La pauta maldita

La pauta maldita

op-fraudePor Nicolás Lynch

Contra lo que han dicho varios analistas y la propia Susana Villarán, soy de los que creen, a falta de resultados a más de dos semanas de las elecciones, que hay un operativo de fraude en marcha que se aprovecha de la ineptitud de los organismos electorales, ONPE y JNE, para impedir el triunfo del centroizquierda que expresa Susana. Por supuesto que cada día que pasa y conforme los resultados avanzan el fraude es más difícil, pero no imposible. Lo que se juega en Lima es enorme y la derecha, con Alan García a la cabeza, continúa aterrorizada de abrir siquiera una rendija de aire fresco al orden de privilegios que regenta.

Al espectro de fraude se une el cerco mediático que luego de la campaña de infamias contra Susana Villarán enfila sus baterías contra Ollanta Humala. Ahora quieren hacer aparecer a Villarán como líder de una izquierda "buena" que buscaría a otros buenos para hacer una alianza sin las bestias negras de Humala o Patria Roja. A la izquierda buena que quiere hacer la derecha se suma el ingrediente de las encuestas. En ellas aparecen tres intercambiables, que piensan lo mismo, como Castañeda, Keiko y Toledo, a la cabeza y un candidato alternativo como Ollanta Humala a la zaga. Los que no dicen nada, sino se inclinan ante el orden, primero y el que tiene una propuesta diferente al final. La foto-encuesta seguramente la han tomado muy bien, pero no caben dudas, como ya quisieron hacerlo con Lourdes Flores el 2006, que a fuerza de repetirla quisieran convertirla en la película que lleve al electorado a las urnas en abril del 2011.

Este triple movimiento de fraude, izquierda buena e intercambiables, parece ser la pauta del poder para los próximos meses. Si el fraude no se consuma hoy buscará consumarse en abril, por eso es muy importante reducir la ineptitud de los organismos electorales. La izquierda buena, por otra parte, es la herramienta contra la unidad de las fuerzas progresistas. Al respecto, Lima muestra el camino, hay lugar para un candidato alternativo pero no para dos. Por ello el interés de la derecha en la división. Por último, los intercambiables, son la apuesta para que dos de ellos sean los que pasen a segunda vuelta. Así no hay debate sobre propuestas alternativas al modelo neoliberal y el sistema asegura su continuidad.

Esta es la pauta que hay que cambiar si queremos que haya algún gobierno diferente el 2011.