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EDITORIAL

marfil-editorial3Pequeños cambios que apuntan grandes cambios

Por Marfil Francke
 
Se ha inaugurado un nuevo gobierno en el Perú y las esperanzas están altas. Grandes cambios se requieren hoy en nuestro país ( y en el mundo) y por ellos apostamos. Un cambio en el modelo económico actual para que las riquezas que genera el trabajo de los peruanos, la explotación de los recursos naturales y la puesta valor de los saberes y experiencias acumulados, se distribuyan más equitativamente.
  
Un cambio en la forma que se explotan esos recursos naturales, las reservas de petróleo y depósitos de minerales, los bosques nativos, los peces y demás especies que visitan nuestros mares, a fin de asegurar que se reduzcan al máximo los daños ambientales y que se reparen los que son inevitables, que los recursos no se agoten para siempre a la vuelta de una generación. Un cambio en las prioridades de la inversión pública y en las formas como se deciden y ejecutan los presupuestos y en la manera como se fijan las reglas para la actividad privada, incluido el capital extranjero y el acceso a la tecnología de avanzada, por ejemplo, las semillas transgénicas. Un cambio en la forma como el Estado y sus funcionarios se relacionan con los y las ciudadan@s, que instaure la noción de que aquellos están al servicio de éstos y no al revés, de que las autoridades electas no son propietarios de los bienes y espacios públicos ni pueden hacer uso privado de ellos ni tomar decisiones inconsultas. Inclusión, equidad, ampliación de derechos...
  
Eso es lo que estos grandes cambios implican y ello redundará en la paz y en la seguridad ciudadana que todos anhelamos, en nuestro bienestar cotidiano, en nuestra alegría de vivir, en nuestro orgullo de ser peruan@s.

Sabemos que todos estos cambios son complejos, que no se pueden hacer de la noche a la mañana, que requieren crear nuevos consensos sociales y visiones compartidas pues no los puede hacer ningún Gobierno sólo, sin el concurso y la activa participación de la ciudadanía. Es claro pues que requieren un tiempo largo que excede los cinco años que hemos concedido al recién electo gobierno del Presidente Humala. No se trata, pues, de exigirlos para hoy.

Pero hay otros pequeños cambios que si se pueden llevar a cabo y mostrar desde el primer día: cumplir las promesas, devolver su valor a la palabra dada, restituir a la autoridad electa su credibilidad. Eso ya sería un gran cambio en nuestro Perú: la mayoría recordamos como el Sr. Fujimori, que prometió que no haría un ajuste económico drástico, traicionó su palabra -y muchos otros temas de su plan de gobierno- a sólo 6 días de haber tomado el poder. También recordamos como Toledo se comprometió a impulsar la reforma de la Constitución de 1993, a revisar las licencias de los canales de televisión que vendieron su independencia editorial al régimen fujimontesinista, a combatir la corrupción enquistada en el aparato administrativo estatal, y nada de ello hizo. Y todos recordamos como Alan García olvidó, tan pronto tomó el poder, su promesa de no firmar el TLC con Estados Unidos sin previa revisión y consulta a la población. Múltiples más fueron sus promesas traicionadas. 

Honestidad, transparencia, humildad para aceptar y corregir errores...
 
El gobierno del Presidente Humala puede marcar la diferencia desde hoy. Si erró en sus ofertas, si no era posible cumplir con una medida que anunció, por ejemplo, poner civiles en los organismos encargados de la defensa y el orden interno, explíquelo abierta y claramente a la población; si se equivocó en alguno de los recientes nombramientos, fue mal aconsejado o ignoraba información clave sobre el pasado de la persona, por ejemplo, vínculos no casuales con personas o redes de corrupción, rectifique.
Equivocarse no es malo, todos lo hacemos. No admitir un error si lo es: es cerrarse al aprendizaje. No corregirlo, es grave: es aceptar jugar al juego de los omnipotentes, de los que todo saben, de los que hacen lo que les da la gana. Pequeños cambios que no requieren mayoría en el congreso, ni la aprobación de la banca internacional, ni el apoyo de los inversionistas privados. Pequeños cambios que preparan el terreno para los grandes cambios. ¿Es mucho pedir?
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Análisis y propuestas para el país
Grupo Bajo La Lupa

Comments  

 
+1 #3 Pilar 2011-08-11 23:34
La felicito, es un análisis profundo que expresa el sentir de los peruanos que votamos por Ollanta, por un gobierno con HONESTIDAD, VALORES, EJERCICIO DE DERECHOS Y DEBERES CIUDADANOS, esperemos vigilantes con fe y esperanza que esta vez no nos equivocamos.
 
 
#2 ariq 2011-08-11 17:24
Lo que hay que diferenciar bien en un proyecto politico es cuanta pobresa es el resultado de causas normales aceptables y cuanta es el resultado de politicas de gobierno equivocadas y de negligencia burocratica.
 
 
+2 #1 Juan 2011-08-09 02:57
Estoy de acuerdo en casi todo su análisis y comentarios, excepto en lo que se refiere a los transgénicos y, en lo que quizás no me comprenda en lo relacionado a poner ex militares en Defensa y en la PNP. esto estimo se efectúa por cuestiones de Estado. El resto si merece una explicación del Sr. Presidente.
 

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