El mando pierde

30S-policias03_dLa crisis institucional de la Policía es cuestionada por sus propios mandos y por personal de tropa desde hace varios años. El 16 de septiembre se produce el primer llamado de alerta. Una reunión en el Regimiento Quito reveló otras motivaciones: los juicios a los ex GAO, el informe de la Comisión de la Verdad, perder el control de tránsito y la grave corrupción interna ...

EL PROCESO INTERNO QUE LLEVA AL 30 DE SEPTIEMBRE DE 2010

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  El mando pierde...

La crisis institucional de la Policía es cuestionada por sus propios mandos y por personal de tropa desde hace varios años. El 16 de septiembre se produce el primer llamado de alerta. Una reunión en el Regimiento Quito reveló otras motivaciones: los juicios a los ex GAO, el informe de la Comisión de la Verdad, perder el control de tránsito y la grave corrupción interna.

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Quince días antes se "cocinó" la sublevación, a pesar de la resistencia de algunos policías. Más de 100 gendarmes, entre oficiales, clases y policías, se congregaron en el auditorio del Regimiento Quito Nº 1, el 16 de septiembre de 2010, invitados por el entonces comandante de Policía, Freddy Martínez. El motivo: explicar el contenido del proyecto de Ley de Servicio Público (Losep) que en ese momento se tramitaba en la Asamblea.

La cita arrancó antes de las 09:00. En la mesa central estaban sentados los generales Florencio Ruiz, Oswaldo Yépez, Jaime Vaca, Euclides Mantilla, Nelson Argüello, Carlos Arcos, Rodrigo Suárez y el coronel Julio Cueva, en representación del alto mando.

La idea era absolver las dudas sobre la ley, pero antes de abrir el debate, el general Martínez se refirió a otros temas que, a su criterio, estaban "dañando" la imagen de la institución. Fustigó a los autores de los correos electrónicos (a los que tuvo acceso este diario) que desde hace varios días circulaban entre los uniformados, con denuncias de presuntos actos de corrupción en contra de la cúpula y del comandante general.

"Usted nunca debe callar cuando conozca de actividades ilícitas, desde el comandante para abajo. ¡Denúncielo! No caigamos en lo que siempre hacemos: ir a un cibercafé para escribir pestes del mando y del comandante. Es lo más fácil, lanzar la piedra y esconder la mano", expresó Martínez.

En esos "pasquines", como los calificó Martínez, se ventilaron varias irregularidades que involucraban a miembros de la cúpula: problemas de alcoholismo, cobro por pases, uso indebido de los recursos de la institución, entrega discrecional de becas y viajes para familiares de los altos mandos, una mala administración de comisariatos y la Cooperativa de la Policía, además de beneficios a las esposas de los generales acusados.

Los correos estaban firmados por un grupo de oficiales: 10 coroneles, 6 tenientes coroneles, 4 mayores, 5 capitanes, 5 tenientes y 3 subtenientes. Entre sus pedidos estaba la depuración urgente de la cúpula policial, auditar a la Fundación para el Desarrollo y Bienestar del Policía (Fundebip) y los comisariatos. Lo más sensible, según los gendarmes que hablaron a nombre de la tropa, fue la forma en que eran tratados los ex GAO y los juicios penales que pesaban en contra de algunos de sus mandos.

Martínez rechazó casi todas las acusaciones y aseguró que las críticas obedecían a su propuesta de cambiar el antiguo modelo institucional: "¿Quiénes eran nuestros generales? Con excepciones, estaban listos para chupar y emborracharse con el mejor whisky (...). Los que estamos aquí sentados debemos dar el ejemplo, porque usted no sabe lo que pasaba antes: entrábamos bien puestos las corbatitas a una ceremonia y salíamos desgarbados, borrachos... Los generales y coroneles nos obligaban a estar con la botella. Eso está cambiando". Y enfatizó, autocriticándose: "No era el teniente (ahora general) Martínez el único que tomaba. No tomar (como ahora) debería ser motivo de exaltación y no de censura, menos aún de forma cobarde con pasquines".

Recordó los maltratos físicos y psicológicos que sufrían los cadetes durante los años de entrenamiento: "Era un sistema viciado, donde había el riesgo de matar al cadete, pero hemos cambiado. ¿Cómo podían salir buenos elementos, si formábamos policías resentidos?".

Pero entre los presentes la preocupación era otra: cómo apoyar a sus compañeros, ex agentes del desarticulado Grupo de Apoyo Operacional (GAO), que días atrás fueron detenidos por la desaparición del ciudadano George Cedeño, durante un operativo realizado el 30 de septiembre de 2009.

"No abandonen a los detenidos de la Cárcel 4. Mi pedido es que los compañeros sean defendidos por abogados de la Policía. Si nosotros aplicamos ciertos procedimientos policiales es por sacar adelante a la institución, más aún cuando el Gobierno nos ha quitado varias cosas: la Navidad, la alegría de nuestros hijos. Como usted dijo, mi comandante, han surgido varios rumores y eso trae consecuencias", reclamó un sargento segundo en la reunión.

Otro sargento, en cambio, cuestionó la reapertura de casos, dispuesta por el ex ministro del Interior, Gustavo Jalkh, en los que se presumía la violación de derechos humanos por parte de la Policía.

30S-policias04Al respecto, el general Ruiz dijo: "Los procedimientos que estén en duda deben ser investigados por asuntos internos y por las autoridades competentes, y en el caso Cedeño hay dudas (...). Entonces creemos que es viable una investigación, de la que la Policía saldrá fortalecida".

A consecuencia de ese caso y de otras denuncias, el Gobierno resolvió desarticular al GAO en octubre de 2009, lo que ocasionó una serie de conflictos al interior de la Policía. Unos los apoyaban y otros los responsabilizaban de abusos, torturas y extorsiones. Ese tipo de prácticas se denunciaba en los mismos correos electrónicos por parte de ciertos agentes, "en contra de personas honestas y serias, con la finalidad de entregar resultados al costo que fuere".

A esas demandas se sumaron los temores por una posible supresión de bonificaciones económicas que los uniformados recibían por años de servicio y méritos, una vez que entre en vigencia la Losep. "¿Trabajaremos solo ocho horas como los demás funcionarios públicos?, ¿tendremos compensaciones extras?, ¿cómo afectará a los policías?", preguntó el teniente coronel Pablo Rodríguez.

Él aseguró que se estaban cerrando las posibilidades para que el Ejército y los policías puedan reaccionar en contra de la ley, que la Asamblea debía conocer el 29 de septiembre de 2010. Pero anunció que Ruiz trabajaba en una estrategia para evitar un "perjuicio" a los policías. Quizá esta afirmación explica lo que el asambleísta Rolando Panchana denunció a la prensa: quien cabildeaba en la Asamblea era el general Ruiz. El general Oswaldo Yépez también les informó que sería difícil ganar a través de la Asamblea, por lo que una comisión de actuarios elaboraría una tabla de compensaciones equivalente a lo que recibían por condecoraciones: "Ayer hubo un acercamiento con un general del la Fuerza Aérea, quien está liderando el tema y ha dispuesto que se reúnan actuarios de la Policía y las FF.AA. para presentar un comunicado conjunto".

Con el compromiso de garantizar una investigación transparente a los ex GAO, concluyó la reunión antes de las 11:00, pues Martínez dijo que tenía una cita con el Presidente de la República. Y anunció que dos días después presentaría a Jalkh su propuesta, en la inauguración del cuartel del GIR, en Manta.

Los días posteriores se realizaron distintas reuniones y cabildeos en la Asamblea con el propósito de mantener los incentivos económicos como parte de las condecoraciones. Los más preocupados eran los uniformados de tropa: varios de ellos hablaron con los asambleístas de la comisión que procesó la ley.

Pero en la Asamblea, la escolta legislativa también estaba pendiente. Algunos legisladores creen que la primera advertencia ocurrió el 23 de septiembre, cuando unos 40 maestros afines al Movimiento Popular Democrático (MPD), ingresaron violentamente al pleno, burlando la seguridad policial.

Al día siguiente, Rolando Tapia, ex jefe de la escolta, se comprometió a investigar la falla operativa, pero la disciplina y el sometimiento de la guardia policial a la autoridad ya quedó en duda.

El 29 de septiembre de 2010 la Asamblea dio trámite al veto presidencial a la Losep. Antes de la sesión, Tapia se habría reunido con la entonces vicepresidenta Irina Cabezas para comentarle sobre la preocupación de sus compañeros ante la "eliminación de beneficios" que proponía la ley. Según Cabezas, esas dudas fueron transmitidas enseguida a funcionarios de Gobierno, quienes le aseguraron que esas dudas fueron resueltas oportunamente en los distintos destacamentos. Esa noche, el pleno se allanó a gran parte del veto, con lo cual se eliminaron las bonificaciones por ascensos a cambio del pago de horas extras, pero se mantuvo la entrega de medallas y condecoraciones por actos heroicos. Una asambleísta de PAIS expresó: "El debate fue intenso. María Augusta Calle y Fernando Bustamante explicaron la importancia de sostener el acuerdo de la comisión con las FF.AA. Siempre nos hablaron del malestar que se generaría en los militares, pero nunca de la Policía".

Lo que no se aprobó fue la compra de renuncias obligatorias para el sector público, un aspecto que desmovilizó a los sindicatos, que amenazaban con protestas si pasaba el artículo. Días atrás, maestros, salubristas, e incluso un grupo de policías, se reunieron por el temor a perder algunos "privilegios" y con el fin de establecer una estrategia común que les permita resistir a las intenciones de la Losep. Sin embargo, sus intereses particulares les impidieron consensuar posiciones comunes y conjuntas. Y ahí se rompió un posible acuerdo para hacer un frente común.

La resolución del pleno en ese tema provocó que, esa misma noche, la Presidencia analice la posibilidad de ir a la muerte cruzada (disolución de la Asamblea).

Mientras tanto, en la Tribuna de los Shyris, un grupo de esposas de policías gritaba "¡Fuera Correa!", con carteles en mano. Una manifestación que sería la antesala del 30-S, pues en la madrugada de ese día un grupo de sindicalistas y policías se reunió en las inmediaciones de la Universidad Central, pero la alianza no se concretó.