La muerte no te sienta bien, Sorayda

La muerte no te sienta bien, Sorayda

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Por María Luisa del Rio

Sorayda Caso te llamabas y no sabías que tu vida no valía nada. Hoy te entierran en Ranrapataop-pobreza-03 Aqui es donde se coloca el contenido que va a ir en el tooltip, un pequeño cajón blanco guarda tu cuerpito baleado de solo 8 años. Llevo días escuchando tu nombre y tragando saliva para no llorar, porque tenemos que ser profesionales... Llevo días aguantándome la pena, llevo días leyendo noticias sobre tu muerte, informando, preguntándome de qué sirve informar ahora que te están enterrando. No han ido tu mamá ni tu papá, solo tus abuelos, tus profesores y tus vecinos te lloran. Te cuento, Sorayda, que los ministros hicieron el ridículo intentando explicar lo inexplicable, hablando de perros que ladran ahora que ya no hay nada que hacer. Te cuento que tu prematura muerte ha generado las más estúpidas discusiones políticas, cada quien buscando culpables solo para seguir haciendo campaña y contra campaña.
Y tu cuerpo mudo dentro de ese cajón demasiado chiquito y demasiado blanco. Te cuento que te tocó nacer en un país donde el odio se resuelve con más odio, que no supimos darte un minuto de silencio, que no supimos parar un instante a llorarte, que yo misma llevo días leyendo inútiles teorías acerca de lo que te pasó y de quién tuvo la culpa. Siempre con esa costumbre tan primaria y tan católica de echarnos la culpa.

Todo menos pedirte perdón, todo menos reconocer que las cosas no se hicieron bien, que la operación que se llevó tu vida no fue nada impecable, que tú no tenías que morir.

Y nada de esto tocó mi corazón los días anteriores, porque tenía que informar, sabiendo que informar ya no te saca de ese hueco en el que ahora estás enterrada. Por eso hoy, en un semáforo, antes de llegar a mi trabajo y poner la misma cara de siempre de que aquí no pasa nada, te lloré y te sigo llorando porque soy persona. Porque somos personas.