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Modelo económico y derechos sociales

MODELO ECONÓMICO Y

DERECHOS SOCIALES

Los derechos económicos y sociales son más promesa que realidad en el Perú. Una de las razones es que la inversión social que el Estado realiza es mínima:  apenas 3 por ciento del PBI para educación, 1,5 por ciento del PBI para salud pública, 1 por ciento del PBI para protección social. Somos uno de los últimos países en la región en cuanto a gasto social.
   
18-08-01

Sobreganancias mineras y de trasnacionales

Mientras tanto, una sola empresa, Southern Copper, que explota los yacimientos de Toquepala y Cuajone, ha tenido ganancias netas de 5,300 millones de  dólares en los últimos 5 años.
 
¿Se justifican estas ganancias por haber realizado una enorme inversión? No. La tasa de rentabilidad de Southern en esos 5 años ha sido de 320%; es decir, en solo 5 años ha recuperado más de 3 veces su inversión. Su sobreganancia puede estimarse en 4,300 millones de dólares, monto que alcanzaría para financiar un seguro de salud integral, completo, para todos los peruanos. O para que todos los peruanos mayores de 65 años, reciban 170 soles mensuales, todos los meses del año. Y hablamos de una sola empresa.

Si sumamos todas las grandes mineras del oro y del cobre, las sobreganancias de este año superarían los 14 mil millones de soles. El gobierno, por su parte, destina apenas 78 millones de soles al Aseguramiento Universal en Salud -AUS, lo que no alcanza ni para cubrir la deuda que el SIS tiene con los hospitales y centros de salud, y deja fuera del AUS a Puno, Cusco, Huánuco, Loreto y otros con altas tasas de mortalidad y pobreza. En cuanto a las pensiones, el gobierno restringe el apoyo a los mayores de 75 años en extrema pobreza, destinando solo 90 millones de soles anuales a este rubro, y deja fuera a quienes tienen entre 65 y 75 años, además de los pobres no extremos y otros grupos necesitados.
El gobierno destina, para mejorar la salud y la protección social, apenas una centésima parte de las sobreganancias del oro y el cobre. Avanzar realmente en derechos económicos, sociales y culturales supone cobrar a esas empresas los impuestos y regalías que nos corresponden como propietarios de los recursos, y utilizarlos honestamente en asegurar los DESC y promover un desarrollo económico que incluya a todos.

Crecimiento, progreso inequitativo y daño
18-08-02
 
La economía peruana ha crecido de una manera excepcional entre el 2006 y el 2009. En esos 4 años el crecimiento acumulado del PBI llega a 30% y el de la demanda interna a 40%; ¡es enorme! A su vez, el empleo formal (empresas de más de 10 trabajadores) ha crecido en 30  por ciento. Es decir, de una base de 1’600,000 trabajadores en el 2005, se han creado unos 500 mil empleos.
El mérito principal de este crecimiento no es del gobierno aprista que ha tenido suerte al recibir una economía sólida y gozar precios de nuestras materias primas muy favorables, y que no ha avanzado sino retrocedido en las reformas institucionales. Más allá de las responsabilidades, nunca antes había habido un crecimiento tan grande; incluso si consideramos el resonante cero del 2009.

Pero este crecimiento ha sido muy desigual. Los pequeños agricultores y autoempleados no han recibido apoyo. Los sueldos y salarios no han aumentado, siguen las services y los contratos a plazo fijo han aumentado mucho más que los trabajos permanentes, los derechos laborales no se han restituido, de tal manera que los trabajadores dependientes no están mejor. Aunque para quienes hoy tienen un trabajo que no tenían antes, un empleo malo es preferible a ninguno.
 
Ese no es todo el problema. Las trasnacionales que vienen al Perú por nuestra enorme riqueza mineral y petrolera dejan a su paso una estela de abusos y de maltrato ambiental. Para muchos campesinos e indígenas, a quienes Alan García llamó “perros del hortelano”, el crecimiento no ha traído avance desigual, sino despojo de sus tierras, aguas contaminadas y comunidades agredidas; no ha sido avance sino retroceso.

18-08-03Lo cierto es que hemos tenido, y tenemos, a la mano, mejores alternativas, en particular si lo prioritario es reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de quienes se encuentran peor. Ese es nuestro enfoque: no valoramos las ganancias de los millonarios más que la alimentación y la educación de nuestros niños.
El primer punto de una alternativa, es no hacer daño. Este principio, enseñado por Hipócrates, padre de la medicina, dice en latín Primum non noscere. Es también un principio básico de los derechos humanos: el progreso no puede basarse en atropellar a la gente, dejando muertos y heridos en el camino.
 
Al mismo tiempo, requerimos un crecimiento más inclusivo, donde los beneficios económicos se compartan más ampliamente. Las remuneraciones y los derechos laborales pueden y deben mejorar. El buen empleo debe ser una prioridad.
 
¿Podemos tener crecimiento económico sin violación de derechos indígenas y con beneficios que lleguen a sectores mucho más amplios? Por supuesto que sí, sobretodo si consideramos las enormes ganancias de las mineras y las enormes posibilidades que tenemos de crecer en otros sectores menos dañinos como el turismo, la agroexportación y los bionegocios.
 
El Estado debe promover una economía que no esté tan concentrada en pocas manos, basada en la extracción masiva de recursos naturales agotables y dañina  del medio ambiente, como la que tenemos ahora. Debe financiar el desarrollo de la agricultura, el turismo y las pequeñas empresas, crear tecnología propia, industrializarnos, buscar nuevas fuentes de energías renovables, cuidar nuestra biodiversidad, adecuarnos al cambio climático, promover nuestras culturas y afirmar la democracia.
Recuperados los precios del oro y cobre, las ganancias de las trasnacionales en 2010 volverán a superar los 8 mil millones de dólares. Puesto en soles, los grandes capitales extranjeros ganarán la friolera de 22 a 23 mil millones de soles al año.
 
Mientras que los 12 millones de peruanos más pobres tienen ingresos de apenas 150 soles mensuales, incluyendo lo que producen para su autoconsumo y sumando lo que potencialmente obtendrían si alquilaran su vivienda. Si juntamos todo lo que ganan todas esas familias en un solo pozo, esos casi 12 millones de pobres logran sumar 21mil millones de soles al año. Las trasnacionales, por sus operaciones en el Perú, consiguen ganancias que superan esa cantidad. ¡Unas pocas empresas trasnacionales ganan más que 12 millones de peruanos!

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