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El problema del premier Valdés

El problema del premier Valdés

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Por Carlos Reyna

Para el ex premier Salomón Lerner el problema fue su discrepancia con =el presidente Humala ante el caso Conga, y la manera como ella abrió hondas fisuras entre los miembros de su gabinete.
Óscar Valdés y su gabinete parecen estar bastante más cerca de lo que quiere el Presidente en los puestos de mando del Ejecutivo. Efectivamente, casi todos son más técnicos que políticos, con todo lo que puede derivar de esa caracterización.

Sin embargo, aunque no padezca de fisuras en su equipo, ni entre él y Ollanta, el problema de Valdés puede ser el de las brechas que contribuya a abrir entre el gobierno y la opinión popular.
Allí están, para comenzar, los nueve puntos de popularidad que ha perdido el Presidente en el mes en que un Estado de Emergencia, con tropas en escena, replegó por el momento a las protestas cajamarquinas contra el proyecto Conga.

Esa medida draconiana estaba, sin duda, pensada para enviar una señal de autoridad ante los círculos de la inversión minera y un mensaje de disuasión hacia otros eventuales focos de protesta en el país.

Para lograr eso, es obvio que Ollanta y su nuevo premier están dispuestos a asumir los costos políticos derivados de su defensa del proyecto. Sin embargo bien podría ocurrir que esos costos terminen siendo más grandes de lo que habían pensado.

Mas allá de quienes lideren las protestas, entre la opinión pública amplia podría haber más simpatías que las previstas respecto a la defensa de las cuatro lagunas que han activado y simbolizado esas protestas, tanto en el país como entre peruanos y peruanistas del exterior.

Igualmente, en la opinión popular y en esas esferas del exterior puede haber más respaldo que el pensado respecto al mensaje de “primero el agua y después las minas”. Se percibe un cierto ambientalismo difuso en todos los estratos sociales.

Por otro lado, no es precisamente popularidad lo que acarrea el desplegar soldados en cantidad, con férreas armas en ristre, para parar una protesta de paisanos provincianos y campesinos, con ponchos y sombreros como atuendo.

Finalmente, tampoco es popularidad lo que ocasionan una medida y una política que van a contracorriente de lo que el Presidente ofreciera como candidato. Hacer lo contrario de una promesa suele ocasionar desafecciones irreparables para un mandatario.

Nada de esto pareciera estar siendo sopesado en la cima del Ejecutivo. De hecho no lo hace el actual premier. Así ha quedado evidente en la manera como ha manejado las últimas negociaciones con los representantes cajamarquinos.

Valdés está exagerando en demasía tanto el personaje como el discurso de autoridad que quiere encarnar en este momento. Lo hace en un grado que puede despertar simpatías en algunos medios pero rechazo en la opinión más amplia de la gente.

Esto será percibido ya no como ejercicio de autoridad sino de autoritarismo, que a la larga debilita a un gobierno, refuerza las protestas y augura otra crisis de gabinete en fecha no lejana..

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