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“Ollanta es bueno, pero Nadine…”

"Ollanta es bueno; pero Nadine..."

bll-articulo10-30-06-2011

Por Juan Gargurevich

Durante meses, las redes sociales tuvieron como blanco principal a Ollanta Humala haciendo correr rumores que no se escuchaban desde los tiempos en que se afirmaba que Velasco Alvarado había ordenado la expropiación de todas las casas de Las Casuarinas para entregárselas a pobladores de Villa el Salvador.

Pero ahora que con paciencia y discreción Humala ha logrado aplacar temores, las poderosas baterías del rumor limeño se han dirigido a ella, a Nadine, la esposa y futura Primera Dama: “Le dice lo que tiene que decir, lo maneja, se prepara para quedarse, ya coló a toda su familia, sigue el ejemplo de la Kirchner”. Y finalmente, “esa mujer es terrible” sin aclarar bien el porqué de lo terrible de esa mujer.

Los rumores han formado siempre parte de la política y muchos dramas de la historia surgieron por simples rumores mal intencionados que provocaron no pocas veces hasta guerras con toda la regla.

Los norteamericanos estudiaron bien el tema durante la Segunda Guerra mundial y decidieron establecer una Clínica de Rumores luego de comprobar el enorme daño que podía provocar un rumor a todo un ejército. Y nombraron “cazadores” de rumores, esto es, personas atentas a lo que se hablaba, comentaba y que a veces corría como reguero de pólvora. Entonces contraatacaban con volantes, parlantes, reuniones, y disolvían ese rumor… aguardando el inevitable siguiente.

El miedo se traslada por rumor, por chisme que encuentra sustento en el contexto. En tiempos de la vieja revolución bolchevique, por ejemplo, circuló la versión de que el Estado arrebataría a los niños de los brazos maternos para llevarlos a escuelas especiales donde serían formados como buenos comunistas.

Ese rumor se disparó con niveles de terror durante la revolución cubana y no pocos isleños huyeron a Miami con solo sus hijos en brazos porque “sabían” que ya se acercaban los barbudos que se los quitarían.

En Venezuela, Chávez también ha debido enfrentar los mismos viejos rumores que nacieron contra los bolcheviques; y el más importante ha sido, una vez más, aquel de los niños arrancados del hogar para formarlos para la revolución, lejos de los amorosos nidos familiares.

El presidente Correa de Ecuador tuvo una frase certera cuando comentó el triunfo de Humala. “La prensa no lo dejará en paz”, dijo, anunciando que pronto se le terminará este veranillo amable a nuestro flamante mandatario y pronto emprenderán de nuevo la batalla con los rumores de siempre. Para comenzar.

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