porno

Medios

Medios

op01-masmedia02

Por Eduardo Dargent

En las discusiones sobre la regulación a los medios privados en América Latina se suele perder de vista que esas reglas seguro serán aplicadas en forma interesada por gobiernos abusivos e interpretadas por jueces débiles. Por ello prefiero menos regulación y mantener protecciones altas para los medios. Es preferible un Correa ofendido que un periodista condenado.

Pero ello no implica que nada esté mal con los medios en varios de nuestros países (y el mundo en general). Ver al Estado como único peligro a la libertad de expresión, como suelen hacer los medios privados, es hipócrita. Cada vez es más común observar otro peligro para la pluralidad informativa: la concentración de la propiedad de los medios en empresas con intereses en diversas áreas económicas. La prueba de que medios privados fuertes no siempre generan mayor pluralidad ni límites al gobierno la encontramos, por ejemplo, en Rusia con sus poderosos medios pro Kremlin, o en diversos países de América Latina donde los medios defienden una agenda pro-empresarial también favorecida por el partido de gobierno.

Medios opositores sin objetividad pueden igualmente afectar esta pluralidad informativa e incrementar la polarización política. El que gobernantes abusivos hayan logrado ganar popularidad maltratando a la prensa se explica, en algunos casos, en que esos medios ya habían perdido credibilidad por sus críticas exageradas al gobierno.

La respuesta de los medios privados a quienes los criticamos suele ser que nadie nos obliga a consumirlos: el mercado determina quién sobrevive. El mercado sin duda es un antídoto contra visiones paternalistas que quisieran que los medios informen sobre lo que ellos, y no los ciudadanos, consideran relevante. Pero el problema es que no estamos ni remotamente ante un mercado perfecto.

Los medios no solo viven de su lectoría, también de la publicidad. Y no hay que ser un marxista conspirativo para sospechar que la publicidad no está determinada por la lectoría: los medios más complacientes con intereses empresariales seguro reciben más publicidad que los medios críticos. Además, el Estado sigue siendo un enorme distribuidor de publicidad y beneficios para medios que lo tratan bien.

En el improbable caso de que en nuestro país alguien en el gobierno o en los propios medios quisiera hacer algo para mejorar esta pluralidad informativa, ¿cómo hacerlo sin azuzar la enorme desconfianza que mencionaba al inicio? Una forma es fortalecer los medios de comunicación del Estado para darles autonomía del gobierno. Otra contar con mayor transparencia y criterios claros en la asignación de publicidad estatal (ratings, lectoría) para que no se pueda premiar o castigar a los medios con esos fondos. Ya sé que es casi imposible, pero ahí dejo las ideas.

Agregar Comentario


Código de Seguridad
Refrescar

Suscribirse a nuestro Boletín

Ingrese su email:

Columna de Opinión por Autor

pluma_y_papel

logo-inferior   Copyleft 2012 Lima - Perú   KYBERNET
Gestionamos información para generar conocimiento
Web site desarrollado por Kybernet, usando Joomla con licencia GNU/GPL.
google adsense adwords google adsense adwords