bad fake rolex are rolex watches on poshmark fake authentic rolex pen verses fake replica quality panerai watches copy hublot best replika
porno

La lucha por el árbol de la montaña

La lucha por el árbol de la montaña

op-bll-01arbolconfianza

Por Wilfredo Ardito

La semana pasada, el gobierno peruano anunció con satisfacción que había concluido el proceso de delimitación marítima con el Ecuador.  De hecho, después de los absurdos enfrentamientos de años atrás, las relaciones entre ambos países parecen encontrarse en su mejor momento, en asuntos como el intercambio comercial o turístico.

Sin embargo, para algunos peruanos todavía enfrentan serias amenazas desde el país vecino: los indígenas awajún llevan varios años denunciando el permanente ingreso de ecuatorianos (no militares, sino civiles) a sus territorios ancestrales.

Las incursiones se producen en la Cordillera del Cóndor, donde existe una valiosa diversidad biológica, desde aves hasta mariposas y desde mamíferos hasta peces.  Allí se encuentran también el cerro Kumpanam, de importante valor espiritual para los awajún, y las cabeceras de numerosos ríos.

En el año 2004, el gobierno de Toledo y los representantes awajún se pusieron de acuerdo en la creación del Parque Nacional Ichigkat Muja (Árbol de la Montaña), la Reserva Comunal Tuntanain y la Zona Reservada Santiago-Comaine.   Los indígenas sintieron que, después de su valiosa participación en los enfrentamientos bélicos, el Estado peruano por fin les hacía justicia, protegiendo sus territorios de madereros, colonos y actividades mineras.

Sin embargo, cuando por fin el gobierno de García creó el Parque Nacional Ichigkat Muja, éste había sido recortado a poco más de la mitad de las  153,000 inicialmente establecidas.  La razón fueron las presiones de la empresa minera Afrodita, avaladas por el Ministerio de Energía y Minas.   “Los awajún llevamos siglos viviendo allí, pero el gobierno de García prefirió dar una concesión a una empresa minera”, comenta un amigo awajún.

Las protestas de los indígenas, incrementadas el año 2009 durante el conflicto de Bagua, llevaron al gobierno a anunciar que la concesión de Afrodita estaba suspendida.  Sin embargo, la empresa sigue actuando en la zona.  Es más, ha celebrado un convenio con las guarniciones militares locales para entregarles dinero a cambio de protección armada.

Para los awajún es lamentable que el Ejército preste servicios privados de seguridad, mientras que se encoge de hombros cuando decenas de ecuatorianos ingresan al Perú.      Ellos llegan para cazar animales silvestres en territorio awajún y vender su carne en el Ecuador, donde la fauna amazónica casi ha desaparecido por una agresiva política de colonización y múltiples concesiones mineras.    De igual manera, los intrusos pescan con barbasco y dinamita, lo cual prohíben las leyes peruanas.  Algunos invasores ecuatorianos se dedican a la tala de árboles o la minería informal, lo cual implica establecer campamentos temporales donde permanecen quince o veinte días.

Las autoridades de las áreas naturales protegidas y los guardaparques son todos awajún, que no pueden hacer mucho frente a los invasores: carecen de apoyo policial y menos hay algún fiscal o un juez que puedan disponer su detención.  Los invasores muchas veces ingresan armados y han amenazado de muerte a los guardaparques.   Eso sí, los cartuchos de bala los compran en el lado peruano, porque cuestan mucho menos.

Los awajún han solicitado una mayor presencia del Estado, tanto para el control migratorio, como para impedir la salida de la fauna silvestre y la madera.  Naturalmente,  para muchos funcionarios de Lima o Chachapoyas trasladarse a un paso fronterizo en el Río Santiago sería poco menos que un destierro… pero podría capacitarse a los propios awajún para que trabajen como funcionarios de Migraciones o Aduanas.   Por si alguien lo desconoce, es bueno saber que existen numerosos profesionales awajún que han estudiado en universidades peruanas o extranjeras.

Uno de ellos es Eduardo Nayap, sociólogo, teólogo, pastor evangélico y el primer indígena amazónico elegido como congresista en la historia del Perú.  El rol de Nayap puede ser fundamental para que el Estado peruano enfrente las demandas de 300,000 indígenas amazónicos.

Sin embargo, Nayap no sabe si asumirá el cargo: dentro de su propio partido (Gana Perú), el actual congresista José Maslucán, que se presentaba a la reelección, ha impugnado las actas, con razones poco válidas.    Muchos awajún temen que Afrodita esté detrás de este reclamo, para así poder actuar con más libertad.  En los próximos días deberá ser decidido por el Jurado Nacional de Elecciones y es fácil imaginar que pueden producirse fuertes conflictos si el triunfo de Nayap es anulado.

El gobierno de García deja a los awajún con mucha frustración y con exigencias muy claras: cancelación definitiva de las concesiones de Afrodita y las demás empresas mineras, restablecimiento del trazado original del Parque Ichigkat Muja y cese de las invasiones ecuatorianas.    En este último caso, dado que las relaciones entre el Perú y el Ecuador están en un momento tan positivo, ambos gobiernos podrían promover un Plan Ambiental Binacional.

Al gobierno que se elija el próximo 5 de junio,  exactamente dos años después de la tragedia de Bagua, le corresponde el reto de restablecer la confianza con los ciudadanos awajún y hacerles justicia.

Suscribirse a nuestro Boletín

Ingrese su email:

Columna de Opinión por Autor

pluma_y_papel

logo-inferior   Copyleft 2012 Lima - Perú   KYBERNET
Gestionamos información para generar conocimiento
Web site desarrollado por Kybernet, usando Joomla con licencia GNU/GPL.