porno
EDITORIAL

marfil-editorial3GANÓ LA VOLUNTAD DE CAMBIO

Por Marfil Francke
 
Contra los discursos que nos querían convencer de que lo mejor para el Perú es mantener el modelo económico tal cual porque ha traído un crecimiento inédito, ganaron las ganas de experimentar un cambio. Ante la convicción de que el prometido chorreo nunca llegará, ganó la idea de que vale la pena correr el riesgo. Y aunque todavía no haya un claro entendimiento sobre que es o como funciona la economía nacional de mercado, la mayoría de peruanos y peruanas si tienen claro que el modelo actual es inequitativo y excluyente, que no está beneficiando a la mayoría, y que no basta que un país se vincule a los mercados ni necesariamente a cualquier mercado, para conseguir mejoras duraderas en la calidad de vida de sus ciudadanos. También va ganando el convencimiento de que no es equivocado poner reglas claras a las empresas y exigir que las cumplan, que no es cierto que toda inversión privada abandonará el Perú si se le pide que respete los derechos de los pueblos a la consulta, los derechos de los trabajadores o los derechos ambientales, como de hecho lo hacen en Canadá, Australia o cualquier país de Europa.

Contra el intento de convertir a la política en farándula, las elecciones en espectáculos carnavalescos, el voto ciudadano en una mercancía que se compra con polos de colores, ganó la escucha reflexiva que pudo distinguir entre los cantos de sirena que dicen saber todo y tener todo resuelto, las propuestas que invitan a construir conjuntamente una sociedad más justa, donde no se considere aceptable que el Estado emplee la violencia para acallar las disidencias o poner fin a los conflictos. Y contra el envilecido sentido común de que no importa que un gobernante robe con tal que haga obras, de que la corrupción es un mal necesario e inevitable, va abriéndose paso un nuevo sentido común que dice que nos merecemos gobernantes honestos y honrados, autoridades que se contenten con sus salarios como cualquier trabajador y no consideren que es su atribución usar el puesto público para generarse negocios, propiedades, prebendas.

Ganó, pues, en esta primera vuelta, la democracia. Pero se abre la segunda vuelta electoral y las batallas por los derechos y la democracia serán más duras.

Los que apuestan por el continuismo porque con el actual modelo "la plata les llega sola", los que quieren que todo se quede tal cual porque temen perder sus privilegios y subvenciones, los que ahora tienen el monopolio de la palabra pública y la pueden vender la mejor postor, van a unir sus fuerzas, talentos e inmensos capitales en contra del buen sentido común que reclama un cambio. Diarios y televisoras repetirán una y otra vez, en distintos tonos y lenguajes, lo mucho que se perdería –aunque sin especificar quienes realmente perderían-, lo retrasado que aparecería el Perú ante el mundo, lo tenebroso que sería nuestro futuro. Pasado y futuro se asemejarán en la telenovela diaria que escucharemos en todos los canales y estaciones: hambre, enfermedades previsibles, engaño y coacción a la libertad, los males que aquejaron a las mayorías en el pasado, amenazarán con volver. Un ardid discursivo que esconderá quienes fueron los causantes de esa vida triste y miserable en el pasado; negará el hecho de que aun hoy muchos peruanos, demasiados, viven así; y ocultará que ello no es una situación natural, una fatalidad, y que entre los que son responsables de ello se encuentran, justamente, los que llegaron rezagados en la primera vuelta electoral.

En esta partida decisiva que se jugará en los próximos dos meses en nuestro país, Ollanta Humala tiene una responsabilidad importante. Le toca hacer el más amplio llamado a la unidad y generar condiciones propicias para el debate creativo y el trabajo colaborativo con todas las fuerzas que apuestan por el cambio. Será importante que mejore su plan de gobierno y prepare un equipo de primera calidad para la gestión. Requerirá también contrarrestar las falacias y cuentos chinos de la prensa y convencer al vastísimo sector de conciudadanos que no han votado por el cambio. Será clave saber escucharlos y comprender su incertidumbre, asegurarles que el cambio no se hará en contra suya, que sus derechos serán respetados, que el gobierno, por una vez, estará subordinado a la ciudadanía y no al revés. Pues estos son los cambios que está pidiendo la población: un modelo económico más inclusivo y un sistema político realmente democrático, donde el Estado se ponga al servicio de las mayorías y no de las minorías con poder económico, como ha venido siendo.
Análisis y propuestas para el país
Grupo Bajo La Lupa

Comments  

 
#4 sergio santa cruz 2011-04-16 20:52
claro
uno aplaude y celebra lo que satisface nuestro modo de pensar, tambien aplaude cuando nuestros odios son canalizados en la busquedad de revancha
 
 
+1 #3 marcelo huaroto 2011-04-15 23:25
solo hay una forma de enterderlo y darnos cuenta que somos minoria limeña
 
 
#2 Gina Ch. 2011-04-12 15:42
De acuerdo con el excelente artículo de Marfil. Saber escuchar, respetar la voz de peruanos y peruanas excluídos, que no tienen el poder económico; pero sí el derecho a ser escuchados y que sus problemas sean abordados. Medios de comunicación libres ¡Sí!, pero también libres de los grupos económicos de poder que sólo miran un lado de los problemas.
 
 
+1 #1 DAVID OMAR SALVATIERRA 2011-04-11 15:30
Este articulo me parece sencillamente:

"EXCELENTE"
 

Suscribirse a nuestro Boletín

Ingrese su email:

logo-inferior   Copyleft 2012 Lima - Perú   KYBERNET
Gestionamos información para generar conocimiento
Web site desarrollado por Kybernet, usando Joomla con licencia GNU/GPL.
google adsense adwords google adsense adwords