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¿Por qué no una salida política?

¿Por qué no una salida política?

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Por Carlos Leon Moya

1. Rudie can't fail

"Creo que debemos dar amnistías en todos los sectores. Hay que tender puentes para consolidar el crecimiento económico del país, para hacer sostenible la inclusión social, para fortalecer la descentralización, para luchar contra la corrupción y promover la ética pública.
Rudecindo Vega, 31 de octubre

"Debemos llegar a una solución de punto final, de reconciliación del país, no podemos estar permanentemente en esto [investigación a militares]".
Daniel Mora, 31 de julio.

"¿Somos los familiares los que debemos reconciliarnos con el Estado? ¿Somos las víctimas las que debemos reconciliarnos con los asesinos? ¿O es el Estado el que debe reconciliarse con nosotros? Creo que es el Estado el que debe reconciliarse con nosotros. Si se violaron derechos humanos fue por una acción directa del Estado o por un abandono de este en los que Sendero Luminoso y el MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru) cometieron actos de violencia"
Gisela Ortiz, 1 de noviembre.

Daniel Mora y Rudecindo Vega distan de ser buenos comunicadores. Mora invalidó su idea de reconciliación desde el momento en que usó el infeliz nombre de "punto final", mientras que la amnistía propuesta por Vega luce frívola cuando la justifica para "consolidar el crecimiento económico del país" y "fortalecer la descentralización" (sic).

Sin embargo, me parece importante que se pongan sobre el tapete salidas a las secuelas del conflicto armado interno distintas a las defendidas por los organismos de derechos humanos. Necesario, propio de una democracia. Lo inconveniente e inadecuado es cerrar el debate de plano. Tachar, desde el trono de la verdad sustentada en nueve tomos, de políticamente erradas o moralmente insostenibles a las posiciones que no son las nuestras. Váyase a su casa, no a la impunidad, ni olvido ni perdón, la sangre derramada.

Es cierto, una amnistía general o un punto final son propuestas poco felices –yo tampoco quiero a Fujimori y Montesinos libres-, pero son un extremo desde el cual se puede iniciar un diálogo. ¿O acaso la propuesta del movimiento de las organizaciones de derechos humanos es consensuada y goza de legitimidad entre los ciudadanos de a pie? Creer que el voto por Humala en segunda vuelta es un respaldo a su agenda propia es miope e ingenuo.

Existe de parte del movimiento de derechos humanos cierta intransigencia en sus puntos. En la última década han promovido una visión de la historia política reciente del Perú que no ha tenido acogida, y se traza una línea divisoria con quienes difieran de esta. Además, se ha forzado mucho el tema de la memoria. Un museo, un monumento, eventos, pasacalles. Se ha querido homogeneizarla. No solo hay gente que no quiere recordar, sino que muchos combinan recuerdo y olvido, y muchísimos más recuerdan pero de manera diferente a la que se proclama. El recuerdo de lo ocurrido en el conflicto armado es heterogéneo, múltiple, variado, contradictorio. En él entran no solo las víctimas de las acciones del Estado, sino también de los familiares de los subversivos, de los militares que sirvieron en zona de emergencia, entre otros.

Entre las propias víctimas la memoria es variada. Desde el caso del ayacuchano que relata con sumo respeto la relación de sus familiares con militantes de Sendero Luminoso a inicios de los ochenta -y mira con ternura a los limeños que lo buscan para comprender lo ocurrido-, hasta el caso de los familiares de víctimas del Ejército en Puno que votaron por Keiko Fujimori porque "si su padre nos quitó a nuestros familiares, ella nos tiene que reparar". ¿Por qué la memoria tendría que ser lineal? ¿Hay una sola memoria?

Finalmente, el tema no es del interés general, y quienes defienden una postura similar a las Recomendaciones Finales de la Comisión de la Verdad no tienen el suficiente poder de presión para conseguir sus objetivos. Por eso Humala puede no decirle nada a Mora y seguir sus días, por eso Vega puede declarar lo que declara a título personal y Humala no se despeina.

2. Inimicus / Hostis

"Soy de la idea de que hay que evaluar todo. Pero voy a ir un poco más: siento que el país tiene que entrar en un proceso de reconciliación política nacional".
Rudecindo Vega, 31 de octubre.

"Entonces lo unico que se puede hacer -y lo mas correcto- seria que metan presos a sus hijos con el [Alberto Fujimori], así el Perú se libra de esas lacras y al mismo tiempo se le da el gusto al asesino ladron y corrupto de morir rodeado de sus hijos-cómplices".
Status de No a Keiko, 1 de noviembre.

Imagine un continuo. Ubique en un extremo la cara de Hannah Arendt, y en el otro extremo coloque el rostro de Carl Schmitt. ¿Con cuál de estos filósofos se siente más identificado? ¿En qué lugar del continuo ubicaría las frases citadas líneas arriba? Si usted tuviera que conversar con uno de los autores de las frases para llegar a un acuerdo, ¿con quién lo haría?

3. Break on through (to the other side)

"Los invito al VRAE, vayan con nosotros (...) Caminen con nuestros soldados para que vean que son gente del pueblo como cualquier otra (...) En los ejércitos nuestros no sirve esa gente que está en las ONG's (...) Sería interesante tener a la Ong WOLA o Aprodeh yendo como patrulla para ver como están viviendo los campesinos en el campo".
Daniel Mora, 26 de octubre.

"La amnistía General se abre paso, ya es una tendencia social y se impondrá más temprano que tarde porque no sólo es necesidad de nuestro pueblo, el país y la sociedad peruana en su conjunto, sino es la única forma de solucionar políticamente los problemas derivados de la guerra popular (...) También pensamos que sólo pueden oponerse a la amnistía general los grupos que por mezquinos intereses se oponen a la reconciliación nacional y otros que so pretexto de defender los derechos humanos viven de los muertos de ambas partes de la guerra y trafican con el dolor de sus familiares".
MOVADEF, 31 de octubre.

"Esta propuesta significaría liberar a Abimael Guzmán y a los miembros de la dirigencia del PCP- Sendero Luminoso, tanto como a la dirigencia del MRTA; asimismo liberar a todos los miembros del grupo Colina, a Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos, este último tiene la pena más alta por casos de violaciones a los Derechos Humanos. La liberación de todos estos personajes, ¿contribuiría a la reconciliación, a la lucha contra la corrupción y a promover la ética pública? La CNDDHH considera que, por el contrario, esta posición promueve la impunidad, la corrupción y fomenta el delito".
Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, 31 de octubre.

Víctimas hay en todos lados. Muchos militares y policías también fueron víctimas, ¿o vamos a seguir catalogándolos como asesinos?. Más allá de la imprecisión, es un grueso error político, casi del calibre Vega.

¿Continuar con el discurso "víctimas versus asesinos" va a llevarnos a buen puerto algún día? Porque se asume por "asesinos" a quienes violaron derechos humanos por una acción directa y sistemática del Estado: los militares. No se hacen distinciones, se les trata como un grupo homogéneo, se les pone en el mismo saco. Viéndolo así, la aversión que tienen por los organismos de derechos humanos tiene cierta lógica.

Mora crítica a los organismos de derechos humanos –y por extensión a la izquierda- por una supuesta doble moral en su discurso: dicen que defienden a los ciudadanos, "al pueblo", pero no se interesan por los militares cuando el componente popular en la tropa es innegable. Podríamos argumentar circularmente sobre sus opiniones, pero lo saltante a mi juicio es que su lectura no es individual.

¿Cómo creen que ven personas cercanas al entorno militar a las ONG? Mora discrepa de la Comisión de la Verdad. Él no cree que hubo una política sistemática de violación de los derechos humanos por parte del Estado peruano, y a la vez considera inaceptable lo ocurrido en Cantuta y Barrios Altos. ¿Tener una postura distinta a la CVR lo convierte en un negacionista? Uno puede discrepar con Mora en este punto, pero eso no lo convierte en Rafael Rey ni hace del gobierno un cómplice de sus declaraciones. Más bien diría que Humala ha sabido manejar el tema y no meterse en cada cosa que hablan sus ministros es una buena estrategia. Más bien diría que es peligroso calificar al gobierno actual en la medida en que apoya o no la agenda sectorial de cada uno: si Humala calla a Mora está por el bueno camino, si Humala no calla a Vega está traicionando la inclusión social.

Quien sí respaldó a Vega fue MOVADEF (Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales). Vinculados a Sendero Luminoso, su propuesta es simple: amnistía general, libertad para todos, reconciliación a reja abierta. Legítimo y legal, su existencia siempre ha generado muecas en ciertas personas. Uno puede discrepar con ellos y su postura facilista para resolver las secuelas del conflicto armado: yo empecé la guerra y mate más, pero la solución es que acá no pasó nada. Pero es válido. Cuando el año pasado salieron marcharon con sus banderas rojas pidiendo amnistía pocos fueron los que los defendieron.

¿Acaso cometían algún delito?.
La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, por su parte, emitió un comunicado criticando las declaraciones de Vega. Excesivamente retórico, su primer párrafo pone al mismo nivel a Abimael Guzmán y a la dirigencia del MRTA. Sí, se buscó graficar de ese modo lo que implicaría una amnistía, pero igual no me deja buen sabor de boca. El MRTA no es Sendero, Polay no es Guzmán, hay un gran tema con las penas de los ex emerretistas presos, y ponerlos en el mismo saco para generar simpatía –o infundir temor- me parece inadecuado.

4. Salida política

Bertoldo diría estas cosas mejor, pero Bertoldo no las diría nunca.
Él no se mete en honduras –y está viejo, quiere paz y hasta apoya a los moderados.
Martín Adán

Estuve involucrado en el activismo de derechos humanos unos cuantos años. Con las víctimas, con sus familiares, con mis propias convicciones y diferencias. Guardo buenos recuerdos, miles de volantes y gratas amistades, pero también impresiones como las de ahora que creo saludable mencionar.

Considero que no estamos en condiciones de imponer nuestra lectura de la historia reciente del Perú como la única y oficial. Creo también que no es lo correcto. El haber estado mucho tiempo a la defensiva ha generado una cerrazón muy fuerte a visiones alternativas. Vista en perspectiva, nuestra lectura no tiene siquiera la pretensión de ser global. Es la lectura desde las víctimas de las acciones ilegales del Estado, respetable y por la cual se batalló con todo en contra. Pero parcial. La visión de los militares es distinta y no encaja. No está tampoco la de sus familiares, que ven con recelo a esas ONG que no los tratan como víctimas sino casi como agresores. Tampoco está la visión de los subversivos, políticamente costosa pero necesaria si se quiere ir más allá de una reconciliación consigo mismo.

Ninguno de los grandes actores en cuestión tiene la capacidad de imponer su visión sobre los otros. Mientras tanto se suceden las descalificaciones mutuas y los procesos judiciales. El óptimo de sus preferencias no podrá ser conseguido, y mantenerlas no sirve para dialogar. ¿No es acaso mejor empezar a poner sobre la mesa los puntos en común? La salida va a tener que pasar por el diálogo, va a tener que ser política. Comparar los relatos e incluirlos, o simplemente dejar que se expresen. Eso ya es bastante: que se manifiesten sin descalificarlos de hachazo, sin mirarlos como un enemigo. También está la posibilidad de que esto no se haga y sigamos como hasta ahora caricaturizando la posición contraria, peleándonos a puñetazo limpio en un estadio vacío, con el público en calle porque el partido ya acabó.

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