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Sendero, problema y coartada

Organización - editorial

 reyna-editorialEsta semana, en lugar del acostumbrado editorial, estamos incluyendo un articulo recientemente publicado por Carlos Reyna (quien no es integrante de Bajo La Lupa), el cual suscribimos y creemos necesario difundir, pues consideramos que dicho articulo presenta una acertada lectura de la actual controversia sobre Sendero y la universidad publica. 
Grupo Bajo La Lupa 
 
Aunque no es el más grave del Perú, Sendero Luminoso continúa siendo un problema importante. Sin embargo, para buena parte de los partidos políticos, Sendero es apenas una coartada  para no asumir los verdaderos problemas graves del país, de la democracia y de las universidades.
   
Las distintas facciones de Sendero continúan siendo agentes de violencia política. Unos,  continúan sus acciones armadas, permanecen así en la llamada guerra cruenta. Otros, piden legalidad política y amnistía para los crímenes cometidos por sus dirigentes, pero los justifican  como supuesta necesidad histórica. Pasaron a lo que denominan la guerra incruenta. En ambos, la guerra aún está presente en su “política”.
  
En el corto plazo, en un país que vivió hace muy poco el trauma de los terrorismos cruzados, estas facciones no tienen mayor futuro. Unos se recluyen en  sus focos, sumergidos en las montañas selváticas. Otros reducen su programa a la liberación de los profetas del terror que se amansaron en prisión. No tienen, por ahora, nada que cautive  a ningún sector significativo del país.
  
Aun así, el Perú sigue brindando posibilidades de mediano plazo para el violentismo de cualquier signo. Un crecimiento profundamente desigual, que fragmenta en lugar de integrar al país, y unos partidos y poderes públicos corruptos, autoritarios y encima ineptos, son buenas semillas para un nuevo brote de la política armada, senderista o no. Una democracia diluida, sin afecto popular, es incluso más vulnerable que una dictadura abierta.
  
Esas son las cuestiones de fondo que han facilitado la sobrevivencia de las facciones senderistas. Los partidos que controlan el gobierno y el Congreso las han agravado en todo este tiempo. Han hecho altamente impopular y represivo a este régimen. Con la ayuda de rectores autoritarios y argolleros, dejaron en el olvido a las universidades públicas. Y ahora, cuando reaparecen en ellas los cánticos senderistas, la solución que fabrican es instalar policías en los campus.
  
Así, los mismos políticos y rectores que han facilitado las nuevas audacias senderistas, ahora las utilizarán como coartada para medidas represivas que no servirán para frenarlas, sino para repriir cualquier legítima rebeldía universitaria.
 
Carlos Reyna 
Columnista Diario La República

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