Ayayeros del fracaso

Ayayeros del fracaso

bll-articulo01-06-09-2011

Por Javier Diez Canseco

La política antidrogas de Alan García, fervorosamente defendida por los alanistas, sus aliados fujimoristas, el grupo El Comercio, así como voceros y “especialistas” rentados por la embajada de la Casa Blanca, ha sido un fracaso. Se concentró en la erradicación forzosa de cultivos –que se desplazan unos kilómetros más allá– mientras le dio rienda suelta al traslado de los precursores o elementos químicos necesarios para producir pasta y cocaína, y se hizo de la vista gorda frente al lavado del dinero proveniente del tráfico de drogas y negocios ilícitos. El resultado: pasamos de 42.000 hectáreas de coca a más de 61.000 en los últimos 5 años. Y los indicios de inversiones en construcciones y negocios con lavado de dinero están a ojos visto. ¿Festejamos o evaluamos y cambiamos?

El nombramiento de Ricardo Soberón a la cabeza de Devida implica un cambio. Lo anterior era concentrarse en golpear a la población más pobre vía priorizar la erradicación de cultivos, el punto más débil, pero también trasladable de la cadena: se mudan a otra zona ante la ausencia de alternativas de sobrevivencia. Ojo, en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene (VRAE) la pobreza rebasa el 50% de la población. Hay que erradicar, lo ha dicho Soberón, pero sustituyendo esa actividad por otra forma de vida que sea viable. Sustituir cultivos, lo que implica bastante más que cambiar de plantas.

La ausencia de programas de desarrollo alternativo integrales, que impliquen producción alternativa rentable (como el cacao o café en San Martín a iniciativa del gobierno regional), con la construcción de vías de comunicación, puentes, proyectos de vivienda con agua y desagüe, escuelas y servicios de salud, explican parte de este fracaso en la política antidrogas. También hay que resaltar el escaso compromiso e inversión en proyectos integrales de los países desarrollados, que tienen grandes mercados de consumo de drogas y que son gigantescas lavanderías de dinero ilegal que inyectan a su sistema financiero. Pero el país también tiene que invertir más en ello, pues el consumo crece en el Perú. El propio Soberón alerta: en pocos años se han incorporado más de 200.000 nuevos jóvenes y adolescentes al consumo de drogas. Se afirma que 7% de escolares de secundaria son consumidores. Prevenir y enfrentar este flagelo es parte de lo que hay que hacer.

Hacerse de la vista gorda frente al traslado de los insumos químicos a las zonas en las que están las pozas y los laboratorios es otro grave asunto. ¿En nuestras narices y las de las instituciones encargadas se mueven 34.000 toneladas anuales de precursores? ¿Van en camiones fantasmas, avionetas invisibles, carreteras y pistas de aterrizaje inexistentes? ¿No hay controles o allí hemos vivido fenómenos como la ceguera que Saramago convirtió en célebre novela? ¿34.000 toneladas métricas invisibles, inodoras, inmateriales de las que se interviene solo un 3%? ¡Vamos! ¿Quién está en el negocio? ¿Les preocupa a los “expertos” Rospigliosi o Antezana?

No parece que mucho: su foco son los campesinos cocaleros. Reprimirlos es la solución, no dialogar ni menos aún censarlos e identificarlos porque ‘dicen’ sería legalizar su producción. Absurdo. Negarse a identificar los sujetos con los que quiero trabajar para cambiar y comprometerlos en ello. Hasta se angustian con que Soberón haya detenido una huelga con la que amenazaban.

¿Quieren reeditar los 191 muertos en conflictos sociales de García en lugar de buscar salidas pacíficas y negociadas?

Tampoco podemos obviar el lavado de dinero. Si el Perú produce cerca de 300 toneladas de droga, ¿de cuánto dinero hablamos? Ideele habla de casi $3.700 millones de dólares. ¿Se esfuman? ¿Qué hace la Unidad de Investigación de Lavado de Dinero que tiene el Estado? Hay decenas de investigaciones y juicios que no se resuelven, pero la plata sigue corriendo y, como hemos visto, importantes liderazgos políticos se relacionan y trabajan con gente investigada por narcotráfico. Pero no pasa nada.

Varios de esos mismos y alguna potencia que se inyecta el dinero lavado del narcotráfico a sus bancos en crisis son los que piden la cabeza de Soberón en una bandeja. ¡Qué cuajo!