porno

Porqué no hay unidad de izquierda

Porqué no hay unidad de izquierda

op-1eleccion4Por Jesús Ospina Salinas

¿Por qué no está unida la izquierda? Hay múltiples interpretaciones y todas ellas deben ayudarnos a encontrar las raíces y no sólo responsables (prefiero usar el término responsables y no culpables, porque éste último nos remite a castigos, cuando debemos buscar lecciones aprendidas). Y las raíces deben conducirnos a abrir las posibilidades de futuras unidades.

En esa perspectiva, mi punto de partida es que todas las organizaciones políticas buscan la unidad, por un instinto de sobrevivencia y por estar empujadas por la población. Pero no todos pueden lograrlo. Y este análisis no busca justificaciones, lo que intenta es hincar hondo y un poco más lejos para encontrar una unidad sostenible.

Dos tendencias

Actualmente existen dos tendencias políticas en la izquierda, grosso modo. La de centro izquierda liderado por Fuerza Social, FS, y la de izquierda nacionalista liderado por el Partido Nacionalista Peruano, PNP. Ambas se disputan el liderazgo de la izquierda. Ya desde una posición programática que busca conciliar liberalismo y socialismo, ya desde la perspectiva de ajustar marxismo y nacionalismo. Uno más conciliador, y el otro más crítico.

Un solo enemigo

Está claro que ambos grupos están contra el neoliberalismo, expresión política de un capitalismo monopólico en lo económico, imperial en lo político y antidemocrático en lo social. Frente a ello las formas de lucha varían, porque el análisis de los problemas, de la representación social e ideológica, con las que se propone cada una enfrentarlo son diversas. Veamos primero en donde se asienta FS, cuáles serían sus antecedentes y raíces.

Vieja disputa: Socialismo y liberalismo

Así, FS, como señala Alberto Vergara, sería una opción socialdemócrata, que buscaría que al campo popular se le debe sumar el campo empresarial moderno y pujante, que impulsa el mercado y la libre competencia, que promueve la democracia representativa, y que busca un Estado de bienestar e inclusivo, democrático y con una gran capacidad redistributiva.

¿Es posible que la izquierda asuma tareas políticas del capitalismo? Esa fue una de las tesis de los clásicos del marxismo, incluido José Carlos Mariátegui, quién señalaba que a falta de una élite capitalista que encare desde esa perspectiva la construcción de una nación y un Estado moderno, en sentido liberal, esa tarea debía corresponderle al socialismo.

Sin decirlo, FS ha iniciado tareas políticas que le corresponderían a un partido liberal democrático socialdemócrata como el APRA. Como sabemos el APRA nació disputando su posicionamiento social e ideológico con el socialismo de Mariátegui en los años 1920. Víctor Raúl Haya de la Torre brotó políticamente desde las clases medias pro modernizantes, inclusivas y democráticas, en polémica con el socialismo marxista de Mariátegui que se asentaba en el naciente proletariado.

Haya intentó disputarle a Mariátegui la hegemonía política en ese naciente proletariado, sin conseguirlo, pero a cambio la oligarquía asumió que el APRA era comunista, cuando era más bien un frente de clases explotadas, como ellos mismos se definieron, que buscaban la democratización de la nación y un Estado más equitativo. En ese sentido sí era una fuerza anti oligárquica.

El APRA por ello sufrió persecución durante los años 30 y 40, y fue derrotada por la oligarquía, que la obligó a una alianza política en los años 50, mediante la cual arriaba sus banderas nacionalistas y democratizadoras. Haya optó por la coyuntura a la tenaz lucha histórica por una representación social. El vacío que dejó el APRA, en la lucha anti oligárquica y democratizadora, la retomó Acción Popular, AP, y por ello ganó las elecciones en 1963. Pero AP no tenía una identidad y organización sólida en el campo popular, y sucumbió a la oligarquía, debilitada pero aun hegemónica.

Así, en los años 60 la oligarquía aliada con el aprismo, como ha señalado Sinesio López, bloqueó los intentos democratizadores de AP y por ello surgió en 1968 la dictadura del Gral. Juan Velasco Alvarado, como una expresión de amplias fuerzas económicas y sociales, liderados por los militares nacionalistas, de acabar con la oligarquía y la semi feudalidad, y establecer un Estado de bienestar, democrático e inclusivo.

Pero el velasquismo no fue una potencia política ideológica que nació de un proceso social político desde abajo. Fue un estado de ánimo que empató con una fuerza militar y un contexto latinoamericano propicio, y por tanto tuvo muchas debilidades internas, pugnas y liderazgos, y sin un núcleo central de dirección política, el velasquismo sucumbió a los poderes en disputa.

Y de la revolución democratizadora de Velasco no surgió ningún partido liberal socialdemócrata, y en cambio el APRA, que en 40 años había aprendido a hacer política coyuntural, supo actualizarse y reeditó su libro “El Antiimperialismo y el APRA”, para recordarle al país que ellos habían surgido para cumplir las tareas de modernización capitalista.

El genio político de Alan García, que había bebido las formas de actuación política coyuntural de Haya, se encumbró en el APRA y derivó en un liderazgo socialdemócrata en las alturas. García ganó la pugna política ideológica con la izquierda marxista, políticamente expresada en Izquierda Unida liderada por Alfonso Barrantes Lingán.

Y ganó gracias en gran medida a las lecciones aprendidas en 50 años de actividad política partidaria, y a un contexto que le era muy favorable, pues el capitalismo liberal democrático (las fuerzas económicas productivas) necesitaba una expresión política, y apostaron por García, frente a un creciente clima de violencia política terrorista de Sendero Luminoso.

Pero no contaban con que el Partido Comunista del Perú, Sendero Luminoso, que inició su guerra popular contra el sistema político en 1980, que utilizó en su intento acciones terroristas, jaquearía al gobierno aprista. Además, la creciente corrupción alanista y aprista desmoronaría la representación política que el APRA intentó encabezar. Además, la personalidad ególatra y autoritaria de García intentaría acciones desesperadas y populistas por crear un Estado de bienestar, sin contar con la representación de las sólidas bases económicas productivas que en el país se iban gestando.

Así, estaban dadas las condiciones en el país para el surgimiento del liberalismo democrático, el cual nació ideológicamente de la mano de Mario Vargas Llosa y compañía, políticamente en el Movimiento Libertad, y socialmente en su lucha contra el aprismo sin rumbo y caótico, y contra la izquierda marxista legal que no supo desmarcarse nítidamente del terrorismo de Sendero Luminoso.

Pero el liberalismo democrático, expresado políticamente en Libertad, sucumbió ante las fuerzas políticas conservadoras y oligárquicas supérstites entronizadas en Acción Popular y el Partido Popular Cristiano. Ambas fuerzas duchas en la pugna política, en la oportunidad electoral, en el posicionamiento partidario, cercaron, cercenaron y “encarcelaron” a Libertad, y perdieron las elecciones, pero quedó la demanda social de tener una fuerza liberal democrática y renovadora.

Así, Libertad se diluyó y el liberalismo ideológico se quedó sin organización ni expresión política, pero su fuerza ideológica de gran arrastre de masas fue capitalizada por otras fuerzas políticas como el fujimorismo, que ante la ausencia de una orientación ideológica nítida, intentó hacer del liberalismo su bandera, pero dejó la democracia y por ello asumió el neoliberalismo autoritario.

Sin embargo, Alberto Fujimori no era liberal, era un presidente nacido de la demanda social, un pragmático de la política, un líder con destino propio. Por ello no vio ideologías sino compromisos, no vio oportunidades históricas sino negociaciones, no vio programas sino carteras. Su pragmatismo para gobernar lo llevó a la alianza con su asesor Vladimiro Montesinos, que veía la política como una extensión de la extorsión y el chantaje. Nació la corrupción y murió la política.

Ni socialismo ni liberalismo

Finalmente, políticamente el liberalismo ni el socialismo han cuajado en nuestro país. Y la izquierda socialista marxista, no ha visto que uno de los logros ideológicos más importantes del capitalismo, el liberalismo, es una expresión política de la libertad y de las fuerzas productivas a las cuales se les dota de un marco, el sistema democrático. Y que hoy, siglo XXI, está claro que no se puede construir una sociedad democrática y popular sin retomar el legado del liberalismo. Seguiremos.

 

Comments  

 
0 #1 Louwecem 2015-10-08 22:53
http://cheapcarinsurancenet.org
Quote
 

Agregar Comentario


Código de Seguridad
Refrescar

Suscribirse a nuestro Boletín

Ingrese su email:

logo-inferior   Copyleft 2012 Lima - Perú   KYBERNET
Gestionamos información para generar conocimiento
Web site desarrollado por Kybernet, usando Joomla con licencia GNU/GPL.
google adsense adwords google adsense adwords