La guerra no es un juego

La guerra no es un juego

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Por Fabrizio Reyes De Luca

La semana anterior, el presidente Obama, se mostró tajante para pedir sensatez a sus rivales políticos republicanos, que piden acciones militares contra Irán. Consideró que aún hay margen para solucionar los desacuerdos en torno al programa nuclear iraní por la vía diplomática. Además, señaló: "Cada vez que se plantea una intervención militar tenemos que pagar, a veces es necesario, pero no es algo que vamos a acometer sin pensarlo, porque cuando actuamos sin pensarlo, la cuestión acaba envuelta en politiqueo y no somos nosotros los que pagamos el precio, es la gente de uniforme". Agregó: "Una guerra tiene enormes consecuencias en las vidas de los soldados, en la seguridad nacional y en la economía.
Esto no es un juego. No tiene nada de trivial lo que se dice en la campaña electoral. Quienes recomiendan la vía militar no tienen muchas responsabilidades, no son el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas". Barack Obama está consciente que en la actual coyuntura geopolítica planetaria, no es conveniente amenazar con el uso de la fuerza, porque Rusia y China, a través de sus Jefes de Estado, han advertido que una guerra contra Irán se convertirá en una conflagración mundial de incalculables consecuencias, que ellos no permitirían.
Por lo que conozco de los candidatos republicanos Mitt Romney, Newt Gingrich y Rick Santorum, sospecho que si uno de ellos llegara a la Casa Blanca, se desataría una guerra. Recordemos que el primero de ellos, ya acusó a Obama de "arrastrar los pies" a la hora de enfrentar a Irán, y declaró: "Como presidente, estaré dispuesto a implicarme en la diplomacia, pero estaré igual de dispuesto a poner en juego nuestro poderío militar". El segundo, lo definió como "el presidente más peligroso en la historia americana moderna" y aseguró que derrotarlo es "un deber de seguridad nacional". Él, que apoyó la guerra de Vietnam pero se negó a ir al frente de batalla, dijo que el presidente que mató a Osama Bin Laden es "incapaz de defender a los Estados Unidos" y que al contrario, está "unilateralmente tratando de debilitar a los Estados Unidos". Gingrich hace lo único que realmente sabe hacer muy bien: "asustar a la gente". En tanto que Santorum, elaboró esta fabulosa joya del pensamiento prejurásico, dijo: "Ahora entiendo por qué Obama quiere que todos los chicos asistan a la universidad", mirando fijamente al público antes de concluir, expresó que las universidades eran "molinos de adoctrinamiento" que le hacen "daño" a la nación. El cierre de universidades debe esperarse en un gobierno de Santorum, quien será presidente, según su esposa Karen, para "hacer la cultura una mejor cultura, que le agrade más a Dios". ¡Qué incierto futuro, les espera a los estadounidenses, si el poder cae en manos de cualquiera de estos tres personajes!
Como corolario, evoco una de las frases del fundador de la República Popular de China, Mao Zedong, quien en su "Libro Rojo", sentenció: "Desde que surgieron la propiedad privada y las clases sociales, ha habido guerras. Toda Guerra es política. Hay guerras justas y guerras injustas. Nosotros no queremos la guerra, ni le tememos; queremos la paz. Cuando las contradicciones son insalvables, estalla la guerra porque hay que quitar ese "objeto" del medio. Por la primera guerra mundial, surgió la Unión Soviética y 200 millones de seres humanos pasaron al campo socialista; y después de la segunda, fueron 900 millones de personas, las que se arroparon bajo dicho régimen. No queremos la tercera guerra, pero si la provocan, la ganaremos, y quizás se hunda para siempre todo el sistema imperialista mundial".