiene la relación del maestro con sus alumnos sobre la calidad educativa? ¿Qué tendría que cambiar en esa relación para asegurar una educación de calidad a nuestros estudiantes? Y ¿Por dónde empezar el cambio?

17-07-images02LJC: Necesitamos abrir espacio para la vocación magisterial. Si al maestro no lo respalda una auténtica vocación, no hay maestro ni hay por qué hablar de educación. Y la vocación no se encuentra necesariamente vinculada con una disciplina determinada. Tiene que ver con el estudiante, que es un previo desconocido. Enseñar sabiendo que no todos los muchachos tienen el mismo grado de atención, ni el mismo tipo de interés por el estudio, ni el mismo grado de inteligencia. Si a uno no le interesan realmente estos requisitos, no hay vocación que respalde la enseñanza. Hay que estar en condiciones de trabajar con muchachos que no tienen confianza asegurada en su propio ritmo intelectual. Necesitamos que el alumno pueda recibir el conocimiento con alegría. Necesitamos ayudarlo a que se considere 'persona'; a valorar su opinión. Muchos de esos logros son fruto de conversaciones con el alumno, y no de clases sobre una determinada disciplina. Para ofrecer enseñanza de calidad, el maestro necesita conocer al alumno.

BLL: La política magisterial reciente, de evaluaciones y capacitaciones masivas, notas catorce, concursos

seriamente denunciados, carrera magisterial de idas y venidas. ¿Coincide con lo propuesto y consensuado en el Proyecto Educativo Nacional? ¿Qué está pasando con el Proyecto Educativo Nacional que tanta expectativa generó por las posibilidades que abría de tener visiones de futuro y acuerdos básicos para cohesionar voluntades?

LJC: ¿Quiere usted creer que el PEN tiene dificultades para ser conocido por todo el magisterio? En el Balance que se hace en el 2009, publicado por el Consejo Nacional de Educación, se da una idea clara de las dificultades por las que se atraviesa todavía.

BLL: ¿Qué opina Ud. del Colegio Mayor Presidente de la República? ¿Es por ahí que se abre el camino de la calidad y la equidad?

LJC: La recepción mediática que ha recibido el Colegio Mayor, y la que ha acompañado a la prueba a la que
fueron sometidos 'los alumnos más distinguidos' no indican que estemos ante algo que signifique realmente un cambio en el sistema educativo. Llama la atención que a la clase inaugural no fuera invitado ningún miembro del actual Consejo Nacional de Educación, ni del Consejo anterior, si tenemos en cuenta que los integran destacados profesores de Secundaria. Si admitimos que los maestros de calidad están reservados para los 'alumnos de calidad', la calidad deja de ser una exigencia natural de todo esfuerzo educativo. La meta debe ser que todo colegio (urbano, rural) ofrezca enseñanza de calidad, que genere aprendizaje de calidad.

BLL: ¿Cree Ud. que la educación intercultural y bilingüe pueda ser algún día realidad para la mayoría de los niños y niñas de nuestro país?

LJC: Esta es la madre del cordero. Somos un país pluricultural y, en consecuencia, plurilingüe. Esa condición histórica debe ser tomada en cuenta por nuestro sistema educativo. Las lenguas naturales son aquellas que uno recibe en el hogar, y deben ser aquellas en que la escuela acerca a los niños a los primeros conocimientos. No puede la escuela torcer ese destino lingüístico. En la lengua mamada en la leche se aprende, en la escuela, el valor que tiene la segunda lengua, que nos asegura el vínculo con todos los que hablan español. Ese criterio, que es científico, garantiza una buena formación social. La escuela debe recordar que Sendero Luminoso combatió y combate esta realidad. La lengua heredada es la que garantiza nuestra condición humana. Cuando el país entero se haya convencido de esta realidad, el Perú tendrá la forma que soñaron nuestros abuelos.

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