La debil Institucionalidad de los partidos políticos peruanos

La debil Institucionalidad de los partidos políticos peruanos

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Por René Galarreta Achahuanco

Después de asistir a charlas sobre reformas políticas en la PUCP, lamentablemente he corroborado la nula conexión entre los estudios en ciencia política y las reformas emprendidas para mejorar los partidos políticos, por conveniencia en las instancias del poder político, siendo estos, base de la democracia en todo país que se precie de llamarse democrático. La institucionalidad de los partidos políticos actualmente es un tema que vuelve a colación, sobretodo para explicar la calidad de democracia que tenemos. Justamente, los bajos índices de satisfacción de los peruanos con su democracia, ratifican que sus políticos tienen y han tenido bastante de responsabilidad y culpabilidad en la falta de legitimidad del sistema democrático peruano, el de menor satisfacción en toda Latinoamérica. La denominación de partidos políticos entonces le queda grande a la mayoría de organizaciones que, simplemente, no tienen presencia nacional, no cuentan con profesionales, técnicos ni militantes suficientes para asumir la gestión pública, aparte que la mayoría ni la conoce o ni la ha estudiado. Y finalmente, la poca o nula democracia interna, o los remedos de la misma que basan decisiones en una cúpula sin ninguna representatividad, y que concuerdan justamente con los estudios del bajo nivel de representatividad política, sacrificada por la gobernabilidad que suele convertir localidades en feudos o las decisiones en imposiciones.

op-apraAnalizando al resto de "partidos" peruanos, no podemos dejar de preocuparnos de su poca institucionalidad, a pesar de sus años de vigencia. No coincido por ejemplo con aquél aprista que dice en los acostumbrados foros políticos que, actualmente, el partido que más se acerca a serlo sea el Apra. Pues para empezar, la modalidad para elegir a sus candidatos cambia de elección a elección vulnerando la institucionalidad partidaria, que equivaldría a cambiar las reglas de juego como hacía Fujimori para hacerse reelegir, y lo peor, por una cúpula de amigos y sin modificación partidaria de estatutos que avale los cambios. Esto, a pesar de contar con bases que hacen vida partidaria activa y comprometida, que de cuando en cuando se enfrentan a esa cúpula y ante sus atropellos antidemocráticos, como por ejemplo, en las expulsiones de quienes criticaban la actitud del ex secretario general Mauricio Mulder, o la conveniencia de un padrón acorde a los intereses de reelección de varios de su entorno, y finalmente, su último congreso donde personas ajenas quisieron alterar las decisiones que eligieron a Jorge Del Castillo y Omar Quesada, defenestrados posteriormente mediante revelamientos sobre corrupción en sus entornos con Canaán y Cofopri respectivamente. Ahora, pretenden hacer una elección basándose en parte en las encuestas, muy raro para la democracia interna que se busca en partidos institucionales. Por todo esto, en todo caso, podría ser uno de los menos malos u organizados, pero no el más democrático.

op-apSi seguimos revisando el resto de partidos, podremos encontrar similares comportamientos, pero con matices de menos confrontación y más evolutivos institucionalmente hablando. Acción Popular, el PPC, el MNI, el PNP ó Perú Posible tienen organizaciones nacionales bastante dispares, pero al menos, existen. Sea quizás AP el partido que tenga un estatuto bastante elaborado que le ha permitido una democracia interna rescatable, aunque poca presencia política en la ausencia de renovados liderazgos. Caemos entonces en la calificación de ser una organización que se consolida internamente, pero no logra entablar los suficientes nexos con la sociedad a la cual representa, lo cual, también es un problema de representatividad e institucionalidad.
 
op-ppcEl PPC tiene una organización más citadina y urbana que cubre muchos territorios a lo largo del Perú, pero no los suficientes para asegurarles más éxito que en capitales de regiones y provincias. Y eso, si hablamos de elecciones generales, pues a nivel regional los éxitos se reducen a Lima, lo cual representa la tercera parte del país, consolidándose así en un gran bastión de 20 a 30% cada cinco años, pero evidenciando la falta de representatividad en las dos terceras partes del territorio nacional. Por otro lado, sus estatutos menos progresistas pero muy ordenados, les garantizan representación interna y enfrentamientos democráticos dignos de los partidos históricos. Además es un partido de clase media alta que también tiene cuadros técnicos que podrían resolver el problema de la gestión pública, pero no alcanzan para cubrir la poca relación que dicho partido mantiene con las organizaciones sociales y también, los sectores sociales bajos a nivel nacional.

op-patria-rojaEl MNI es de por sí, uno de los partidos frente más organizados y con suficiente presencia nacional, que a pesar de los ataques a sus planteamientos de izquierda por parte de una derecha poco democrática, tiene vigencia y presencia real en organizaciones sindicales y estudiantiles de igual tendencia, obviamente presente en todas las regiones del país; aparte de contar con liderazgos regionales con organización partidaria presente. Sea quizá su problema partidario la poca renovación de sus cuadros dirigenciales, lo que pone en evidencia el origen de una rígida propuesta. Asimismo, la democracia interna está basada en congresos y elecciones internas, que tienden a mantener similares cúpulas a pesar de sus años de vigencia, asunto que es criticado y aprovechado ciertamente por otras tendencias partidarias. Respecto a sus técnicos, su carácter de clase los ubica en sectores de trabajadores y aspectos medioambientales y reivindicatorios que cubren dicho espectro, pero no suficientes para cubrir el resto de la problemática nacional.

op-pnp-logo02El PNP como partido de 5 años ha ido evolucionando desde una dirección vertical y familiar, a una horizontal, con un actual CEN legitimado en su último congreso. Es interesante comparar los nacimientos de todos los partidos anteriores y mencionar que aquí se comprueba ese referente, salvo que en este caso, la irrupción del partido nacionalista fue desordenada y en alianza con otro partido, lo que no les permitió obtener identidad al inicio. Dirigencias que poco a poco inauguran bases a nivel nacional, teniendo presencia dispar en cuanto a calidad partidaria, pero presencia al fin y al cabo. Siguiendo el patrón de conducta, pasa de decisiones de comité político, a organizar elecciones internas y congresos con plenarios para ir democratizando los estamentos. Finalmente, se medio institucionaliza con suficientes militantes a nivel nacional para llevar la denominación de partido (unos 100,000 afiliados). Sea quizá su problema principal la falta de suficientes cuadros políticos y técnicos que puedan desempeñarse en la gestión pública, apostando por eso a una política de frentes para cubrir ese faltante. Asimismo, si bien la relación con las organizaciones sociales le permite representatividad, estos tienen diversas aptitudes políticas, como se mencionó antes, por lo heterogéneo de sus dirigentes, justamente por su carácter nacionalista y diverso.

op-posibleEn este punto debemos también incluir a Perú Posible como un partido que a pesar de no ser tan nuevo, se viene reponiendo desde hace buen tiempo, luego de la gran derrota del 2006. Cierto es que tiene cuadros con experiencia luego de la gestión gubernamental que le han permitido posicionar a varios tecnócratas dentro de los sectores públicos, pero mantiene una estructura tradicional en su democracia interna, más próxima al Apra que al PPC. El manejo inicial partidario de manera vertical no se ha podido convertir en horizontal debido a la fuerte presencia de la cúpula cercana a Toledo, que permitió por ejemplo, la disidencia de varios de sus cuadros a otros partidos, o conservando su independencia, como Luis Solari. Respecto a su relación con la sociedad, ha sabido realizar alianzas en regiones para participar electoralmente, pero no mantiene nexos que permitan representarla de manera constante.

op-fujimorismoUn punto aparte es el Fujimorismo, que cada elección crea un nuevo partido, reactualizándose constantemente desde Cambio 90, Nueva Mayoría, Sí Cumple, Vamos Vecino y sus alianzas en Perú 2000 y ahora, Fuerza 2011, pero manteniendo cúpulas que controlan sus partidos y movimientos. Cierto es que cuentan con tecnócratas y presencia en varias de las instancias públicas debido a su experiencia de once años de gobierno nacional, así como presencia regional que aparece para cada elección general, pero la democracia interna está ausente de sus decisiones y se basa en la lealtad a la familia Fujimori y su entorno político cercano. Esto originó por ejemplo, la desmembración de Cambio 90 con los Reggiardo, así como la participación en forma independiente de varios fujimoristas en elecciones regionales, aunque manteniendo relación con el fujimorismo desde una posición expectante de retorno al poder. Eso lo hace en el "partido" menos democrático de todos los enumerados, pero con ingentes recursos para tener presencia pública en paredes a nivel nacional y en medios de cercana amistad. Podría decirse que es un partido ficticio que se mantiene por la presencia mediática de sus representantes, con nula participación social, pero haciendo rememorar los éxitos de un oncenio de gobierno.

op-snEn este punto de partido mediático también podemos ubicar al Partido Solidaridad Nacional, PSN. Centrado en una cúpula invariable en el tiempo, es un partido que tiene poca o nula democracia interna, basándose el mérito político en las lealtades a su líder y entorno cercano. En ese sentido pragmático como el Fujimorismo, es un "partido" caudillista. La presencia en la Municipalidad de Lima y su alianza con el PPC con sus bases a nivel nacional, le ha podido ubicar inmerecidamente en un ala democrática que evidentemente carece. Sin embargo, la presencia parlamentaria y las obras públicas y sociales le han permitido representatividad en sectores populares como el Fujimorismo, pero a diferencia de éste, no basado en dádivas, sino, en paliar la problemática social y el entorno local. Sin embargo, así como el Fujimorismo, solo tiene bases cuando hay elecciones, y por tanto, teniendo como experiencia el gobierno en Lima por ocho años, su presencia nacional y regional está históricamente mermada. Por ello, se ha valido muy bien de entablar relación social en base a convenios de implementación de hospitales de la solidaridad a nivel nacional, que le permiten cierta presencia partidaria mínima para enfrentar un proceso nacional.

op-fsA partir de este punto, ubicamos a partidos y movimientos que con variaciones han podido tener presencia regional y hasta nacional, basándose mucho en su acceso mediático para ubicarse en ese espectro "democrático", pero no con la suficiente militancia como para entablar relaciones de representación social. Alianza Para el Progreso basa su éxito por ejemplo en su capacidad de recursos logísticos que prácticamente cubren las relaciones políticas y campañas que emprenden. El Partido Descentralista Fuerza Social ha tenido una buena estrategia de agrupar tres gobiernos regionales para emerger como una opción política, reforzada ahora por la consecución de la alcaldía de Lima. Sin embargo, carece de suficientes militantes (unos 5000) que puedan tener una institución política con presencia real en la sociedad. Puntos a favor son sus relaciones con tecnócratas, pero no los suficientes, por lo que al igual que el PNP o el MNI, recurren a frentes, alianzas o confluencias para cubrir lo necesario para la gestión pública o retos nacionales. Como todo partido nuevo, aún las decisiones están basadas en cúpula, pero evolucionando a consultas de base basados en congresos. Somos Perú con más años de vigencia, está en la línea de Acción Popular, pero con fuerte presencia en el centro del país y mediana en Lima, lo que le proporciona cierta institucionalidad, aunque las decisiones también se basan en lealtades a los Andrade y su entorno. En ese sentido, son un partido mediático más limeño, localista y regional que nacional. Siempre Unidos parece tener un similar comportamiento en su democracia interna, basando su accionar en el líder Felipe Castillo, cinco veces alcalde del distrito limeño de Los Olivos y teniendo presencia localista, pero no sólo a nivel de Lima, sino nacional.

Otros ejemplos de mediana o poca institucionalidad en los partidos se dan en aquellos que no priorizando el tema electoral, mantienen relaciones con organizaciones sociales a nivel nacional o regional o emergen como proyectos que se unen a las propuestas partidarias inscritas. Mini o Seudo Partidos que de acuerdo a la Ley de Partidos no lo son por no cumplir con los aspectos normativos, como presencia nacional, número de adherentes o valla electoral. Asimismo, los movimientos regionales, que son otro motivo de estudio, tienen una débil institucionalidad basada en esa volatilidad inherente, pero fuerte presencia mediática en cada elección regional. Algunos, con relaciones con partidos políticos nacionales y otros, priorizando el objetivo regional, han tenido éxito en los últimos procesos, debido justamente a esa falta de presencia nacional de los supuestos partidos representativos. Por ello, el acercamiento entre movimientos y partidos, fuera de las evaluaciones individuales de cada organización, ayuda a un proceso de mejora de la calidad democrática de los mismos, aunque teniendo como siempre el lastre de la poca normatividad electoral regional y la falta de presencia del Estado en la regulación de cada movimiento, lo que conlleva en la mayoría de casos, a movimientos tipo feudos, caudillos locales, política mercantil basada en recursos, o movimientos que ni siquiera pueden probar su democracia interna.

Lastimosamente y para concluir, debemos señalar que la poca institucionalidad de los partidos políticos no son sólo producto de los actores políticos, sino, que se basa en deficientes normas que permiten parte de su problemática, sumado a factores relacionados como la ley electoral y el propio sistema electoral vigente. El ejemplo del "partido" Cambio Radical de Barba Caballero fue el extremo más irónico, que cumpliendo las leyes electorales en alianza, mantuvo su inscripción sin existir realmente a nivel nacional, convirtiéndose en partido ficticio. Ejemplos menos drásticos en partidos mediáticos como el PSN, o en otros que basan su presencia con la ayuda de alianzas, como en AP, Somos Perú o la propia FS, le brindan una imagen de democráticos, pero también les hacen y harán el favor de mantenerlos inscritos. Finalmente, la nula democracia interna del Fujimorismo o el PSN, o la variopinta democracia interna de los demás partidos, a pesar de los esfuerzos de algunos y la condescendencia de otros, llaman a un esfuerzo más allá de los partidos y que comprometa a la sociedad en su conjunto, para ir mejorando o haciendo posible, un real sistema de partidos, democrático, institucional y perdurable, que garantice una adecuada calidad de la democracia y una interrelación política que priorice la solución a la problemática social.