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Los libros escolares y la intervencion estatal

Los libros escolares y la intervencion estatal

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Por Wilfredo Ardito

-Cada vez que escucho “campaña escolar” siento un nudo en el estómago –me decía un amigo médico en los primeros días de febrero.

Érase una vez cuando los colegiales disfrutaban de tres meses y medio de vacaciones, pues las clases terminaban la primera mitad de diciembre y comenzaban el primero de abril y hubiera sido considerado inhumano cualquiera que pretendiera perturbar el descanso con  “vacaciones útiles”.

En aquellos días, muchos escolares usaban los libros de sus hermanos mayores, sus primos o sus amigos.  Naturalmente, los libros traían preguntas y ejercicios que se resolvían en el cuaderno.  Quien no tenía hermanos menores podía regalar los libros a alguna parroquia, una biblioteca o una escuela de una zona rural.   Inclusive había textos que proporcionaba el Ministerio de Educación donde decía: “Cuida este libro.  El próximo año lo usará otro niño peruano”.

Desde 1972 hasta 1992, además, el uniforme escolar era el mismo en todo el país y se podía comprar en cualquier tienda o mandarlo a hacer con un sastre o una costurera.      Muchos escolares llevaban una chompa tejida por su mamá o alguna tía voluntariosa.

En nombre de la libertad de empresa, ahora cada colegio tiene su uniforme, lo cual implica que generalmente haya un solo proveedor (hasta en los colegios estatales).  En nombre de algún peregrino criterio pedagógico, ahora los niños deben comenzar clases en marzo, lo cual implica que los padres estén desde febrero preocupados por los gastos escolares… Y en nombre de los dos factores, además, ahora los alumnos ahora deben pintar o escribir en sus libros o hasta recortarlos…  Es decir, se busca adrede que nadie más pueda volver a usarlos.

Este cambio en los libros escolares fue autorizado por las nuevas gestiones del Ministerio de Educación tan complacientes con las editoriales y tan despreocupadas por los gastos de los padres de familia, porque, además, los precios de estos libros desechables son elevadísimos.   Y, pese a todas las ganancias que obtienen, las editoriales continúan ávidas de lucro y ofrecen comisiones a colegios y profesores para forzar a los padres a comprar sus libros…

Las editoriales que supuestamente deberían fomentar valores en los escolares se han comportado de manera reñida con la moral porque no sentían ningún control por parte de las autoridades.  Sucede lo mismo con los laboratorios farmacéuticos que elevan los precios a los medicamentos muy por encima de la inflación o las cadenas de farmacias que se rehúsan a vender genéricos.  En estos casos,  ley de la oferta y la demanda, tan importante para una economía de mercado, no puede funcionar porque la parte más débil, el consumidor,  no está en condiciones de negociar.  Difícilmente alguien sacará a sus hijos del colegio, después de pagar la matrícula, al ver los precios de los libros y difícilmente alguien puede interrumpir el tratamiento de un enfermo, pese a que los medicamentos suban…

Desde la perspectiva de los países desarrollados, sería muy difícil comprender estos problemas, porque derechos fundamentales, como la salud o la educación están fuera del mercado: la abrumadora mayoría de niños va a colegios estatales, donde se entrega a los niños los libros.  Con la excepción de los Estados Unidos, en esos países la atención médica es también cubierta en hospitales públicos donde se asumen los costos de exámenes, transfusiones u operaciones.

En el Perú, en cambio,  existe una gran participación de las empresas privadas en la educación y la salud: la cuarta parte de los escolares acude a colegios particulares y sólo van a hospitales estatales quienes no pueden evitarlo.

Ahora bien, cuando entre una empresa abusa de su poder y de la necesidad de los consumidores, es fundamental que el Estado intervenga, como lo hace en el ámbito laboral.

Lamentablemente, desde tiempos de Fujimori el propio Estado se ha vuelto cómplice de los abusos de las empresas, autorizando los libros desechables, las comisiones de las AFPs o el precio concertado del SOAT.    Lo mismo ocurrió en el ámbito laboral, donde el Estado hizo que fuera mucho más difícil formar sindicatos, estableció que para las trabajadoras del hogar no hubiera salario mínimo y que los prósperos agroexportadores no tuvieran que pagar los derechos laborales.

Muchas personas cansadas de estos y otros abusos votaron en junio por Ollanta Humala…  pero no vieron mayores medidas que mostraran al Estado protegiendo a los consumidores o los trabajadores…  hasta la nueva norma sobre libros escolares.  Por eso también se han alarmado mucho los mismos voceros del sistema económico que estaban tan entusiasmados con el Presidente.

A diferencia de las trabajadoras del hogar o las obreras de agroexportación, en el caso de los libros escolares los medios de comunicación convirtieron un problema de la clase media en un problema nacional.   En los próximos meses veremos si estamos ante un cambio en la relación del Estado con la población o sólo una situación aislada.

ADEMÁS…

-Como todos los años, la ausencia de previsión ha generado que en la temporada de lluvias se produzcan miles de damnificados.  Al momento que escribimos estas líneas, la provincia de Yauyos se encuentra aislada y en Arequipa se recupera el Presidente Regional, Juan Manuel Guillén, herido en un accidente cuando se dirigía a inspeccionar los daños.

-Pese a que la llegada a Lima de la Marcha por el Agua fue minimizada por muchos medios de comunicación, refleja la preocupación de miles de campesinos peruanos frente a la contaminación de sus tierras.

-La captura del líder senderista Artemio puede generar que terminen los hechos de violencia que han generado tantas muertes en los últimos años.

-Más de 450,000 familias recibirán la primera aportación del programa Juntos (200 soles).  Cajamarca es la región donde vive el más grande número de beneficiarios, casi el doble de la región que le sigue, Huánuco.

-El casino Masaris del Inca puede ser severamente sancionado por la publicación de una oferta de empleo que discrimina por edad y por “buena presencia”.

-El 15 de marzo comenzará un ciclo de cine sobre Discriminación en la Vida Cotidiana. Tendrán más información en las próximas semanas.

APORTES Y COMENTARIOS… (A la RP 394 referida al orgullo gastronómico peruano).

-Al fin y al cabo, lo que dijo Thais es su opinión y merece respeto, pero lo cuestionable es  dónde y cómo la expresó.  Me parece que más que él quiso intencionalmente hacerse notar generando polémica, porque, si tenía esa opinión sobre la comida peruana, la hubiera podido dar hace mucho tiempo en su programa de TV que casi no veía nadie, en lugar del diario El País de España.  (Una vecina de Miraflores)

-Mi  rechazo a Thays no es por su artículo sobre la comida peruana, sino por su permanente actitud arrogante.   En una entrevista que le hizo Perú 21 hace unas semanas afirma que su novela "Un lugar llamado oreja de perro" sería considerada la mejor novela peruana del siglo XX si la hubiera escrito Miguel Gutierrez (http://blogs.peru21.pe/leeporgusto/2012/01/ivan-thays-no-soy-un-escritor.html) Y es más, una y otra vez insulta a Gutiérrez, en lo que parece no solo envidia, sino una patológica forma de asumir que a él le corresponde el reconocimiento que tiene Gutiérrez.

Esto no viene de ahora. A fines de los 90, Thays publicó una re-edición de su primer libro. En el prólogo, él mismo afirmaba que era, junto con Mario Bellatin, "la voz" de los 90. Y un poco antes, en una revista llamada Vórtice, él pedía ser leído de forma únicamente literaria, pero denigraba a los demás autores por su postura política.

Thais reacciona de modo infantil (ante cualquier crítica, "¡¡me tienen envidia!!"), pero gracias a sus relaciones sociales, hay personas del mundillo literario que lo defienden a capa y espada, como Gustavo Faverón o la misma Rocío Silva Santisteban.  No es esto acaso rebajar el bello ejercicio de la literatura a los más meros vínculos interpersonales? Bueno, he aquí la principal obra de Thays. (Un escritor peruano, residente en Bolivia).

-Al margen de las auto-referencias del Dr. Thays, no se puede negar que este cargamontón en su contra respecto a sus declaraciones sobre la comida peruana es desproporcionado (Un catedrático peruano, residente en los Estados Unidos)

-No sé qué tan grande sea la burbuja del boom gastronómico peruano: en los programas de cocina que producen nuestros amigos colombianos o argentinos, no veo ni si quiera un chef peruano.  A lo mucho en Utilísima Satelital dan los viernes a las 10pm "Perú Fusión".  Me da la impresión que la burbuja es "mucho ruido y pocas nueces" o citando a Vallejo "Hay peruanos... mucho por hacer"... (Una abogada de San Borja).

-Lo más triste y que considero mezquino y cobarde es que un escritor utilice un medio internacional para denigrar a quienes laboriosamente trabajan para destacarse en un segmento tan competitivo como es la culinaria internacional. Sin duda hay mucho por hacer, no obstante los Iván Thays de la vida, siempre serán una piedra en el zapato para avanzar (Un catedrático peruano, residente en el Brasil).

-Una sociedad madura debe aprender a escuchar ideas diferentes, sobre comida, política o literatura, reconociendo que existen temas opinables. En todo caso, el verdadero orgullo de ser peruanos debería basarse en lo que cada uno hace por construir una sociedad más justa y más feliz. ¡Evoluciona, Perú! (Un comentario en el Facebook).

LA FRASE W:

En muchos colegios todo marcha bien hasta que aparecen padres preocupados por la educación de sus hijos. 

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