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2011: Ollanta y la izquierda

2011: Ollanta y la izquierda

sp-ollantaPor Carlos Tapia

Después de cinco años de resistir una despiadada campaña en contra -de la derecha, los principales medios y demás poderes fácticos-, y después también de haber cometido algunos gruesos errores en un terreno escabroso y desconocido, la imagen que trasluce el Ollanta del 2011 ya no es la del 2006 cuando casi gana las elecciones. Sin embargo, queda incólume la validez de la propuesta por la Gran Transformación y su intransigencia por llevarla a cabo, el afecto ganado entre los sectores excluidos de las provincias del interior y un mayor conocimiento de los problemas del país (mostrada en su coherente y resaltada exposición en la CADE). Pero, también, una sorda disputa por el liderazgo de la propuesta a favor del cambio que hasta hace poco monopolizaba.

Es en este escenario donde la candidatura de Ollanta tiene que bregar duro y parejo. De un lado, buscar recuperar la lozanía y entusiasmo que convocó su firme cuestionamiento a "la clase política" -particularmente al comportamiento de los congresistas- y a los "partidos tradicionales", aunque, ahora, en épocas electorales, sea cada vez más difícil encontrar las diferencias existentes. El peso del líder-locomotora y de su cúpula partidaria es avasalladora en todos los casos. También la disputa a muerte por las curules.

De otro lado, la alianza entre el PNP y la izquierda fluye claramente de la propuesta de los 10 puntos programáticos presentados por el nacionalismo. Así, ¿qué otra fuerza política estará de acuerdo en condenar al actual modelo económico; a cambiar la Constitución de Fujimori, sostén de la privatización del Estado y de las corruptelas gubernamentales? Es que el nacionalismo de Ollanta es democrático y de izquierda. No está demás señalar que existe otro, autoritario y de derecha.

Pero no hay que confundirse. Cuando hablamos de izquierda no la reducimos a los núcleos partidarios con inscripción legal (MNI) o sin ella que apuestan por el cambio democrático (los violentistas siempre terminan favoreciendo a la derecha). Existen vastos sectores de ciudadanos que se reivindican de izquierda; social, gremial, regional, cultural, etc. y que están predispuestos a integrarse a la lucha contra el continuismo neoliberal, rompiendo con la apatía y el escepticismo, si encuentran en los dirigentes que dicen luchar por la misma causa desprendimiento y responsabilidad; sólo exigen como condición que se pongan de acuerdo en apoyar una sola candidatura y un solo programa. Por experiencia saben que la desunión es la antesala de la derrota.

Del otro lado, los derechistas son los que apoyan el actual modelo, están happy con él. Por eso, aquí y ahora, izquierda vs. derecha y cambio vs. continuismo, parecen ser la misma cosa. Sin embargo, tiene razón Ollanta cuando descarta la ideología como base para construir una alianza electoral. Siempre las ideologías (todos los "ismos": marxismo, nacionalismo, liberalismo, etc.) expresan un punto de vista unilateral y totalizador de la realidad. No sirven para las alianzas electorales. Ni aquí ni en alguna otra parte del mundo.

Comments  

 
0 #1 Milagros Valdeavellano 2010-11-19 00:30
Apoyé a Ollanta en las elecciones pasadas y vi lo que era el surgir vigoroso y esperanzado del pueblo... comoo también el lamentebla cuadro de metidas de pata magnificadas por la derecha, el total descalabro del partido en su actuación pública y su estructura interna:el drama de los 80 comités de El Agustino convertidos en un pequeño grupo sin ninguna formación política y que no tiene enfado en decir que no confía para nada en su líder...pero lo siguen¿porque está inscrito??
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