Hacia una política eficaz y coherente en materia de drogas

Hacia una política eficaz y coherente en materia de drogas

bll-articulo01-08-08-2011

Por Ricardo Soberón

El día de hoy debo estar asumiendo la Presidencia Ejecutiva de DEVIDA*, el ente rector de la política sobre drogas del Estado peruano. Hace 21 años, empecé a trabajar en estos temas, cuando formaba parte de la Comisión Andina de Juristas, en los previos a la Cumbre de Cartagena de 1989.

Desde entonces, nunca me separé del análisis, lectura, participación e incidencia en políticas sobre drogas: AADA, CONTRADROGAS, CAN, ONU, OEA, DEA, UNASUR, CORAH, OFECOD, DEVIDA…, todas distintas siglas con similar significado: se piensa que es posible regular desde el Estado, mediante la prohibición extrema y simbólica de la oferta y demanda mundiales de sustancias capaces de alterar la conciencia: 220,000 hectáreas de coca en los Andes, 900 toneladas de cocaína producidas y US$ 450,000 millones anuales monetizados por este negocio demuestran que no ha sido posible.

Siempre pensé que la “Guerra contra las Drogas” iniciada en 1908, 1961, 1971 o 1989 -según las preferencias-, ha sido un fracaso a nivel global, hemisférico, regional y local. Miles de muertos, de presos, de abusos cometidos en nombre del pedido por una sociedad más reprimida y prejuiciada. Invitaría a todos los que se rasgan las vestiduras llamando a una mayor represión, a que visiten nuestras comisarías, nuestros tribunales, pero sobre todo nuestras cárceles.

Hoy han surgido un cúmulo de “analistas”, formadores de opinión que dibujan la “cancha” de las políticas públicas entre dos extremos, la prohibición y la (mal) denominada legalización. Señalan en los medios que les son adeptos, que la posición de este servidor es a favor de una alianza con “narco campesinos”, “poceros”, “cargachos”. Nada más equivocado ni maliciosamente escrito por los amigos “Wikileaks” (ellos saben a quienes me refiero). Ellos son, mas bien, los que distraen la atención pública permitiendo que los escasos recursos y policías que tiene el Perú, se dediquen a perseguir a estos actores del circuito ilícito, mientras que las grandes empresas y capitales trafican con precursores, armas, drogas y combustible, lavando su dinero sucio en sus narices.

La responsabilidad es enorme y mi deseo es convertir a DEVIDA en un verdadero “director de orquesta” del Estado peruano. Como ente rector, debe ser la llamada a impulsar una acción sensata, realista, proporcionada, respetuosa de los derechos humanos, bajo el enfoque de la Reducción de Daños, en todos los ámbitos: Justicia, Agricultura, Seguridad y Orden Público. No creo en la denominada erradicación de cultivos, porque no reduce la droga producida, y mas bien produce una serie de males que afectan a la población y siguen empujando las áreas sometidas a la coca para el narcotráfico (Putumayo, Palcazo).

Conozco y respeto al arbusto de la Hoja de Coca, como alguna vez lo planteó el padre de la Medicina Peruana, Hipólito Unanue. Deseo que en algún momento, Perú y Bolivia puedan emprender acciones conjuntas para que el mundo entienda las posibilidades que se ciernen sobre esta planta, si no estuviera maliciosamente en la Lista Uno de Estupefacientes, de la Convención Unica de 1961.

Siguiendo las líneas maestras del discurso presidencial, en el campo internacional notamos con preocupación la retracción de la cooperación económica en todos los niveles y eso no solamente es grave, sino representa un claro debilitamiento a la forma como entienden y cumplen el principio de la responsabilidad compartida, en Estados Unidos, en Europa, en el G-8 y los organismos financieros internacionales. Es nuestro deseo llevar relaciones respetuosas, cooperativas y soberanas en la materia. La comunidad internacional debe entender de una vez por todas, que es la demanda internacional de 19 millones de usuarios de cocaína los que incentivan este negocio. El llamado a una Cumbre de carácter regional o hemisférico planteado por el presidente Humala es una excelente oportunidad, para que el Perú, los países andinos y el MERCOSUR levanten su voz en la revisión del cumplimiento de la corresponsabilidad, el equilibrio entre enfoque de Reducción de Oferta y Demanda y la necesidad de una interdicción selectiva y más eficaz.

Ojalá que Dios, mi familia, pero por sobre todo, el estar seguro de la verdad de mis apreciaciones, me lleven a buen término. Solamente deseo que la gran transformación ofrecida al electorado peruano por nuestro presidente Ollanta Humala, también pueda ser posible en este terreno de la prevención eficaz y no discursiva, de la interdicción simbólica que esconde fuertes dosis de corrupción institucional.