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¿Por qué es tan difícil andar izquierdo?

¿Por qué es tan difícil andar izquierdo?

bllarticulo01-30-2011

Por Rocío Silva Santisteban

¿Qué sucede con los proyectos políticos peruanos que, durante las campañas electorales, expanden sus banderas progresistas, medioambientales, de izquierda, pero una vez que suben al poder se acomodan en los acolchados dobleces de un discurso que defiende el statu quo político, ya sea extractivista, neoliberal o incluso autoritario? Para parafrasear el célebre tweet de Nadine Heredia, me pregunto ¿por qué es tan difícil andar izquierdo?

Creo que en el caso de este gobierno, a diferencia de los anteriores que fingieron una posición solo con un objetivo electorero (Alan García) o patearon el tablero por un pragmatismo autoritario (Alberto Fujimori), no se trata simplemente de “asumir a ese 20% que se sumó en la segunda vuelta electoral” y que no votó por el Plan de Gobierno original sino por la moderada Hoja de Ruta. Pienso que, una vez asumidas las riendas de este extraño tipo de Estado que tenemos (excesivamente burocrático, ausente donde debería de estar presente y demasiado presente en espacios donde debería ausentarse), los nuevos gobernantes reconocen necesidades, estrategias, hoyadas y vacíos que, frente al tablero de control, asustan y entonces es preferible virar ligeramente a la derecha y seguir manteniendo la velocidad de crucero de los gobiernos anteriores para no saltar con la cantidad de baches del camino, más aún en una situación de crisis internacional galopante y de ingresos nunca antes vistos en las arcas del Estado.

Sin embargo, esta posibilidad que va de la mano con las sonrisas placenteras de la Sociedad Peruana de Minería (aquella del spot de Oblitas, no lo olvidemos) y de algunos periodistas irracionales que alegan una epifanía de racionalidad del presidente (ellos, precisamente, los autores del neologismo “electarados”) está creando más desconfianza entre los pobladores campesinos, estudiantes, obreros, ambulantes, deambulantes, desempleados y toda suerte de ninguneados de nuestro país. Se trata de una nueva capa de desconfianza que se ajusta perfectamente a las miles de capas anteriores que, como pisos geológicos, se han venido sobreponiendo una a una con cada golpe de timón a la derecha.

“Total, ustedes me eligieron; si no hubieran votado por mí no estaría acá”, señaló el presidente de la República, Ollanta Humala Tasso, en la clausura del congreso de la Confederación de Campesinos del Perú-CCP el jueves pasado. Precisamente: ese es un punto de lucidez en el actual jefe de gobierno y no debe de perder esa brújula. Si está sentado ahí es porque todos sus electores (no electarados) apostaron por una nueva posibilidad de ser considerados –no solo incluidos– sobre todo sujetos de ciudadanía, de derechos, de peruanidad. ¿Es posible que los ninguneados del Perú aguanten, una vez más, otra arremetida contra sus propuestas para seguir aumentando los pisos ecológicos de la frustración y el desasosiego? Cuidado: como dijo un viejo poeta alemán, los pueblos se amodorran pero el Destino no deja que se duerman. Y ahora, nosotros, estamos con los ojos bien abiertos.

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