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Tenientes gobernadores en Puno: Representantes del Estado y la comunidad

Tenientes gobernadores en Puno: Representantes del Estado y la comunidad

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Por Patricia Quiñones

No hace falta  realizar  un análisis exhaustivo de las dinámicas políticas o de los medios de comunicación local para corroborar la importancia de los tenientes gobernadores en el ámbito político puneño.  Si bien el cargo existe en la mayor parte del país - pues estas son autoridades que en teoría representan al Presidente de la República  y al Poder Ejecutivo en el ámbito de su jurisdicción (1)- se puede afirmar que en el caso puneño  estos  cobran un dinamismo y  notoriedad particular.

Así es usual observar noticias relacionadas a sus funciones formales pero también aquellas ligadas a  su participación  en diversas manifestaciones que buscan llamar la atención de diferentes instancias públicas  sobre las necesidades y problemáticas que aquejan a la población de sus localidades. En la mayoría de casos estas manifestaciones giran en torno al pedido de recursos para obras, acceso a servicios, fiscalización de los gobiernos locales(2), entre otros. Pero más allá de hacer un listado de los pedidos centrales que  realizan tales autoridades, este artículo buscará mostrar la  relevancia que puede alcanzar este cargo en el espacio rural puneño, en especial al sur del departamento, y reflexionar a partir de él sobre el funcionamiento del sistema de autoridades políticas.

Elección, funciones y funcionamiento

Los tenientes gobernadores son autoridades que, según establece la ley, deben ser designadas por el gobernador de su jurisdicción; es decir, por los gobernadores distritales (3). En la práctica en muchas zonas del país esto no funciona de esa manera ya que el cargo, antes que ser efectivamente designado desde “arriba”, es  elegido entre candidatos que propone  la  población y dicha elección sólo es rectificada por el gobernador.

Así ocurre al sur de Puno, donde los tenientes gobernadores son elegidos por la población  ya sea por votación o por un sistema de rotación (4). En ambos casos se toma en consideración criterios ligados al perfil del candidato. Los criterios  no sólo  están relacionados al nivel educativo sino también a otros aspectos como el prestigio, el cual puede estar relacionado con la experiencia política anterior, las redes familiares, cualidades personales, etc.

En virtud a su elección, los tenientes electos  no siempre representan al Estado por mandato directo del gobierno central ni mucho menos siguen la línea  partidaria o visión política del gobierno de turno, todo lo contrario. En  entrevistas (5) realizadas a diversos tenientes de la también llamada zona aymara se percibió una fuerte oposición no sólo al partido de gobierno sino a relacionarse con cualquier partido político. La tendencia general es proclamarse independiente.

Con relación a sus funciones legales, en primera instancia están relacionadas a supervisar el cumplimiento de las leyes y velar por el orden interno de sus comunidades. Estos dos aspectos son parte central del discurso de la mayoría de ellos pero además también se les encargan otras funciones como ser nexos de coordinación con las entidades del Estado y programas sociales específicos, supervisar las instituciones y servicios públicos, informar sobre los acontecimientos y conflictos al interior de sus comunidades, etc. Como se puede ver, la intención estatal parece considerar a los tenientes como observadores, facilitadores y mediadores con las instancias estatales.

Lo cierto es que, en la realidad, los tenientes gobernadores en zonas rurales acaban sobrepasando las funciones indicadas, para buscar “apoyos” que contribuyan al desarrollo de sus comunidades, desarrollo que es  equiparado en muchos casos a urbanización (6). Los tenientes buscan articularse con otras autoridades  locales tales como presidentes comunales, presidentes de comités especializados o alcaldes de centro poblado para, conjuntamente, realizar gestiones tanto ante entidades públicas como privadas que puedan resultar en obras concretas para sus comunidades.

La articulación y negociación con ámbitos “externos” son parte fundamental de  la vida política de estas localidades por lo que cada vez resulta más ilógico hablar de comunidades “cerradas” o estáticas.

Otro aspecto importante es la función de mediación que los tenientes deben adoptar para buscar resolver conflictos internos menores que ocurren en la comunidad, convirtiéndose en una especie de juez de paz en aquellos lugares donde no existe uno. Si bien su palabra no tiene carácter de sentencia, sí es bastante considerada, tal vez debido a la cercanía con la autoridad y la presión social.

Por otro lado, los tenientes también deben cumplir con algunos roles simbólicos bastante interesantes. Están encargados de rendir homenaje a los símbolos patrios y fomentar la identidad nacional a través de izamientos o celebraciones  nacionales, pero también complementan éstos con prácticas culturales locales las cuales se reflejan en su vestimenta, la elaboración de pagos a la tierra o “misachas” en fechas importantes para las comunidades, el intercambio de coca, etc.

Por último, cabe mencionar que las diversas funciones que han sido señaladas y la importancia que pueda adquirir un teniente también radica mucho en las cualidades de la propia persona, ya que como en muchos otros espacios el ejercicio de la autoridad se encuentra bastante personalizado. Esto sumado al contexto particular de cada localidad  influirá en el nivel de importancia que tendrá el  teniente en su comunidad, puesto que podrán existir casos en los que sean otras las autoridades quienes   adquieran mayor importancia. Con esto queda evidenciado una vez más el carácter dinámico de las relaciones políticas y la ausencia de ámbitos de acción perfectamente definidos para cada autoridad. En realidad, las funciones acaban cruzándose o superponiéndose (7) dependiendo del contexto.

A manera de conclusión…

Si bien el artículo se ha centrado en la zona sur del departamento de Puno muchas de las afirmaciones podrían ser extendidas a la zona norte donde, tal como puede observarse en las diferentes noticias propaladas por los medios que recogen una serie de notas sobre el papel central de los tenientes en las dinámicas políticas locales.

A través del breve análisis realizado se puede deducir no solo el rol central que ocupan los tenientes gobernadores para las poblaciones rurales en tanto articuladores, representantes y negociadores con instancias externas sino que además estos visibilizan como el sistema de autoridades políticas es apropiado y re significado en el espacio local. Con esto quiero decir que si bien desde el plano estatal se plantean funciones delimitadas y ámbitos específicos de elección u organización, éstos son desbordados y replanteados una vez que son aplicados en la realidad social.

De ahí la importancia de conocer el funcionamiento práctico de las autoridades locales y  ver “la concreción de la cultura política allí donde el poder se afirma y se cuestiona en la práctica social” (8). Solo con este tipo de análisis se puede tener indicios más cercanos sobre la función de los tenientes u otras autoridades en los ámbitos locales.

En el caso de los tenientes de la zona sur  parece difícil hablar de una figura que garantice la presencia del Estado como propone el discurso oficial, y más bien valdría la pena preguntarse si es que su presencia o relevancia  ¿garantizan  o demandan la presencia más directa y comprometida del Estado?

La figura del teniente resulta ser algo paradójica pues si bien es un cargo que supone en cierta manera  una relación directa con el gobierno, dicha relación existe y se mantiene débilmente, sobre todo a través de charlas sobre instituciones o programas sociales del Estado pero sin percibir una real cercanía con el mismo.

De esta manera, en muchos casos pareciera que estas autoridades antes que representar al presidente de la República  o al Poder Ejecutivo están representando  a la población frente a aquellos, lo que podría ser confirmado por sus actos, generando confusiones en cuanto a su rol político.

Finalmente, puede afirmarse que si bien la existencia del  teniente  es significativa en tanto supone un reconocimiento político de las instancias estatales, se constata que dicho reconocimiento no significa necesariamente un compromiso concreto del Estado con la localidad. Las comunidades, conjuntamente con sus autoridades deberán buscar diversos mecanismos o vías, tanto en el Estado como en otras instituciones, para poder lograr los objetivos ligados al desarrollo que esperan.

NOTAS:

(1) Según indica el Reglamento de Organización y funciones de las autoridades políticas aprobado según el Decreto Supremo N. 004- 2007 IN.
(2) El caso de Ilave demostró la relevancia de los tenientes gobernadores en el devenir político local.
(3)  En el caso de capitales de distrito  los tenientes serán elegidos por el Gobernador Provincial.
(4) El cargo debe ser cumplido por la mayoría de personas en la localidad.
(5) La mayoría realizada en las provincias de Chucuito y El Collao durante trabajo de campo realizado durante fines del 2008 y el transcurso del 2009.
(6)Damonte, Gerardo. Apuntes sobre el teniente gobernador. En: Ansión, Juan, Diez Alejandro y Mujica, Luis. Autoridad en espacios locales: una mirada desde la antropología. PUCP. Lima, 2000.
(7) “Los limites de poder que se establecen para cada autoridad son cambiantes tanto espacial como temporalmente”. (Damonte, 110: 2009)
(8) Abeles 1992: 17.

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