Poética y Política

Poética y Política

bll-articulo04-04-06-2011

Por Carlos Reyna

Cada escritor notable tiene lo que se llama una poética, es decir, una visión o una idea sobre el sentido de su oficio, la literatura. Tal idea se encuentra en su obra y le da una cierta coherencia.

Algo parecido se puede decir de los políticos de fuste. Ellos suelen tener una tesis sobre el sentido de la política. Se puede decir que tales personajes suelen tener una poética de la política, y se encuentra en sus actos y discursos.

Para el caso de los políticos, esa idea personal de la política va de la mano con un balance propio de la historia de su país y de su lugar en el mundo. En este balance suelen fundamentar el tipo de gobierno que ofrecen al pueblo.

En el reciente debate presidencial hubo, por una parte, mucha promesa puntual. Los dos candidatos compitieron por quedar mejor que el adversario en el listado de mejoras  materiales ofrecido a los electores.

En cuanto a menciones a la historia, los dos candidatos solo hicieron alusión al pasado político de su contendor.  Ninguno hizo mayor referencia a la historia del país como tal,  ni a los retos pendientes que ella nos recuerda. Menos aún hubo mención al mundo actual y los desafíos que éste nos plantea.

Una razón de estas omisiones se encuentra en el formato del debate. Se trata de una secuencia de temas que favorece la fragmentación de los discursos y las ofertas de los oponentes. Da poco o ningún tiempo para unos mensajes más globales y con mayor sentido general.

Otra, en el clima propio de una segunda vuelta, donde, en la disputa por los votos del centro, se piensa que las ideas sugerentes logran mucho menos que los beneficios materiales.

Aún así, los protagonistas podían haber tratado de colocar sus propias visiones generales, eludiendo la rigidez del formato,  pero optaron por adaptarse a él casi por completo.

Aquí ya hay un factor más de fondo: el creciente predominio de una idea muy pragmática de la lucha política, una idea que, pese a sus obvias diferencias, ambos candidatos compartieron en las últimas semanas.

Quizás les haya servido para no arriesgar votos en el debate, o quizás jugaron al empate, pero el  pragmatismo predominó hasta desterrar casi todo vestigio de poética política en ambos candidatos. ¿Se están volviendo frías las elecciones?