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Conmoción de la verdad

Conmoción de la verdad

bll-especial06-22-05-2011

Por Eloy Jauregui

Con la muerte de Carlos Iván Degregori ‎este miércoles, desaparece un ser que poseía una visión lúcida, crítica y desahuevante  para entender al Perú desde sus mismos capachos. Ahora ya está en el cielo. Y ha muerto un intelectual peruano. “Sí, qué bueno”, gritan a coro los gañanes de la derecha jurásica. “Que se joda, fue caviar”, añaden los retrógrados de nuevo cuño. ¿Y qué es un intelectual en este S.XXI en un país del cuarto mundo? Un peligro, digo, para el establishment acomodaticio. Es decir, aquel nodo de políticos y adláteres que operan en favor del poder económico y social establecido. E igual que Sinesio López o Nelson Manrique, Degregori fue un pensador filudo y con brillo. “...si caigo muerto ahorita, muero como de izquierda, que está intrínsecamente ligada a mi vida...”, había dicho hace un tiempo en la entrevista “Desde el lado del corazón”.

Tenía 65 años y un cáncer al páncreas se lo fue comiendo desde hace dos años. Yo tengo el júbilo de haberlo conocido joven, de antropólogo metido a periodista. Con Carlos Iván fundamos el primer diario de izquierda el 12 de mayo de 1980: El Diario de Marka. Digo el primer periódico sin dueño, con accionariado difundido, con participación de organismos sociales y políticos que militamos en el socialismo. Empezamos vendiendo 20 mil ejemplares y en diciembre de ese año ya estábamos en los 100 mil.  Fue un lujo trajinar en el día a día. Y a Carlos Iván le gustaban los huaynos como también la salsa y el rock. Hincha de Rubén Blades, no se escapó de esa algarabía de la selección de Tim que clasificó al Mundial de España. Era intelectual, pero le fascinaba el movimiento chicha de la cumbia peruana y luego citaba a Gramsci y pasaba a descifrar las claves en la poesía de Arguedas.

Y se ha muerto en un Perú donde las ciencias sociales importan un pito. Baste ver los 90 de Alberto Fujimori. Un país atrapado en el populismo y el clientelaje. Y súmele a Sendero Luminoso y la corrupción. No obstante, Degregori  desarrolló una tarea ejemplar en San Marcos y el IEP, publicando libros valiosos. Cito a dos:“El surgimiento de Sendero Luminoso” (1990) y “Qué difícil es ser dios” (2010). Textos que acompañaron su trabajo valiente y saldaron las deudas y abrieron laspuertas para una reflexión que incorporó lo aprendido en la CVR. Luego no fue el mismo. El sopor de la enfermedad lo fue diluyendo.

Y qué pena, Carlos Iván, que no estés presente en estas horas donde el destino del Perú se juega su pase al futuro o su enlodamiento otra vez en el albañal del fujimontesinismo. Pero yo tengo tu mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla , “ya en él te escribiré de este instante aciago. Te contaré que la esperanza venció a la corruptela. Que hay un lugar en el planeta donde los peruanos rompieron con el pasado pestífero e instauraron un sueño popular y democrático donde tú, Carlos Iván, enarbolarás siempre nuestras banderas”.

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