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La calidad educativa: un reto pendiente.

Revista - N° 17 Educación

La calidad educativa: un reto pendiente

La educación peruana se encuentra en emergencia hace tres décadas. Hace menos de una década fue declarada en "emergencia", sin políticas concretas e integrales. Resultado de ello se ve reflejado en el 75% de los estudiantes peruanos no comprende lo que lee al culminar la educación primaria.

17-12-images01¿Ha contribuido la educación peruana a superar los niveles de desigualdad social y económica en el país? De acuerdo con datos oficiales el nivel de cobertura educativa en el Perú ha aumentado considerablemente, pues en los últimos diez años,la tasa neta de matrícula ha fluctuado entre el 90.6%1 y el 94.2%.

Ciertamente, la universalización de la educación básica es uno de los objetivos de desarrollo del milenio, y estamos cada vez más cerca de la meta final respecto a cobertura; sin embargo al culminar la educación primaria casi el 75% de los estudiantes peruanos no comprende lo que lee.

Datos como estos deberían llevarnos a plantear a la calidad educativa como uno de los temas más urgentes en la agenda nacional. No se trata únicamente de garantizar el acceso a educación, sino también de prestar atención a la calidad de los aprendizajes, ya que esto incidirá y contribuirá sustancialmente al desarrollo del país.

Si partimos de una perspectiva en la que consideramos a la educación un derecho social fundamental y uno de los ejes más importantes para el desarrollo podemos inferir que la mejora de la calidad educativa es imprescindible para garantizar que la educación contribuya efectivamente con la construcción de una "sociedad de ciudadanos" y con la búsqueda de equidad social. Si se prioriza únicamente el aspecto cuantitativo sin considerar el aspecto cualitativo, la educación pública puede llegar a convertirse, en realidad, en un factor de desigualdad social.

Generalmente se asocia el bajo de nivel de la calidad educativa a problemas de gestión o a un bajo nivel profesional de los docentes. Esta reducción del análisis obedece a la falta de voluntad de los diferentes gobiernos para enfrentar los aspectos políticos, económicos, pedagógicos, sociales y administrativos de la problemática educativa. En ese sentido, un referente principal para la acción educativa del Estado debiera ser el Proyecto Educativo Nacional (PEN), que a pesar que el actual gobierno lo ha suscrito líricamente, no lo aplica.

Viene al caso preguntarnos ¿El PEN está articulado a un Plan de Desarrollo Nacional?, ¿Se está considerando de forma concreta a la educación como un eje fundamental para el desarrollo del país? La búsqueda de la calidad educativa implica tener la voluntad política para aumentar el presupuesto designado a educación, iniciar una lucha sostenida y eficaz contra la corrupción en la administración del sector, y lograr un pacto social entre la comunidad educativa, el estado y la sociedad civil.

La brecha entre educación pública y privada

17-12-images02Distintos estudios señalan que elacceso a un determinado tipo de educación tiene consecuencias en los niveles de ingresos, donde los egresados de instituciones educativas privadas suelen tener ingresos mayores que los egresados de institucionespúblicas. El acceso a una educación de calidad estaría condicionado al poder adquisitivo de las familias, de modo que al mantener la baja calidad de la educación pública se estaría reproduciendo la desigualdad económica y social.

La calidad de la educación no sólo implica lo que se enseña y lo que se aprende, sino en lo fundamental, cómo se enseña y cómo se aprende, que esencialmente es ser pedagogo y tener didáctica, y eso es ser maestro

La relación entre estado y magisterio

Si bien el nivel profesional de los docentesinfluye en los desempeños de los estudiantes, esto no quiere decir que mediante evaluaciones y normas punitivas contra el magisterio se mejorará la calidad de los aprendizajes. La relación entre el Estado y los educadores ha estado caracterizada por la verticalidad, el maltrato y la ausencia de un diálogo real con el magisterio que permita incluir la perspectiva del docente en la elaboración de las políticas educativas.

Durante décadas las demandas del magisterio han tenido como filtro a quienes dirigen hegemónicamente el gremio y tienen el control de sus instituciones. Los intereses partidarios de los dirigentes gremiales y los intereses inmediatos de los gobiernos de turno, han estado por delante de las necesidades de la educación. Al Estado no le ha interesado escuchar al magisterio, sino únicamente negociar con quienes mediante un manejo burocrático podían ayudar a controlarlo: su propia dirigencia sindical.

Igualmente grave es la devaluación de la carrera docente en cuanto al reconocimiento económico y social. El poder adquisitivo de los maestros ha disminuido en las dos últimas décadas, dando lugar a que gran parte del magisterio tome el tiempo que debería usar para su actualización profesional, en asumir una doble jornada de trabajo.

El actual gobierno, lejos de asumir una iniciativa de diálogo democrático con los docentes y proponer iniciativas desde un enfoque integral de la problemática educativa, impone normas que atentan contra los derechos de los educadores y pone en riesgo la calidad de los aprendizajes de los estudiantes; tiene en su haber la aprobación de una Ley de Carrera Pública Magisterial (ilegal e inconstitucional), sin el consenso y debate necesario, el intento fallido de aplicación del decreto del tercio superior y la aprobación de la ley 29510, que permite que profesionales de otras disciplinas puedan ejercer la docencia, pese a que existen ciento veinte mil docentes titulados sin trabajo.

Ante esto es necesaria la formación de un frente magisterial con real representatividad, que no esté supeditado a intereses personales ni partidarios y que pueda contribuir eficazmente con la elaboración y ejecución de políticas educativas. La búsqueda de un mayor presupuesto educativo, la implementación de un plan nacional y permanente de actualización docente y el desarrollo de una estrategia para combatir la corrupción en el sector son tres de las tareas urgentes en las que el magisterio debe asumir un rol determinante.
La participación de los actores de la comunidad educativa

17-12-images04Los padres de familia, docentes y estudiantes tienen derecho y el deber de participar en la elaboración de la política educativa nacional.

Asimismo, las instituciones de la sociedad civil y organizaciones sociales, deberían tener un espacio brindado por el Estado para su participación permanente. En base a la experiencia del PEN existe la necesidad de crear un pacto social por la calidad educativa que permita mediante acciones concretas darle seguimiento a la política educativa nacional.

La búsqueda de la calidad educativa implica algo más que un aspecto de gestión, porque involucra perspectivas y acciones políticas, administrativas, económicas y sociales que sitúen a la educación como un factor fundamental para el desarrollo del país.

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