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Destruir lagunas en cabeceras fluviales

Revista - N° 19 Agua

a decisión del gobierno de Humala de dar
luz verde al proyecto Conga se da en un
contexto en el que la economía del país
parece secuestrada por una suerte de fe ciega a
las inversiones mineras cuando, en verdad, este
sector representa solo el 1,3 % de la fuerza laboral
del Perú. “Se persevera en la errónea visión del
Perú como un ´país minero´, ignorando una
realidad tan diversa como rica en opciones de
futuro”, sostiene Arrojo.
Arrojo dice que el crecimiento del PBI no
considera los impactos y pasivos ambientales
que se dejan, ni refleja el nivel de la calidad de
vida de la sociedad. A pesar del crecimiento
de nuestra economía, el Perú no ha dejado de
ser un país en el que la desigualdad impera y
tiene a un 30% de la población por debajo del
umbral de pobreza.
El informe de Arrojo pone el dedo en la llaga
al señalar que las grandes transnacionales
mineras han recibido un trato excepcionalmente
ventajoso de parte del Estado. Estima que en tan
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«Destruir lagunas en cabeceras fluviales sería impensable en Estados Unidos o Europa»

 

El economista español Pedro Arrojo es tajante al referirse al peritaje internacional sobre el EIA de Conga. Señala que el presidente Ollanta Humala y su Gobierno siguen sin atreverse a cambiar el rumbo de un proceso que se acerca al borde de un precipicio. Lejos de desarrollar un espacio de reflexión crítica, el peritaje se ha limitado a reseñar con letra pequeña algunas de las inaceptables deficiencias del proyecto Conga, para finalmente bendecirlo, sugiriendo algunos cambios que no afectan a la esencia del mismo.

 

La decisión del gobierno de Humala de darluz verde al proyecto Conga se da en uncontexto en el que la economía del paísparece secuestrada por una suerte de fe ciega alas inversiones mineras cuando, en verdad, estesector representa solo el 1,3 % de la fuerza laboraldel Perú. “Se persevera en la errónea visión delPerú como un ´país minero´, ignorando unarealidad tan diversa como rica en opciones defuturo”, sostiene Arrojo.

Arrojo dice que el crecimiento del PBI noconsidera los impactos y pasivos ambientalesque se dejan, ni refleja el nivel de la calidad devida de la sociedad. A pesar del crecimientode nuestra economía, el Perú no ha dejado deser un país en el que la desigualdad impera ytiene a un 30% de la población por debajo delumbral de pobreza.

El informe de Arrojo pone el dedo en la llagaal señalar que las grandes transnacionalesmineras han recibido un trato excepcionalmenteventajoso de parte del Estado. Estima que en tan solo cuatro años (del 2004 al 2008) las empresas tuvieron más de 20.000 millones de dólares de sobreganancias.

“La posición dominante y abusiva por parte de las grandes compañías transnacionales es evidente y derivada de las políticas neoliberales y de la corrupción imperante en gobiernos anteriores”, dice. 

Ante la historia de sumisiones del Estado frente a las mineras, el especialista español plantea que “el gran reto es transitar desde el modelo extractivista actual, tan rentable como efímero, a una nueva economía post-extractivista”. 

Esto con un plan a largo plazo. Como una medida actual, Arrojo propone considerar una moratoria a nuevas concesiones mineras, especialmente en cabecera de cuenca como sucede en El Salvador, Costa Rica y Filipinas.

Y es que todo el mundo reconoce que la minera contamina. La alta toxicidad de los residuos mineros hace que la naturaleza no pueda biodegradarlos y que la única forma de eliminarlos sea a través de las tecnologías de ósmosis inversa. Se trata de tecnologías costosas similares a las usadas para desalar aguas del mar. Costo que al terminar el periodo de la explotación minera, corre por cuenta del Estado. Además, “en la medida en que los vertidos tóxicos afectan ríos y acuíferos acabamos gastando dinero buscando fuentes más lejanas y costosas o depurando lo que otros contaminaron”, dice Arrojo. 

Si permitimos que las aguas de los ríos se contaminen con tóxicos no biodegradables en las cabeceras fluviales, estaremos condenando a nuestros hijos y nietos a un agotamiento irreversible de las reservas hídricas y a un alto pago por la desalación de las aguas marinas, a largo plazo. Barcelona, España, por ejemplo, se ve en la necesidad de aplicar ósmosis inversa a las aguas del río Besós (contaminada por viejos vertidos industriales) antes de usarla en la red urbana, así como a pagar desaladoras de agua marina, sostiene Arrojo. 

Destruir lagunas en cabeceras fluviales sería hoy impensable en Canadá, EEUU o Europa, y no solo por razones legales, sino porque sería un
escándalo.

“Si se opta por destruir la naturaleza, en el caso del proyecto Conga acuíferos, lagunas y humedales en cabeceras fluviales, debemos tener bien 
presente que la interconexión de suelos, bosques, lagunas, humedales y ríos, permite al ciclo hidrológico natural proveer enormes caudales de aguas puras y saludables, renovados cada día, gracias a un sistema sumamente complejo y eficiente que funciona con “tecnología” solar gratuita. Si destruimos este ciclo natural ponemos en riesgo a toda la biodiversidad y la energía que finalmente posibilitan la vida de las comunidades humanas”, finaliza.

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