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Los fantasmas de Lauer

Los fantasmas de Lauer

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Por Italo Sánchez

Mirko Lauer en su columna del lunes 27 publicado en La República, nos da una visión media apocalíptica sobre un supuesto renacer de Sendero Luminoso en la sociedad. Esta afirmación, sumamente discutible, se basa más en un análisis superficial de algunos hechos aislados protagonizados por gente vinculada al Movadef, que curiosamente recibe un trato privilegiado por la prensa conservadora, y por lo cual seguramente Lauer lo presenta como si el fantasma de Abimael estuviera volviendo de las penumbras para culminar su tarea.

Lo primero que tendríamos que preguntarnos es si el Movadef es la reencarnación de Sendero Luminoso. Para responder a esta pregunta no basta con que nos fijemos en algunos elementos secundarios, como la absurda propuesta de amnistía general o la defensa que hacen de las acciones terroristas y política de ajusticiamientos desarrollados por SL, sino que tenemos que ver lo esencial. Y en este caso, lo esencial es saber hasta que punto el movadef es la continuación (o negación) del proyecto original fundado por Abimael.

En palabras de Abimael cuando anuncia la decisión de SL de iniciar sus acciones armadas, sostiene que con esa decisión “El Partido ha entrado a desarrollarse a través de la lucha armada, históricamente ése es el paso que estamos dando, no podremos volver atrás”. Esta no es una afirmación cualquiera. Es la esencia de la concepción de Abimael sobre el carácter nuevo de SL, en donde la lucha armada pasa a ser la obsesión principal, y por arte del llamado pensamiento Gonzalo, la violencia se convierte en una ley universal, en la única forma de acción política reconocida por SL. A partir de ese enunciado, para SL no existe la más mínima posibilidad de recurrir a otras formas de lucha política.

Para Abimael, “el futuro está en el cañón de los fusiles”, y por lo tanto, Sendero surge con un solo objetivo: desarrollar la “guerra popular y tomar con las armas el poder”.

Por eso que su primera acción armada fue la quema de las ánforas y material electoral en la comunidad de Chuschi. Un acto simbólico, pero que en la iconografía senderista fue visto como el rechazo absoluto a la democracia formal, a la participación en las elecciones. Abimael siempre se caracterizo por negar en todo momento la remota posibilidad de participar en los procesos electorales. Eso era una traición para Abimael, que tipificaba como “oportunistas electoreros” a quienes participaban en las elecciones, y que fue motivo suficiente para que las huestes senderistas asesinen a varios alcaldes y regidores.

Para que no quede duda, Abimael se encargo de recordar eso al sostener “Es tiempo de gran ruptura. Romperemos todo aquello que nos liga al viejo y podrido orden para destruirlo cabal y completamente, pues si en ese mundo caduco tenemos algún interés no podremos destruirlo”.

¿Y qué tiene que ver el movadef con el proyecto original de SL? Nada, absolutamente nada. El surgimiento del movadef es la negación categórica del proyecto fundado por Abimael, es la demostración práctica de la bancarrota total del pensamiento iluminado de Gonzalo, que supuestamente había alcanzado un grado de perfección absoluta y era asumido religiosamente como la garantía del triunfo de la guerra popular. ¿O alguien puede sostener que el Movadef va a intentar incendiar de nuevo la pradera?

Si lo nuevo para Abimael era la lucha armada, representado por SL; entonces es lógico deducir que el Movadef, que tiene como objetivo central participar en los procesos electorales, es la reencarnación de lo viejo, lo podrido, es atarse y formar parte del viejo orden que SL supuestamente quería destruir, es la capitulación de la bandera roja enarbolada por Abimael y el despliegue de la bandera negra en manos de su sucesor, Alfredo Crespo, entusiasta promotor de las candidaturas de los neosenderistas.

Sendero hizo su aparición incendiando las ánforas electorales en la comunidad de Chuschi, el Movadef pretende obtener su carta de ciudadanía golpeando las puertas de la ONPE. Esto traducido al lenguaje senderista, es asumir que con el surgimiento del Movadef, lo viejo ha derrotado a lo nuevo en la eterna lucha de dos líneas que pregona SL.

Así como no existe un renacer de SL, tampoco es cierto que el Movadef sea un movimiento de masas con capacidad de “ganar las elecciones”, como ingenuamente lo afirma Lauer.

Movadef no ha logrado aglutinar un movimiento de masas tras sus principales propuestas políticas. Todo lo contrario, ha generado rechazo y repulsa en el movimiento popular en donde la desatinada consigna de “amnistía general” ha sido totalmente rechazada, y no existe un sector de la sociedad, más allá de los activistas senderitas y de los partidarios del fujimontesinismo, que reivindiquen esa propuesta.

 

Otra cosa muy distinta es que un sector de la prensa dedique sus primeras planas para publicitar gratuitamente al Movadef. Dos docenas de militantes senderistas movilizándose en el campus universitario o una decena de activistas senderistas armando un escándalo en la presentación del libro “Profetas del odio”, parece que es suficiente para que repercuta en los medios de comunicación, y con eso quede la sensación de que el Movadef es algo más que un parto de los montes.

Pero lo cierto es que si Sendero con el surgimiento del Movadef quiso sembrar dragones, al final solamente lograron cosechar pulgas..

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