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Balance electoral en el Perú

 

Balance electoral en el Perú

op-balance02Por Eduardo Arroyo

Las recientes elecciones en el Perú (regionales, municipales y referendum por el FONAVI) se han dado en el contexto de una seria crisis internacional del sistema capitalista, cuyo último episodio es la guerra comercial por la devaluación de sus monedas, sobre todo en China y el Sudeste asiático buscando así aumentar la competitividad de sus exportaciones. Pese a ello, la región latinoamericana no es la más afectada en términos de crecimiento económico mas sí de desarrollo. Aún somos el continente con el grado de desigualdad social mayor del mundo.

En términos políticos se advierte la carencia de partidos con una sólida base nacional compartiendo el sentir de sus pueblos en un clima de tolerancia y democracia. No siempre es así, sin embargo. Brasil fue a elecciones presidenciales el 3 de octubre ganando Dilma Rousseff, la candidata oficialista del Partido de los Trabajadores, pese a lo cual pasa a segunda vuelta. La sorpresa ha venido por el lado de la ecologista Marina Silva, cuyos 20 millones de votos serán decisivos para quien asuma la primera magistratura del país atlántico. Brasil, potencia del BRIC y novena economía del mundo, parece que tendrá rostro de mujer en su gobierno.

Por otra parte, Venezuela fue a elecciones de representantes parlamentarios regionales y municipales. El PSUV del presidente Hugo Chávez logró unos 90 escaños, no los 110 esperados y si bien sigue consolidado como la fuerza hegemónica del parlamento nacional, tiene unos 60 parlamentarios de oposición por primera vez, ya que en el 2005, la oposición no se presentó a elecciones. No las tiene todas fáciles la revolución bolivariana encabezada por Chávez, la que enfrenta un 30% de inflación, problemas de racionamiento de luz, agua y encarecimiento de los artículos de primera necesidad en un cuadro de alta polarización social interna.

Las elecciones en el Perú y Brasil se han dado, además, en circunstancias de una asonada policial en Ecuador, que pudo devenir en un golpe de Estado triunfante que derrocara al presidente Rafael Correa. Los lentos reflejos de la sociedad civil y de las fuerzas políticas allegadas al presidente así como la inmovilidad del ejército y la complicidad de la oligarquía desplazada del poder ante el secuestro presidencial, demuestran la fragilidad del proceso político del país vecino del norte, su Revolución Ciudadana y el necesario fortalecimiento del partido gobernante que pasa por alianzas con las masas populares y el encuentro con la CONAIE (Confederación Nacional de Indígenas Ecuatorianos), la que está apartada de este proceso revolucionario, que paradójicamente proclama un Estado Plurinacional. Un profundo balance se impone en este país, debiendo consolidar sus bases y sus raíces populares sin autosuficiencias ni soberbias. Son dinámicas, como la boliviana y la venezolana, en permanente revisión, afirmación y avance. Está demás decir que la asonada ecuatoriana como las elecciones en el continente se realizan ante unos Estados Unidos de Norteamérica interesados en deshacer cualquier gobierno opositor a su hegemonía en la región.

El Perú se ubica en el bloque aliado de los Estados Unidos de Norteamérica conjuntamente con México, Colombia y Chile. Nuestro país manifiesta un relativo crecimiento para este año, lo que no necesariamente es un indicador de desarrollo (calidad de vida, aminoramiento de la desigualdad social, de la pobreza, bienestar poblacional, mejor distribución de los ingresos).

El crecimiento implica en el caso peruano un agrandamiento de su mercado ligado a la economía internacional, centralmente del sector exportador. Un 2% de la producción nacional es generada por las empresas constituyentes de la Asociación de Exportadores (ADEX) y la Sociedad de Exportadores mientras que más del 97% es producido por las Mypes y Pymes. Ya los grandes capitales nacionales tienen nichos de mercado en los Estados Unidos conviniéndoles los beneficios del TLC, no siendo la misma situación la de los medianos y pequeños productores ni la de la dinámica productiva fuera de la capital peruana alejada de los circuitos internacionales y carente de capitales, tecnología como de protección y apoyo estatal.

La descentralización, si bien parcial, ha implicado una redistribución de los recursos económicos generándose nuevos sectores sociales. El crecimiento oficial pregonado por el gobierno peruano no incluye la dinámica de estos actores regionales que surgen a lo largo y ancho del país produciéndose y abriéndose una amplia brecha entre el credo oficial y la realidad nacional, divorcio que explica la derrota electoral del partido gobernante en todo el país así como en la misma capital. Candidatos triunfantes como Vladimir Cerrón con planteamientos ecológicos u otros como Atkins en Piura insisten en el mantenimiento del hábitat, la necesaria inversión siempre y cuando sea consultada a la población y no destruya el medio ambiente. Mientras el gobierno incentiva el ingreso de las corporaciones transnacionales mineras, la población se resiste por cuanto su experiencia liga la minería extractiva a la destrucción y trastorno de la vida de los grupos nativos. En parte, la Defensoría del Pueblo plantea que gran número de los 272 conflictos sin resolver, proceden del choque entre la minería, el entorno ambiental y la población. En suma, el Perú es un hervidero social, económico y político, todo un mundo emergente de nuevos actores sociales no considerados por la escena oficial que crean el cuadro de un país muy fragmentado y con nuevos polos regionales económicos así como con centenares de puntos conflictivos, centralmente motivados por los estragos que deja la explotación minera, máxime si no se deja el canon minero a las regiones.

El gran potencial nacional de recursos naturales es entendido por el gobierno como motivo de lobby para vender dichas riquezas a los consorcios transnacionales, lo que no revierte en una real descentralización ni en el ingreso de regalías fuertes para las regiones. El gobierno se aleja de las provincias motorizado por la vil ley de la ganancia. La corrupción campea en la esfera gubernamental.

Los nuevos actores sociales que han sobrevivido a la crisis internacional, se desenvuelven en sus territorios sin grandes tendencias culturales ni ideológicas. No es un público ideologizado como en anteriores décadas. Las polarizaciones no se dan en el espectro de derechas-izquierdas sino en el regionalismo, amor al terruño y sus riquezas, costumbres, la defensa de lo propio. La ideología es mas bien localista, si bien Lima está en las proyecciones de avance, caso de Alianza para el Progreso, agrupación política que le ha quitado la hegemonía al APRA en su bastión (el "sólido norte") presentándose como gestores de una modernidad en base a proyectos educativos (universidades, academias) y con candidatos en todo el país, incluyendo Lima. En su conjunto, los presidentes regionales apelan a la conciencia de sus ciudadanos no en sus signos ideológicos sino en su empatía por hacer obra, sacar adelante su departamento, sus provincias primando también, no lo podemos negar, el caudillismo.

Tras el 3 de octubre, el APRA es barrido de la escena nacional al carecer de presidencias regionales, salvo tal vez el caso del gobierno regional de La Libertad, viejo bastión aprista, en donde su candidato Murguía, señorón y eterno representante aprista en la zona, pelea voto a voto la presidencia. La alcaldía de Trujillo, principal alcaldía de la región liberteña, sigue en el poder de César Acuña, quitando presencia al APRA que tuvo en esta ciudad y región su núcleo fundacional y de poder.

Tal vez parte de la b explicación está en la labor antipartido que ha practicado Alan García Pérez durante esta gestión presidencial quien ha imposibilitado el impulso renovador y vitalizador de los partidos, incluyendo el suyo ahogándose la militancia en la corrupción y el servilismo. " De este modo, con la casi desaparición de los partidos, se consolidan los caudillos y los poderes fácticos como actores centrales de la política peruana... Entre ellos se establecen alianzas y conflictos...Ante la debilidad y ausencia de los partidos, los caudillos se erigen como los nuevos representantes de los diversos grupos sociales de un país fragmentado. Ese es su activo y en eso consiste su poder. No tienen organización pero cuentan con la representación de amplios sectores sociales, lo que les permite negociar con los que tienen el dinero, la información, la fuerza o la fe. La mayor parte de esos caudillos regionales se ubican en el amplio espectro que va del centro hacia la izquierda. Esa es la nueva realidad política en la que tienen que moverse los poderes fácticos. En una situación de bonanza y de boyantes ganancias extraordinarias de las corporaciones, las presiones agresivas de los gobiernos regionales no los van a llevar a la desinversión sino a la negociación. La desinversión se concreta cuando hay mucha presión política y social y baja rentabilidad de las inversiones"(1).

El Nacionalismo (Partido Nacional Peruano dirigido por Ollanta Humala) mantiene unas cuatro presidencias regionales en alianzas con jefes zonales. Tampoco las tiene todas consigo el nacionalismo humalista. El ecologismo tiene un puntal, su vanguardia, en Vladimir Cerrón en Junín, posición novedosa basada en el análisis del impacto de la minería y sus consecuencias en el desarrollo regional. El PPC no tiene nada que no sea en Lima ratificando su carácter de partido capitalino. SOMOS PERÚ que ha logrado ganar algunos distritos en Lima pelea la segunda vuelta en Cerro de Pasco. Acción Popular prácticamente desaparece.

Numerosos frentes regionales y caudillos regionales proliferan en todo el país así como en los distritos limeños. Triunfan agrupaciones nacionalistas, regionalistas e izquierdistas profundizándose la tendencia a la fragmentación política nacional ante la inexistencia de un partido fuerte que congregue a todos.

El APRA se presentó en 21 regiones, Acción Popular en 18, Perú Posible en 15, el Partido Fonavista en 14 y Alianza para el Progreso en 13. En otros casos, los partidos optaron por hacer alianzas. Los movimientos regionales provincianos son los grandes ganadores, lo que ya había ocurrido en el 2002 y en el 2006. Es una tendencia consolidada a lo largo del país. Hay también partidos regionales que van creciendo y tienen presencia nacional, caso de Alianza para el Progreso que a partir de una experiencia modernizadora en la educación va avanzando. Los partidos no tienen los mejores candidatos en las regiones, salvo Murguía (APRA) en La Libertad, Tito Chocano (AP) en Tacna y Acuña (APP) en Trujillo. En el futuro, los partidos deberán hacer alianzas regionales para ganar presencia nacional. Pero a su vez, en este cuadro de emergencia de caudillos y frentes regionales, al menos en 8 grandes zonas habrá una segunda vuelta (Tumbes, Lambayeque, Huánuco, Lima, Pasco, Madre de Dios, Ica, Puno) al no haber logrado el 30% de los votos.

El triunfo electoral en Lima de Susana Villarán(Fuerza Social) ha venido acompañado de victorias izquierdistas o progresistas en regiones como Piura, Cajamarca, San Martín, Junín, Cusco, Arequipa. Vuelve la izquierda al escenario político. Habrá que ver como se desenvuelven las fuerzas y como coordinan entre ellas.

En Lima, no debe olvidarse, ese movimiento de independientes empieza con Belmont, alcalde de Lima en la década de los 90. El mismo Alfonso Barrantes fue un independiente liderando la Izquierda Unida.

Lima es la sorpresa de esta jornada electoral. En la capital peruana se extiende hace varias décadas un profundo mestizaje. Viejos señorones provincianos la pueblan así como ex-campesinos pobres y comuneros conviviendo con los criollos nacidos aquí pero entre el ser y el estar, hoy define la identidad del limeño y de la limeñidad en esta dinámica ciudad de 8 y medio millones de habitantes, el vivir aquí como señal de identidad, de pertenencia.

La capital peruana congrega a esa masa serrana, acholada, migrante. Lima ya es el desborde popular. Fue del campo a la ciudad como Lima empezó a ser tomada pacíficamente en los años cincuenta a partir de una profunda inmigración que le cambió el sabor a la ciudad, el olor, la música, las danzas, la comida, el paso, el son. Todas las Sangres decía José María Arguedas cercano a cumplir cien años.

Limas, la capital peruana, ha sido la nota saltante, no sólo por su realidad social sino sobre todo, en este proceso reciente, por la emergencia de una izquierda prácticamente desaparecida y que bajo la mano de una líder de centro izquierda, Susana Villarán, reaparece renovada. Lo hace en circunstancias en que la capital peruana se asfixia por el pésimo transporte vehicular y la demencial coincidencia de destrucción y arreglo de pistas en todos los distritos como del lanzamiento de obras de corte metropolitano (Tren eléctrico y Metropolitano) y la inseguridad y violencia ciudadana, fruto de la gestión del alcalde Luis Castañeda quien ha hecho mucha obra de retocamiento evitando tocar los problemas sustantivos (transporte vehicular, contactos con los sindicatos de transportistas y reorganización de las fuerzas del orden para dar seguridad a la población). Castañeda es aliado del Partido Popular Cristiano (PPC) en Unidad Nacional, por lo que no puede decirse que la candidata pepecista Lourdes Flores Nano sea ajena al mal manejo de la ciudad. Indudablemente que no tenemos el grado de violencia de México, Caracas, El Salvador o Sao Paulo pero éste va in crescendo.

Después de todo, quien ha gobernado el país desde 1821 ha sido la derecha y salvo un corto tiempo al mando de Alfonso Barrantes, alcalde de Izquierda Unida en Lima (1983-86), es la derecha la que ha controlado esta ciudad.

La lucha por la alcaldía de la capital peruana ha tenido rostro de mujer con dos lideresas en busca del voto ganador. Susana Villarán encabezando Fuerza social, que al escribir este artículo gana por el 38.49% frente a Lourdes Flores Nano del PPC-Unidad nacional con un 37.58% mientras deben definirse 8,384 actas observadas por la ONPE y 146 actas impugnadas por personeros de partidos políticos. Más de un millón de votos impugnados, muchos de los cuales han sido impugnados por el PPC-Unidad Nacional contra Fuerza Social en los distritos en donde FS ha arrasado con su voto. La ONPE tras escrutar el 73.81% del total pasa a manos del Jurado Electoral Especial (JEE), primero, y posteriormente al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) el conteo del millón y medio de votos impugnados, que quedan en manos de jueces cuestionados. 6, 195 actas observadas pertenecen a distritos donde ganó Fuerza SOCIAL (1´108,905 votos) y 2,189 actas observadas pertenecen a distritos donde ganó el PPC (391, 831 votos).

Hay un millón y medio de votos en la incertidumbre de un fraude que pretende consumarse en la mesa por encima de la voluntad popular.

Mientras el PPC anuncia la cantidad de alcaldías distritales que ha ganado en la ciudad capital, Fuerza Social, sin triunfos distritales, sin embargo, mantiene el liderazgo en la votación provincial. Nada está definido aún y la ciudad capital espera con ansiedad la definición de su alcaldesa. Gran cantidad de votos observados y actas observadas e impugnadas están en las zonas distritales en las que Susana Villarán ha arrasado. Crece el temor de la preparación de un colosal fraude contra Fuerza Social. La lentitud de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales) genera esta sensación y más ahora que el conteo pasa a otros organismos.

La historia ha sido novedosa. Hasta hace unos meses, encabezaba las encuestas Cambio Radical al frente del cual estaba Alex Kouri, presidente de la región del Callao que candidateaba a la alcaldía limeña. Se criticó su decisión de candidatear dentro de una agrupación ajena ante la carencia de una agrupación propia. Cambio radical era un "vientre de alquiler" estando además alejado de las masas sociales a las que pretendía representar. Lourdes flores Nano había rayado la cancha entre la decencia (ella misma) y la corrupción (/Kouri, viejo aliado del fujimorismo). Tras la decisión del Jurado Nacional de Elecciones de no dar el pase a la candidatura de Kouri, se produce un meteórico ascenso de Fuerza Social liderado por Susana Villarán, la que con el tiempo encabezará las encuestas. Ante esto, una alianza nauseabunda entre el APRA, el PPC-Unidad Nacional, el fujimorismo, la iglesia, los poderes mediáticos (prensa escrita, radial televisiva) y todas las fuerzas del sistema se abaten contra Fuerza Social, que encabezaba el cambio social en la ciudad. Sólo las masas populares, los nuevos actores sociales de la ciudad capital, los independientes democráticos y progresistas de todos los sectores sociales y centralmente los jóvenes asqueados y cansados de los abusos, la corrupción y la claudicación nacional y corrupción del partido gobernante ante los monopolios transnacionales y la penetración del vecino del sur y la labor combativa del diario "La primera" así como del programa "El francotirador" (Jaime Baily) apoyan a la Villarán. El cargamontón es infame y abusivo rompiendo todas las formas de la convivencia política y toda reglamentación electoral, violándola desde el presidente Alan García como el alcalde Castañeda Lossio, la candidata Lourdes Flores Nano y el grueso del poder mediático. Está claro que quienes controlan las riendas del país no perderán Lima a las buenas. Todo vale en esta lucha por el cambio social del país y de la capital para los grupos de poder.

Al final es una mujer, Susana Villarán, la que le gana a esta alianza abusiva. Todas las excrecencias del sistema, todos los insultos se desbordan contra la lideresa de Fuerza Social sin que la ONPE, el JNE y la Defensoría del Pueblo digan nada. La nueva oligarquía es tan sucia como la vieja y desata la peor guerra sucia de todos los tiempos ante las grandes posibilidades de perder la ciudad capital del Perú. No importa que la competencia sea meramente edil. El poder fáctico se defiende ante cualquier posibilidad de cambio. No hay centro-derecha, como pretende presentarse Lourdes Flores Nano. Las clases medias se fascistizan rápidamente movidas por la ignorancia y el miedo que pregonan los sectores más conservadores del sistema como un medio para conservar su poder. Insultos como el de terrorista, comunista, drogadicta, abortista inundan la escena política y la contaminan. El centro derecha se desdibuja rápidamente y se convierte en ultraderecha. Susana Villarán invoca a la esperanza frente al miedo. La decencia se corre de lado y se pone del lado de la Villarán mientras la alianza de Lourdes Flores Nano con un tipo impresentable como César Cataño (con juicios de narcotraficante) embarra a la candidata del PPC-UN. Toda su leyenda de honestidad y transparencia se desploman.

Se han violado todas las formas y normas. El mismo día de las elecciones, Alan García hacía proselitismo a favor de su aliada, Lourdes Flores Nano; los diarios, radios y TV llaman a Lourdes Flores hasta en los días prohibidos. La adecentada Lourdes acabó como una vulgar callejonera mientras la tildada de violentista Villarán parecía la Madre Teresa de Calcuta tras el debate final entre ambas. La candidata de fuerza social puso la otra mejilla ante calumnias de lo más desaforadas.

Las elecciones también nos dicen que hay una revalorización del papel de la mujer quedando los hombres muy rezagados. (Lay con 8% de voto, Fernando Andrade con 4%, Gonzalo Alegría (AP) con 2%, Luis Iberico (APP) con 1.3%).

La escena política se refresca con un nuevo rostro y la izquierda reverdece desde posiciones de centro en esta pugna vecinal, edil.

Se impone la lucha por el cambio social, como en el año 2006. Se redefinen las organizaciones abriéndose un nuevo espacio para la izquierda, espacio inexistente hace unos pocos meses, en donde el único espacio era el humalismo adonde migran una serie de intelectuales de izquierda. Las futuras elecciones presidenciales (abril del 2011) se pueblan de nuevas figuras: Susana Villarán, Padre Marco Arana, Alberto Pisango debiendo buscarse superar el caudillismo que dinamitó los intentos unionistas de la izquierda en el pasado. El Partido Plurinacional Peruano y otros frentes, producto de la última Cumbre de los Pueblos realizada en Lima, es parte de los nuevos actores políticos.

Se encuentran una derecha liberal (Jaime Baily) y una izquierda liberal (Villarán). Es desde un centro fuerte que se volverá a congregar fuerzas a favor del cambio social y no desde los extremos. La enseñanza es bastante acertada. A su vez, Baily aparece más decente que la propia derecha aupada en defensa del statu quo sin las maneras propias de la sana política. Bayli, nihilista y francotirador, claudicó al tener fe en una mujer que simbolizaba el cambio, lo nuevo.

Los partidos muy débiles no garantizan una democracia robusta. El APRA lo perdió todo en la capital, hasta la elemental decencia. Tal vez sea su candidato, el alcalde Gordillo en el distrito de Breña, su último bastión no teniendo otra estrategia en Lima que defenestrar a su candidato edil (Carlos Roca) y apoyar al PPC, el partido de los ricos en el Perú. El APRA tal vez solo obtenga Breña tras gran pelea. Somos Perú con cuatro alcaldías demuestra ser un partido municipalista peleando la alcaldía provincial de Pasco; Siempre Unidos coge distritos populares sobretodo de la Lima norte así como el PPC, distritos que en otros tiempos fueron bastiones de la izquierda. Perú Posible con tres alcaldías y AP en la nada (el balneario aristocrático de Santa María del Mar). El PPC demuestra ser una fuerza limeña con sus 17 alcaldías distritales, si bien en algunos casos se trata de caudillos aupados a sus filas, vg. San Juan de Lurigancho. Mundo de caudillos que se unen a los partidos en función a conveniencias o partidos unidos a caudillos, ambos en busca del poder vecinal distrital. Viejos tránsfugas de la izquierda como Del Risco, obrero de construcción civil y dirigente de la CGTP, líder sindical incorporado hace años al PPC en una fórmula presidencial y que hoy viste los colores del fujimorismo Cambio Radical sin lograr su objetivo.

La lentitud de la ONPE hace presagiar un triste final a esta aventura brillante, renovadora y triunfante. Está alejada de toda moral, ética y de adelantos electrónicos, el conteo mano a mano (que se presta a burdas manipulaciones) y la falta de modernidad tecnológica, que han hecho que el mismo día en Brasil se anunciara en pocas horas el triunfo presidencial de la Rousseff y su pase a segunda vuelta.

Es incomprensile y dudoso que no se sepa y no se diga quién ha impugnado tantas actas y votos. El gran bonetón entre la ONPE Y JEE. Hay además el peligro del ocultamiento de actas observadas o impugnadas lo que genera la suspicacia de la ciudadanía, percibiéndose como el APRA, el PPC, el alcalde Castañeda Lossio, la iglesia, los poderes mediáticos fraguan el fraude en la oscuridad pese a que por boca de urna y el conteo rápido Villarán gana. Lo que hagan las fuerzas antiética chocará con la voluntad popular. Cada segundo demás es una herida a la democracia, contra el voto de los electores, herida a la frágil democracia peruana.

La ONPE demora los resultados y el PPC se declara ganador en una finta histriónica para las tribunas impugnando las mesas en las que ha perdido. La maniobra es una afrenta para la democracia como el pase de actas observadas e impugnadas a un Jurado de Elecciones Especiales integrado por jueces de dudosa reputación y militancia en los partidos que han perdido todo en estas elecciones. El fraude se cocina así. Las fuerzas populares deben salir a las calles a cautelar su triunfo y el robo que se les pretende hacer.

Fuerza Social, un frente, un movimiento de centro es la novedad y debe devenir en un partido en el futuro, con grandes expectativas de ir a las presidenciales, a las regionales, a todo nivel. A su lado satelizan fuerzas de todo calibre desde Patria Roja hasta el Partido Nacionalista Peruano. La izquierda resurge luego de su desaparición ya no en forma de partido sino de un frente, ya no en forma radical sino con posiciones de centro, hábil orientación de su lideresa. Ya no es una izquierda ideológica sino una centro-izquierda rompiendo con los estereotipos que la derecha ha lanzado contra la izquierda: violentistas, terroristas, antisistémicos, antiprivatistas, etc. Por ahí va la salida y despertar de una nueva izquierda en el Perú. No es una receta para el continente sino para el futuro peruano: aglutinar desde un centro fuerte a fuerzas disimiles. Las alas confluirán en este proceso pero no alterarán su fuerza de centro izquierda.

Hasta sectores del APRA fieles a su doctrina fundacional (ser un partido de izquierda), como el fundador Armando Villanueva y el defenestrado candidato a alcalde Carlos Roca han votado y llamado a votar por Susana Villarán, revelándose las fricciones al interior del APRA, un partido que nació expresando el radicalismo antiimperialista de las clases medias de los años treinta y que hoy por hoy, ha sido convertido por Alan García en el principal defensor del imperio y sus negociados, gestor de medidas antipopulares y proimperialistas, pro grandes inversiones convirtiendo el país en una suerte de feria comercial en donde todos los recursos naturales se venden al martillo desde el Palacio de Gobierno.

Las elecciones presidenciales de abril del 2011 vaticinan ser de lo más violentas y sucias. Está advertido el Perú que quiere cambiar de lo que hará el Perú que quiere que todo quede como está.

En suma, un nuevo Perú, un nuevo rostro, nuevos actores, nueva lógica de actores en un cuadro de lógica de estructuras muy herméticas beneficiando a los ricos de siempre.

1) Sinesio López Jiménez, "Adiós partidos". Diario peruano La República del 8 de octubre del 2010.

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