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¿Se puede ser socialistas hoy?

Opinión - Pedro Francke

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Los jóvenes de hoy ni siquiera saben que es URSS ni que una de las S está por “Socialista”. En China, gobierna un partido con el nombre de Comunista pero que no tiene absolutamente nada de tal. La socialdemocracia europea carece de la vitalidad reformista del pasado. ¿Ha muerto el socialismo?

La historia, sin embargo, no se detiene, y las grandes ideas de “igualdad y fraternidad” siguen inspirando a millones – incluido yo. Como la energía, solo se transforman. La reforma de la salud de Barack Obama ha sido tildada de “socialista” por la ultraderecha republicana, y no deja de tener razón: el objetivo fundamental de esta reforma es, mediante la intervención del gobierno,  reducir las enormes desigualdades que hay en el acceso a la salud en Estados Unidos.  En América Latina, países como Brasil, Chile, Argentina y Bolivia han avanzado en los últimos años hacia asegurar que todos los ancianos reciban una pensión. Si levantamos la mirada veremos que en el mundo los derechos sociales siguen avanzando y con ellos la igualdad, aunque nuestro país sea una excepción. Las grandes discriminaciones que aún persisten entre mujeres y hombres y entre personas con distinta orientación sexual, y que nos indignan, no deben hacernos perder de vista que hay victorias importantes conquistadas en los últimos años: también ahí la igualdad avanza.

Mientras la igualdad social avanza lentamente en el mundo, la igualdad económica ha ido para atrás. ¿Se debe esa mayor desigualdad económica en el mundo a un cambio tecnológico y a una globalización frente a las cuales sería fútil resistirse, o tiene causas políticas que pueden revertirse?  Afirmo que es lo segundo, que podemos tener internet y globalización con justicia social.  Recomiendo un reciente libro de Paul Krugman, premio nobel de economía, titulado “The conscience of a liberal” – en Estados Unidos se llama liberal a un hombre o ideas progresista. Demuestra claramente que el aumento de la desigualdad económica en Estados Unidos en las últimas décadas se debe a las políticas neoliberales de Reagan y sus seguidores, que han reducido impuestos a los super-ricos, recortado el gasto social y atacado la capacidad de negociación de los sindicatos (cualquier parecido con el Perú no es pura coincidencia). En síntesis, el aumento de la desigualdad económica no es tecnológico ni inevitable: es político.

Desde luego, pensar hoy que combatiremos la desigualdad social eliminando la propiedad privada, solo puede caber en la extraña mente de Kim Jong Il. El líder coreano, como un náufrago extraviado, no se ha enterado del gran juicio que la historia realizó a las economías de planificación central, condenándolas al cajón de los recuerdos. Hoy solo puede pensarse en un Socialismo con mercado, con iniciativa privada y con inversión empresarial. Pero la historia también ha hecho un juicio lapidario sobre el neoliberalismo y el mercado desregulado, que  genera supermillonarios, pobreza, daño ambiental e inestabilidad financiera. El rumbo económico a seguir es claramente el de una economía de mercado pero con un Estado que impida sus excesos y le de sentido social, de maneras que son y tendrán que ser distintas en cada latitud. La idea de que también la economía tiene que ser gobernada en aras de limitar la desigualdad y defender el bien común, es la idea socialista que hoy domina el mundo.

Además de la historia pasada, la otra gran razón para ser socialista hoy es el futuro. La humanidad está amenazada por el cambio climático global y otros grandes problemas ambientales. Adiós a la idea neoliberal de que el libre mercado es perfecto: ese sistema nos está dejando sin planeta. Tiene que haber un acuerdo global para proteger a la Tierra. Las emisiones de carbono deben ser reducidas y las responsabilidades para lograrlo tienen que ser repartidas,  lo que  el libre mercado no puede hacer. Tenemos que hacerlo en común y con justicia, y esas ideas, fraternidad e igualdad, son las grandes ideas históricas del socialismo.

Habiendo tenido el Socialismo grandes aportes a la historia de la humanidad, en su nombre también se han cometido grandes crímenes. Un ejercicio de verdad y memoria debe reconocerlo, y afirmar en contraposición que hay que mantener al tope la bandera de la libertad. Afirmando la trilogía de “libertad, igualdad, fraternidad”, el socialismo moderno es hijo de la Revolución Francesa más que de la Soviética.

Tomado de la Revista "Hildebrandt en sus Trece"

Comments  

 
0 #4 jon 2010-05-27 16:42
hasta cuándo se seguirá divagando sobre socialismología ?,
muchos expertos tenemos en terminología de punta, "defensores de la distinta orientación sexual", eso es lo más importante?, propongo que todos los socialismólogos se vayan a vivir 6 meses a un AAHH de cualquier cerro de Lima, que dejen un tantito sus cómodas viviendas, seguramente bien ganadas, a ver qué les pasa, qué pensarán y escribirán luego, yo creo que la dimensión y guía humana del socialismo del futuro, es decir de hoy, es la ética y consigo la empatía,
un hombre polítco ético vale más que mil socialistólogos que se han quedado en la divagación, lugares comunes, snobistas que levantan la mano izquierda solo para pedir un wisky, y ese hombre ético puede ser inversionista, empresario,
el socialismo del futuro, de hoy, se construirá solo con ética, no la del sermón académico, ni de la sotana,
como toda actitud ética social, colectiva, costará sangre, sudor y lágrimas,
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0 #3 Carlos 2010-05-26 22:22
Este artículo es un chiste de mal gusto, tal concepción no tiene ni un ápice de socialismo. Chiste porque deja entrever con mucha claridad que el socialismo es el capitalismo futuro, o con "rostro humano" como dijeran alguna vez.

Chiste porque está pidiendo que tal socialismo lo debe dirigir el pensamiento liberal. porque es hijo de la revolución rusa. Provecho liberales. Van ganando puntos para su ONG
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0 #2 liliana 2010-05-18 15:57
Comparto mucho lo que dice el artículo pero tengo una observación: considero que el socialismo así planteado ya no es socialismo, haciendo un esfuerzo se podría pensar en la recuperación de la parte ética, porque en términos económicos ya se trata de otra cosa. Pero además, si lo que se requiere es un avance global, sumando conciencias, hasta qué punto colocar la bandera socialista nos lleva a ese objetivo? me parece que por el contrario, resta, no suma. Sin embargo es muy valioso que los socialistas de las décadas pasadas hayamos realizado una importante lectura de los cambios y replanteado nuestra visión y tareas. Saludos.
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0 #1 bernardo alayza 2010-05-16 06:35
El socialismo forma parte de los Movimientos Sociales y Politicos de la humanidad desde las primeras organizaciones humanas, por eso cuando cayó el Muro de Berlin junto con la Economia Central Planificada Soviética: se pretendió interpretar como el fin del Socialismo, que junto con la ola de neo liberalismo (supuesto fracaso de las "ideologías"), y en el Peru la ofensiva anti terrorista que muchos la ampliaron a la ofensiva anti socialista, junto con la debilidad y Juventud del Movimiento Socialista activo (desde 1965 hasta 1990): fueron las formas en que SE PRETENDIÓ ENTERRAR EL MOVIMIENTO SOCIALISTA O DE IZQUIERDA como lo llamamos......
Sin embargo la resistencia juvenil al Fujimorismo desde 1995 hasta su caida, estuvo enmarcado en un fuerte movimiento socialista juvenil: que se perdió nuevamente por no contar con un Moviemiento Receptor de ese movimiento: lo fue la UPP de esa epoca que centralizó muchos movimientos regionales progresistas, descentralizado s y socialistas.
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