La sensación de que aquí no pasa nada

Organización - editorial

armando01cCasi sin darnos cuenta, este 2010 ha dejado de ser un flamante estreno para convertirse en un año que dejo su primer trimestre atrás, y que muestra claramente cuales serán los temas centrales de la agenda política, económica y social en los meses que están por venir.

Así, es evidente que –salvo algún imprevisto catastrófico- la economía seguirá recuperándose y creciendo. Sin embargo, aun siguen pendientes las cuestiones sobre como y para que se da este crecimiento, a quien realmente beneficia, y como asegurar que este proceso sea inclusivo y sostenible. Asimismo, los más recientes escándalos en las esferas políticas, como el inaceptable indulto a Crousillat, demuestran que la corrupción y la falta de transparencia siguen siendo los flagelos del estado.

Pero quizás lo más preocupante, es la sensación de que aquí no pasó nada, que tras el tropezón económico del 2009, todo ha vuelto a la normalidad, y que las cosas seguirán tal como están. Así, poco, o nada, se espera del actual régimen en el campo de las reformas estructurales, que todos los sectores reconocen que son necesarias, pero que nadie –en estos años- ha tenido la capacidad y voluntad de impulsar.

Todos proclaman la necesidad de reformar el estado, reformar el sistema educativo, reformar el sistema de salud, reformar las fuerzas policiales, etc. Cierto, todos reconocen, pero también todo indica que este 2010 tendremos otro año -y de paso, otro gobierno más- sin reformas. Y es que cuando las principales fuerzas políticas están más ocupadas en sus pequeñas mezquindades y urgencias, y el poder es percibido sólo como fuente para satisfacer ambiciones y carencias personales, poco puede surgir en pro del bien común.

Este 2010 es un año electoral, y los ciudadanos no podemos permitir que nuevamente los partidos y candidatos se dediquen a competir con propuestas y promesas vacías, sin un verdadero compromiso de emprender las reformas estructurales que el Perú requiere. En nuestras manos esta el exigir cambios reales y elegir a quienes puedan transformar a nuestro país, con inclusión, con justicia económica y social, con respeto a los derechos de las personas. No permitamos que este 2010 sea otro año más, que marque el inicio de otra década de oportunidades perdidas.

Por Armando Mendoza
Dirrector de la Revista Bajo La Lupa