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Sheng Fulai: La mente detrás de la economía verde

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Por Nayomi Chibana - VISTAZO

Sheng Fulai es uno de los ideólogos del concepto de economía verde habla acerca del debate que existe en torno al tema. Su postura es clara: es un modelo que favorecerá a todos. Norte versus el sur. Ricos versus pobres. Desarrollados versus en desarrollo. Así se resume el debate que ha desencadenado el último informe de la Economía Verde que publicó las Naciones Unidas el pasado noviembre, en preparación para la Cumbre Río+20.
Según su coordinador y uno de sus autores principales, Sheng Fulai, es un modelo económico que trasciende diferencias culturales, económicas y sociales y que podrá ajustarse a las necesidades de cada país. Pero los detractores del modelo no son convencidos tan fácilmente. Alegan que será otra herramienta en manos de los países desarrollados para mantener la ventaja competitiva frente a los países en desarrollo, solo que esta vez, pintada de verde. 
Fulai, economista que ha trabajado por más de 20 años en el Ministerio de Finanzas de China, en el Banco Mundial y Conservación Internacional y que ahora es director de investigación del Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas, afirma que es un modelo que beneficiará a todos, especialmente a los que menos tienen. En una entrevista con Vistazo, defendió sus posturas y explicó de qué manera podrían aplicarse en un país como Ecuador.

El término "economía verde" se concibe de diferentes formas, ¿cómo define usted la economía verde?

La economía verde puede significar una de tres cosas: en un nivel visionario, es una economía que debe incrementar el bienestar del ser humano y la equidad social mientras que reduce los riesgos ambientales. La segunda concepción –la más aceptada– es que es una economía sujeta a principios "verdes" como "el que contamina paga". La tercera concepción –mi definición personal– es que es una economía donde el crecimiento de los ingresos y de empleos es impulsado por actividades "verdes" que no solamente ayudan al medio ambiente sino que reducen la pobreza y la inequidad social.

¿Cómo se logra esto?
Un ejemplo es la producción e implementación de combustibles y cocinas "limpias" en áreas rurales pobres. La producción puede generar ingresos y empleos, mientras que su implementación puede reducir el impacto de la recolección de leña en bosques y hábitat locales, reducir la contaminación del aire, y beneficiar la salud de los más pobres. El sector privado y público debe invertir en iniciativas de este tipo.

En la última reunión de Ministros de Medio Ambiente de América Latina, un representante del país dijo que la propuesta de economía verde de la ONU mantiene la lógica de los famosos "ajustes económicos" de Bretton Woods (acuerdo con el que se creó el Banco Mundial y FMI): un sistema institucional y financiero para "asistir" a las economías más pobres, como si fueran las que debieran "ajustarse" para ser sostenibles. ¿Es una apreciación válida?

Una economía verde hace todo lo contrario. Primero, fomenta una inversión mayor –privada y pública– en proteger el medio ambiente, erradicar la pobreza y aumentar la equidad social. Segundo, una economía verde promueve el liderazgo del Estado en dirigir la economía y regular el mercado porque el mercado no está diseñado –por sí solo– para entregar productos públicos como la conservación ambiental, empleo digno y equidad de género...

En cuanto a comercio e inversión extranjera, una economía verde dicta que estos ingresos deben destinarse a sectores económicos verdes, trayendo consigo tecnologías que pueden ser producidas localmente para complementar, no reemplazar, la cultura y conocimiento indígenas.

En preparación para la Cumbre Río+20, Ecuador ha articulado sus críticas de la economía verde. Se sostiene que no puede ser aplicada sin antes modificar los patrones de producción y consumo.

Además, que sería "una forma de enverdecer el proteccionismo, las operaciones especulativas que han llevado a la crisis del sistema capitalista, el desconocimiento de los derechos de los pueblos ancestrales, la apropiación y privatización de los servicios ambientales, y la dependencia tecnológica de los países en desarrollo". ¿Cuál es su opinión de esta postura?

No hay un solo modelo de economía verde. Pero el concepto básico que trasciende distintos modelos es que se trata de la redirección de recursos financieros hacia lo que un país considera sus prioridades en desarrollo sustentable. Modificar la producción y consumo es exactamente lo que hace una economía verde. La modificación de la producción se logra al direccionar la inversión desde los sectores y procesos marrones (no ecológicos) a los sectores y procesos verdes. Esto debería ser acompañado por un cambio en el patrón de consumo. A la medida que más y más consumidores demanden productos elaborados de manera sustentable, se enviará un fuerte mensaje a los productores para que modifiquen sus patrones de producción.

Algunos países seguramente sí podrían practicar proteccionismo comercial en nombre de aplicar una economía verde. Podrían elevar los estándares ambientales ante la importación de productos, pero no es razonable, sin embargo, echar la culpa de tales prácticas a la economía verde, pues el proteccionismo puede disfrazarse de muchas maneras, siendo la economía verde una de ellas.

Una economía verde también es un medio para combatir la especulación, una causa principal de la crisis económica de 2008. En las dos décadas previas a la crisis, demasiados recursos financieros se apostaron en derivados financieros, mientras que muy poco se invirtió en la economía real y lo que una sociedad realmente necesita –seguridad alimentaria y energética, empleo digno y transporte público. La esencia de una economía verde es movilizar los recursos para entregar productos públicos de urgente necesidad.

Según los detractores, los países en desarrollo podrían encontrarse nuevamente en desventaja bajo este modelo. ¿Es cierto?

Los países en desarrollo probablemente se encontrarán en desventaja si no se embarcan en la economía verde, cuya esencia es redireccionar la inversión hacia sus propias prioridades de desarrollo sustentable. En África, por ejemplo, Ghana, Etiopía, Kenya, Marruecos, Senegal y Sudáfrica, entre otros, han desarrollado sus planes de economía verde, con temas comunes como la energía renovable y la agricultura sustentable.
En Asia, China es uno de los líderes en el mercado en cuanto a tecnologías de energía solar y eólica; Corea apunta a ser una potencia mundial verde en las siguientes décadas; Malasia está invirtiendo intensamente en tecnologías verdes, mientras que Singapur es bien conocida por su transporte sustentable y reciclaje de agua. Estos cambios incrementarán la seguridad económica de estos países, los llevará a cultivar nuevas ventajas comparativas, y a satisfacer las necesidades de una nueva generación de consumidores que exigen productos y servicios sustentables.

¿Cómo se aplicaría un modelo de economía verde en Ecuador, un proveedor principal de productos y servicios ambientales?

Ecuador ya ha dado pasos significativos, como incentivar la conservación y desarrollar su estrategia nacional del Buen Vivir. En general, un país que desea considerar un modelo de economía verde debe empezar con una evaluación –con la participación de las partes interesadas– de sus mayores desafíos en desarrollo sustentable. Si el desafío principal de un país es la pobreza, y una de las razones es que hay limitadas oportunidades económicas más allá de la extracción de recursos naturales, una solución podría ser la reinversión de ingresos generados de la extracción de recursos naturales en la educación, servicios de salud, investigación y desarrollo, y diversificación económica como productos agrícolas con alto valor agregado...

Países en desarrollo podrían saltarse de una economía marrón a una verde al adoptar las más recientes tecnologías, similar al salto de no contar con teléfonos fijos al uso popular de teléfonos móviles que es lo que está sucediendo en países en desarrollo.

¿Para ser competitivo, será en un futuro cercano necesario ser verde?

En términos de competitividad, los países en desarrollo tienen recursos naturales abundantes y mano de obra barata. Pero esto no puede durar para siempre.
Para ser competitivos en el siglo 21, estos países deben rápidamente invertir sus ingresos de la explotación de recursos naturales en diversificar sus economías. ¿De qué manera diversificar? ¡Verde! Agricultura sustentable, energías renovables, tecnologías limpias, edificaciones verdes, transporte público, vehículos de bajas emisiones, pesca y tala certificada, manejos de residuos y reciclaje, manejo del agua, turismo ecológico y cultural, etc.

Una propuesta del país en Río+20 será el concepto de Emisiones Netas Evitadas. Un ejemplo es la iniciativa Yasuní ITT. ¿Qué opina de esta propuesta?

Si un país decide no explotar petróleo por evitar la generación de emisiones de carbon –y así beneficiar a la humanidad entera– es totalmente razonable que un país sea compensado por el resto del mundo por los ingresos no recibidos. Los beneficios de una reserva natural podrían ser incalculables en términos monetarios, pero su preservación se logra a expensas del desarrollo del país que decide no extraer sus recursos. Sería injusto que un país continúe conservando una reserva sin ser compensado pues el valor monetario de esa reserva sería cero.

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