porno

Kenjy y las dos caras de fujimorismo

Kenjy y las dos caras de fujimorismo

op01-kenji-2

Por Billy Crisanto Seminario

He visto una sola vez a Fujimori en un mitin. Ya era el año 2000 y estaba lejos de ser la imagen del desconocido ingeniero que a bordo de un tractor hacía campaña una década antes. La mutación de un perfil hacia otro puede tener dos explicaciones. El poder lo volvió más astuto y seguro de sí mismo, o simplemente la imagen del Fujimori folclórico era una careta del tirano que esperaba la ocasión, para (al estilo Aliens), emerger a la superficie.
Mirando a Kenji por televisión, su estilo es lejano al de su padre Alberto. Proyecta una imagen casi farandulera. Entonces uno se pregunta que motiva a los fujimoristas duros a otorgarle la mayor votación al Congreso. La respuesta quizá se encuentre en el inconsciente colectivo que estudió Carl Jung. Se trata de una identificación sanguínea y parental. Dicho en cristiano, basta que sea hijo de Fujimori para que la gente lo perciba como la encarnación del padre.
Se trata de una adhesión que roza con el culto fanático a la personalidad, cerrada a todo razonamiento. Sin embargo, no basta con describir este voto duro. Debemos rastrearlo para encontrar sus raíces. Para una población históricamente olvidada, la mera presencia del jefe de Estado en su recóndita comunidad, o en su empobrecido asentamiento humano es un acto providencial. Y más aún si les lleva alimentos o les construye una posta médica, la inquebrantable lealtad es un hecho automático.
Fujimori recorrió casi todo el país (Kenji también lo ha hecho), llevando siempre un pan o un pez (deliberadamente nunca llevó la caña de pescar). Pacientemente construyó la imagen del presidente dadivoso que solucionaba los problemas más urgentes con una carretera o un colegio en presencia de las cámaras. Hizo del efectismo y del cortoplacismo su estilo en las zonas pobres.
Sin embargo, ese era el Fujimori de los largos fines de semana en los pueblos alejados. De lunes a jueves trabajaba con Montesinos planificando la compra de mayores dosis de poder, y el exterminio de estudiantes y campesinos. El grupo Colina fue un engendro de estás siniestras reuniones en el SIN. Teniendo a su disposición los canales de televisión no le fue difícil ocultar el copamiento de todas las instituciones democráticas. "Todos se vende, todo se compra" debió ser su lema favorito.
Es difícil vaticinar que Kenji(y Keiko), adquiera la astucia y la falta de escrúpulos de Alberto Fujimori. La indolencia (al igual que Keiko) frente a las torturas que su padre aplicó a su madre son un indicio de su pragmatismo a ultranza, pero no de su capacidad de manipulación de todo un Estado. Esas dudas se disiparan en unos años. Lo que si queda claro es que veinte por ciento de la población ven en Kenji y en Keiko al mandatario de los fines de semana. Aquel que les llevaba el saldo de ropa y alimentos donados por Apenkai. Lo mejor lo vendía para engordar sus cuentas.

Agregar Comentario


Código de Seguridad
Refrescar

Suscribirse a nuestro Boletín

Ingrese su email:

Columna de Opinión por Autor

pluma_y_papel

logo-inferior   Copyleft 2012 Lima - Perú   KYBERNET
Gestionamos información para generar conocimiento
Web site desarrollado por Kybernet, usando Joomla con licencia GNU/GPL.
google adsense adwords google adsense adwords