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La destrucción del patrimonio

La destrucción del patrimonio

op-romperPor Wilfredo Ardito Vega

No estuve presente cuando cayeron las paredes enchapadas del comedor, los balcones fueron derribados a hachazos y con picos destrozaron los azulejos del patio sevillano.

Una silenciosa noche de la última Semana Santa, pasé ante el local donde había funcionado el Instituto de Defensa Legal en Lince y sólo encontré escombros de la que fuera una de las casonas más hermosas que he conocido. Poco después, claro, apareció un aviso que anunciaba como "el mejor lugar para vivir" el gigantesco edificio que allí se construirá.

El sábado pasado, le tocó el turno de ser demolida a la Casa de la Tradición, en la avenida Salaverry, cuya arquitectura buscaba recrear las construcciones de Lima antigua y su fachada estaba decorada con escenas de las tradiciones de Ricardo Palma. Pese a su indudable valor artístico, no estaba inscrita como inmueble protegido ante el Instituto Nacional de Cultura y pronto se edificará allí otro condominio.

Yo no tengo mayor rechazo a que Lima crezca de manera vertical. Creo que carece de sentido vivir a una o dos horas del lugar donde se trabaja o estudia y me parece positivo que distritos céntricos, como Jesús María, Pueblo Libre, Miraflores o San Isidro, incrementen su población o, en algunos casos, la recuperen, a través de las nuevas viviendas. Además, ahora que las familias son más pequeñas, la vida en un departamento es tan valorada, como hace décadas se valoraba vivir en un "chalet" (así se decía).

Sin embargo, el crecimiento vertical de la ciudad no debería generar que el patrimonio arquitectónico desaparezca brutalmente.

El problema es que muchos creen que no es patrimonio. En 1995, cuando regresé al Perú, comentaba cuánta pena me daba la destrucción de muchas mansiones de la avenida Arequipa y una amiga replicó:

-¡Ah! ¿Entonces tú crees que hay un derecho a la huachafería?

Con ese criterio, se han producido muchos daños irreversibles al patrimonio de la ciudad.

El proceso no es nuevo: el sueño de algunos iluminados "urbanistas" de los años cincuenta y sesenta era destruir todo lo que de antiguo pudiera existir en el centro de Lima. Balcones, arcos, azulejos, rejas, portadas de piedra, vitrales, patios, o escaleras de mármol eran huachaferías pasadas de moda o signos de decadencia que había que reemplazar por modernos edificios.

Los iluminados no pudieron destruir todo, pero dejaron ejemplos de su particular visión estética como el Centro Cívico o el actual Museo de la Nación, donde el individuo quedaba empequeñecido frente a gigantescas moles de concreto.

Por si acaso, no creo que todo lo antiguo sea valioso o bello, sólo por ser antiguo. La Plaza de Armas luce actualmente mucho mejor que en el turbulento siglo XIX. Espacios públicos muy agradables como el Parque de la Muralla, el Parque de la Amistad o los parques de los acantilados de Miraflores son bastante recientes. Hasta el sombrío Centro Cívico hace muy pocos meses ha sido transformado, para bien, al convertirse en el dinámico Real Plaza.

En décadas pasadas, muchas mansiones pretendieron reproducir la belleza del Centro Histórico en San Isidro, Jesús María o Miraflores, siendo el mejor ejemplo la Casa de la Tradición. Sin embargo, ya en su novela Los Geniecillos Dominicales, Julio Ramón Ribeyro señalaba con tristeza cómo eran derribadas muchas casas de la avenida Pardo en Miraflores, que tenían diferentes estilos arquitectónicos, pero siempre algo en común, "eran bellas".

Paulatinamente, se haría más difícil usar la frase de Un Mundo para Julius "tenemos los barrios residenciales más bonitos del mundo, pregúntale a cualquier extranjero que haya estado en Lima".

Pasados los años de terrorismo y crisis económica, las demoliciones se reanudaron a un ritmo acelerado, como consecuencia de la combinación de estabilidad económica con falta de regulación e insensibilidad de las autoridades. Grifos, McDonald's o gigantescos edificios reemplazaron hermosas mansiones. En algunos casos, como Miraflores o Barranco, unas pocas casonas sobrevivientes han sido declaradas monumentos históricos, pero no existe una política integral para preservar el patrimonio urbano de los apetitos de los modernos inversionistas.

En realidad, resulta interesante que, en medio de tanto deterioro, el centro de Lima viene siendo recuperado gracias a una confluencia de decisiones públicas y privadas: en la Plaza San Martín, el Banco HSBC ha rescatado el edificio La Encarnación y al frente ha hecho lo mismo la SUNAT. La Casa de la Literatura Peruana ha revitalizado la antigua Estación Desamparados. A pocos metros, la Municipalidad de Lima logró construir viviendas para muchas familias pobres manteniendo el entorno arquitectónico. Los inversionistas españoles de Arq Estudio vienen poniendo en valor otros inmuebles.

Se trata de experiencias limitadas, claro (por ejemplo, los Barrios Altos continúan muy deteriorados). Sin embargo, muestran que se puede invertir sin destruir.

No podemos reconstruir las casonas desaparecidas, pero los ciudadanos sí podemos exigir la preservación del patrimonio arquitectónico, asignando los recursos adecuados, a la próxima gestión municipal.

ADEMÁS...

  • El Colegio de Abogados de Lima, el Presidente de la Conferencia Episcopal, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional y numerosas otras entidades han expresado su rechazo al Decreto Legislativo 1097. El Ministerio Público ha señalado que contraviene nuestro ordenamiento jurídico, por lo que los fiscales se opondrán a su aplicación.
  • INDECOPI ordenó retirar un comercial del diario El Bocón, altamente ofensivo hacia los niños. Lo hizo por encargo del Ministerio de la Mujer, siguiendo el artículo 18 del Decreto Legislativo 1044 que sanciona los excesos en la publicidad, en base a la necesidad de cumplir el principio de adecuación social.
  • Si alguien desea saber cómo se maneja el poder en el Perú, lea este artículo. Por si acaso, no es una denuncia de La Primera o algún acucioso blog, sino un reportaje de El Comercio: http://elcomercio.pe/noticia/637514/grupo-martes-almuerzo-semanal-politicos-mas-importante-pais
  • Agradecemos a la consultora Campoverde, la librería Zeta Bookstore, y las empresas Arquicreando, Dai Ichi Seguros y MyC por su compromiso a no volver a publicar avisos discriminatorios.
  • La empresa Sayon puede ser severamente sancionada por la publicación de un aviso discriminatorio.

APORTES Y COMENTARIOS (Sobre la RP 320 referida al D.L. 1097)

  • Frente a un Decreto que vulnera la legislación internacional, nos queda confiar en que haya jueces honestos que se rehúsen a aplicarla (Un abogado).
  • Sólo queda que los magistrados, por medio del control difuso de la constitucionalidad de las normas, se rehúsen a aplicarla (Varios abogados).

LA FRASE W:

Una ciudad que pierde sus casas antiguas es como una persona que va perdiendo la memoria.

Comments  

 
0 #1 ziegel 2015-11-07 06:38
es algo inaudito lo que me acabo de enterar al entrar en la pag.web. como fue posible semejante barbaridad. eliminar una de las casonas mas representativas de nuestra ciudad como lo fue la casa de la tradion es un crimen. y las autoridas encargadas de cuidaar este patrimonio - ministerio de cultura, municipalidad de lima, el instituto prolima que. bien gracias. esto no debe quedar asi alguien tiene que responder por esto.
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