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Porqué Asumirse por la Democracia y el Futuro del Perú

Porqué Asumirse por la Democracia y el Futuro del Perú

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Por René Galarreta

Una semana ardua de campaña en Perú, con muchas movidas de opinólogos que no saben que su credibilidad depende del ojo con que se le mire y del origen de sus conclusiones. Vale la pena un alto para analizar lo dicho hasta el momento y romper algunos mitos y temores.

Para empezar y sin el más mínimo ánimo de parecer impertinente, y como dije anteriormente, no le creo nada a las encuestadoras, sobretodo a esas que se reunieron con Montesinos en la época de Fujimori, para beneficiarlo con algunos sondeos. Alfredo Torres de Apoyo y Manuel Saavedra de CPI saben a lo que me refiero, y Manuel Torrado de Datum junto al de CPI ya tienen pedidos de 8 años de cárcel del fiscal, por supuestamente recibir dinero de los socios de la dictadura, para dar cifras que orienten el voto en las elecciones del 2000. Y como mencioné también antes, los datos de una y otra encuesta son tan dispares, que obviamente alguna o todas mienten. Finalmente, es irónico que alguna gente les siga creyendo, cuando toda la primera vuelta ponían a Ollanta en 4to lugar, algo que cambió las dos últimas semanas, y como dijimos, para que sus cifras se sinceren y no pierdan la credibilidad necesaria para sus negocios. A lo mucho, las últimas encuestas hechas en la boca de urna el mismo 10 de abril ameritan algún estudio serio sobre el comportamiento del electorado, pues fueron esos sondeos los que pusieron en juego la credibilidad de encuestadoras. El resto sin duda, fueron encuestas bastante cuestionables y sabemos por qué. Estas empresas juegan con la percepción del electorado, rentadas por medios y grupos empresariales no afines a los cambios, cosa que muchos aliados saben, pero olvidan, llegando pronto al desaliento gratuito.

El segundo grupo de opinólogos son aquellos que explican y creen que tienen la verdad absoluta en sus labios y escritos. Los mismos gerentes de las encuestadoras tienen teorías que distan de lo político, sobretodo en el Perú. Frases de Urpi Torrado de que a Ollanta le hizo daño el apoyo de intelectuales de las canteras de la chakana, o a Alfredo Torres afirmando que Ollanta no bajó, sino que se ha estancado, a pesar de pasarlo de 42% a 39%, no hacen sino reafirmar el poco nivel de profesionalidad de los gerentes para encontrar explicaciones infantiles a sus resultados. A eso podemos sumarle los reforzadores de esa percepción, empezando por los propios fujimoristas, siguiendo por los comentaristas que habitualmente le hacen trabajos a algunas entidades del gobierno norteamericano, como Jaime Antezana o Fernando Rospigliosi, ambos célebres por sus reveladores wikileaks y sus exabruptos indemostrables, basados en el rumor de los que tratan de mellar a los que pondrían en juego varios intereses regionales a nivel continental. La existencia de narco parlamentarios sin nombres bajo la palabra del "especialista narcoterrorista"; o el converso ex radical de izquierda, haciendo comentarios que trataban de beneficiar a chakanos, a ppkausas, para llegar tristemente a ser un defensor de fujiratas. Súmenle a estos emisarios de intereses foráneos y oligárquicos, a algunos periodistas a sueldo como Aldo Mariátegui de Correo, Fritz Du Bois de Perú 21, Jaime De Althaus del Canal N, o Jaime Bayly de Frecuencia Latina, y tendrán el conjunto perfecto de elementos a quienes se debe ver y leer para hacer todo lo contrario.

El tercer grupo de opinólogos es más peligroso y se ubica en nuestro entorno. Primero, los que dentro de la campaña, dan recomendaciones teóricas en base a un pobre contacto con la realidad en la que se encuentran, con variables que van desde el figuretismo a la fanfarronería. Y en el caso de los pro fujimoristas, a los piquetes que van a cada asentamiento humano y ómnibus para mentir respecto a Ollanta, desinformando y desmoralizando a incipientes simpatizantes que, de una posición indecisa, pasa a una posición contraria ante el temor y la autodefensa. Taxistas y vendedores rentados que mienten como en los medios masivos, pero que tienen la ventaja del anonimato y la constante diaria para hacerse de una tendencia en su zona, barrial o virtual, recurriendo a falsedades en videos o columnas desconceptualizadas. Gerentes de services e instituciones del Estado en el gobierno y municipios, que promueven el voto fujimorista ante el silencio cómplice del JNE. En fin, todas las mañas del sistema que manejó García, para subsistir y mantener el modelo impune de corrupción y desigualdad de quienes quieren que nada cambie.

Las semanas que vienen serán más decisivas, pero sobretodo la siguiente, que hemos denominado la de las decisiones. Durante todo este tiempo, he venido escuchando el antifujimorismo en toda la izquierda y sectores progresistas por obvias razones. Y si bien las iniciativas actuales son encomiables, también hay que decir que son insuficientes. Bregar contra la percepción que crean los medios antiollanta y los políticos corruptos amerita movimientos organizados de mayor actividad o de mayor envergadura. Las encuestadoras, y quienes las pagan, los empresarios y sus medios; o los esbirros de Fujimori, que hacen guerra sucia en cerros, empresas e instituciones, amedrentando a quienes le salgan al frente, seguirán manipulando a la opinión pública hasta el último día de las elecciones, porque se juega mucho, no sólo un gobierno, sino un modelo, un país y un continente. Los esfuerzos sectarios no cuentan. Las charlas para los convencidos no suman. Ya es suficiente la indecisión ante la pregunta de por quién votarán. Se necesitan más colectivos de jóvenes y mujeres con dignidad que no sólo digan "no a Keiko" en Lima Cercado, sino que sean capaces de recorrer las zonas más alejadas de Lima, donde el fujimorismo está tan activo con sus regalos y compra de votos para el retorno de una mafia, de corte autoritario, totalitario y fascista.

Es irónico constatar que los primeros en manifestarse públicamente a favor de Ollanta para evitar el retorno del fujimontesinismo luego de la primera vuelta hayan sido liberales de la talla de los Vargas Llosa, economistas como Kurt Burneo o Humberto Campodónico, artistas como Gustavo Bueno o Víctor Delfín, periodistas como César Hildebrandt o Gustavo Gorriti y ahora último más intelectuales de la talla de Julio Cotler, impensables hace poco tiempo. Y los sectores políticos progresistas y de izquierda se han ido sumando -PHP, MNI, FS, AP- , a pesar de contradicciones propias de la política del siglo pasado y de las indecisiones de los otros que se benefician de los cogollos de la corrupción, entre cúpulas de partidos como el PAP, Perú Posible, PPC y Solidaridad Nacional, divorciados de sus militantes y jóvenes, a los que la coherencia de PPK y la incoherencia de San Román con el color naranja, quieren arrastrar y afiliar para su "democracia" virtual. Se necesita más que apoyo verbal, porque se juega la democracia, y pocos asumen el reto de jugársela todos los días con coraje en estas tres semanas donde nos jugamos el futuro del Perú…

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