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Beatriz, cambio o reelección

Beatriz, cambio o reelección

op-merinoPor Carlos Reyna

Tengo a la vista una pequeña crónica escrita por la encargada de la Oficina Defensorial de Puno, Luz Herquinio, a quien no conozco. Relata su visita a varios pueblitos ubicados a la vera del río Inambari.

En esos pueblitos, muy cercanos a la hidroeléctrica de San Gabán, no hay luz eléctrica. Por supuesto que viven todas las expresiones de la pobreza. Proyectos grandes como la carretera Interoceánica y la hidroeléctrica de Inambari, que para unos traería más progreso y más comercio, a ellos los convertirán en desplazados.

Herquinio transmite empatía hacia los más vulnerables. Es la misma que se aprecia típicamente en toda la Defensoría, de Lima o de las regiones. Por eso, y por la calidad profesional que denotan en su trabajo, siempre con recursos insuficientes, se puede afirmar que es la mejor entidad pública del país.

Ese nivel alcanzado por la Defensoría no es indiferente a la calidad de quienes han sido hasta ahora sus jefes, como lo es ahora Beatriz Merino, quien está a punto de terminar su periodo tras una gestión que aportó mucho en sus cinco años.

Recuerdo tres intervenciones notables de la actual Defensora. Una, al comienzo de su periodo, rescató del abuso a un grupo de campesinos ayacuchanos, acusados de terrorismo sin pruebas. Otra, cuando hizo todo lo posible por prevenir la protesta indígena, aunque otros poderes públicos más bien propiciaron su cruento final. Y tercera, cuando su mediación ayudó a desactivar el tenso problema de Islay.

Claro que el trabajo de la Defensora y sus adjuntos ha sido bastante más amplio que eso. Solo una parte de ello está en los 51 informes defensoriales sobre la situación de los distintos derechos constitucionales y el rol del Estado frente a ellos.

Algunos temas podrían haber merecido un mayor tratamiento por parte de la actual Defensoría. La precariedad del trabajo y los derechos laborales por ejemplo. O la negativa de los gobiernos a dar el reclamado protocolo para el aborto terapéutico. Quedan como pendientes de la entidad.

Sin embargo, ahora que llega a su fin el encargo a Beatriz Merino, parece difícil que el actual Congreso esté en capacidad de elegir a alguien que iguale o supere su desempeño. Mejor sería que esperemos al próximo Congreso o simplemente que la reelijan para un nuevo periodo de cinco años.

Comments  

 
#2 nano 2010-11-15 01:10
Aun permanecen en defensoria servidores de gran valia quienes no han recibido un aumento en 10 años, y el merito es mas de ellos que de la propia defensora y su equipo de adjuntos, cuya calidad - por cierto - ha descendido muchos en comparacion del equipo que recibio de la gestion de Walter Alban.
Es momento de elegir un nuevo defensor del pueblo, que tenga la valentia de hablar cuando deba hacerlo y no cuando le conviene. Que se enfrente a los grandes y no a los enanos.
 
 
#1 jon 2010-11-13 19:03
HOLA CARLOS,
ASI ES LA DP ES, POSIBLEMENTE DE LEJOS, LA ENTIDAD MÁS PRESTIGIADA DE ESTE ESTADO Y LO MÁS CORRECTO SERÍA QUE EL PRÓXIMO CONGRESO ELIJA A SU SUCESOR(A),AUNQ UE TODO SE PUEDE ESPERAR DE LOS APROKEIKOS,
ES MUY FACTIBLE OTORGAR MAYORES COMPETENCIAS A LA DP EN LA SOLUCION DE CONFLICTOS PARA QUE SUS NUMEROSAS RESOLUCIONES NO SE QUEDEN EN LO DECLARATIVO O EN LA INVOCACION, SINO QUE ADQUIERAN UN CARACTER VINCULANTE EN LOS TEMAS DE ABUSO DE AUTORIDAD, VIOLENCIA FAMILIAR ENTRE OTROS,
SALUDOS
 

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