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"Cambiamos la relación de fuerzas"

RAFAEL CORREA - PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

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"Cambiamos la

relación de fuerzas"

Las reflexiones del Presidente del Ecuador señalan una mirada histórica de lo que ocurrió el 30 de septiembre. Y con su enfoque se definen también algunas líneas conceptuales de su visión política.

30s-correa04Cuatro meses después del fallido golpe de Estado, el presidente Rafael Correa ofreció entrevistas al ex director del diario francés Le Monde Diplomatique Ignacio Ramonet y al historiador ecuatoriano Juan Paz y Miño Cepeda. Aquí se ofrece una edición para destacar lo más significativo de ellas.
Presidente ¿por qué considera usted que fue un golpe de Estado y no un simple motín policiaco?
En base a la sociología política latinoamericana. Dada por la historia, un motín por parte de una fuerza armada ya se considera golpe de Estado. Y las informaciones de inteligencia posteriores me indican que eso fue planificado con tres semanas de anticipación. Los policías fueron claramente utilizados ese día, en base a la desinformación sobre una ley que era beneficiosa para ellos, como ahora lo reconocen ampliamente. Detrás, había toda una conspiración para desestabilizar al Gobierno.
¿Su vida corrió peligro en ese momento? 
En el hospital policial, por supuesto. En un momento dado trataron los insurrectos de ingresar al tercer piso, nos habíamos refugiado en el último reducto que pudimos encontrar. Yo tenía una reducida seguridad, cuatro o cinco personas estaban dispuestas a dar la vida por el Presidente. Cuando intentaron tumbar la puerta yo pedí una pistola también para defenderme. Aunque yo no sé disparar, tampoco iba a permitir que me asesinen tan fácilmente. 
¿Cuál fue la situación de su familia en esos momentos?
A eso de las nueve de la mañana a mi esposa le empiezan a mandar mensajes con amenazas: "Te vamos a matar ". "Hemos secuestrado a Miguelito". "Ya vamos por ti, ya van las motos ". Ella tuvo que salir a la carrera y así fueron evacuados de forma urgente y enviados a un lugar seguro, que por razones de seguridad no puedo revelar. Entonces nos pusimos en contacto, hablamos dos o tres veces con mi esposa. Le dije: "Cálmate, no pasa nada", pero evidentemente no se lo creyó. Estaba siguiendo todo por televisión. En un momento determinado, me hacen entrevistas. La mala fe confunde el no estar secuestrado con tener comunicación. O sea como yo tenía comunicación, no estaba sesecuestrado. ¡Por el amor de Dios! Estábamos retenidos a la fuerza contra nuestra voluntad en el Hospital de la Policía.
¿Pensó usted que la "Revolución Ciudadana" se podía terminar con el magnicidio?
Todos somos necesarios, pero nadie indispensable. Mi muerte hubiera sido un golpe muy duro para la Revolución Ciudadana, pero esto no depende de una persona, yo estaba seguro que iban a salir miles de ciudadanos a tomar la posta y que por nada se iba a detener la revolución emprendida. 
¿Es casualidad que haya habido una sucesión de golpes de Estado en los países de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de América (ALBA)?
No es casualidad. Claramente son intentos de desestabilización orientados a los gobiernos de verdadero cambio. Para la oligarquía latinoamericana, para los grupos norteamericanos más reaccionarios, para los "h a l co n es " norteamericanos, la democracia en América Latina es buena hasta que ellos digan que hay que cambiarla. La democracia no les interesa en absoluto, lo que les importa es mantener sus privilegios, sus posiciones de poder. Por eso, permanentemente,
los países progresistas de la región, los de verdadero cambio, tenemos que soportar conspiraciones como en Venezuela, Honduras y Bolivia. 
Transcurrido el tiempo ¿cómo va ese camino de respaldo ciudadano y social al régimen?
Siempre hemos reconocido que el respaldo ciudadano y social es inmenso, histórico, pero no organizado ni orgánico. Este es un desafío que hay que enfrentar en la asamblea del movimiento proponiendo una nueva estructura, con principios, estatutos, una nueva directiva nacional, etc. Nuestro origen político fue sui
géneris, nuestro movimiento espontáneo captó a la ciudadanía y de ahí hemos ido construyendo, a diferencia de Evo Morales que viene de una lucha de muchos años de los movimientos sociales y tiene una estructura de base, y a diferencia de Hugo Chávez que tenía el movimiento Quinta República. Ahora el desafío es transformar ese inmenso apoyo ciudadano y social en una fuerza organizada con capacidad de movilización para que defienda su gobierno. 
¿Usted cree que estos peligros de desestabilización se han incrementado? ¿Su gobierno cree estar más estable frente a ellos o siempre hay una especie de vigía atrás en alerta a lo que pueda venir?
Los peligros siguen ahí. Y seguirán mientras seamos un peligro para el sistema, para los poderosos, para el status quo. Recibimos conspiraciones porque estamos cambiando la relación de fuerzas en función de las grandes mayorías. 
¿Cómo ve la perspectiva de su gobierno en relación al corporativismo, se ha quitado esa base antigua de la sociedad ecuatoriana?
Se han hecho cambios históricos, la Constitución marcó un hito, el cambio de jugar en la cancha del neoliberalismo, al ahora en donde se juega en la cancha de una de las constituciones más progresistas del mundo. Aunque todavía no logramos un cambio radical respecto a la relación de fuerzas, porque aún existe corporativismo, hay cambios importantes. Para seguir progresando es necesaria la implementación de leyes y políticas públicas en conjunto. 
Hay una frase de Trotsky que dice: "La revolución necesita el látigo de la contrarrevolución". ¿Piensa usted acelerar, radicalizar la Revolución Ciudadana?
Por supuesto, estamos de acuerdo. No hay revolución sin contrarrevolución. El proceso de cambio en América Latina tiene grandes resistencias que si no se manifiestan no es que dejaron de existir, están esperando la oportunidad para liquidar esos procesos de cambio por todos los medios, como lo demostraron aquí el 30 de septiembre: agrediendo, disparando, matando, rompiendo la Constitución, tomándose la Asamblea. A esa gente, lo que menos le interesa es la democracia y el bien público. Por supuesto que, después de esto, hay que ser mucho más contundentes, eficaces, precisos para aplicar la 
Revolución Ciudadana. 
La situación de la Policía. ¿Cómo está ahora?
Es dura. La Policía ha sido un cuerpo armado que nunca ha tenido control del poder civil. Uno de los factores que desencadenaron el 30-S es que tocamos intereses muy fuertes que responden dentro de la institución a grupos e incluso a otros gobiernos. Ahora hay un desafío enorme que enfrentar. 

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