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La historia esta del lado de los pequeños

La historia esta del lado de los pequeños

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Por Augusto Malpartida

La izquierda socialista vuelve a ponerse de moda en los medios. Sus, probablemente, íconos más relevantes, Ricardo Letts Colmenares y Javier Diez Canseco están nuevamente en las páginas de los diarios, en los noticieros, en programas políticos de la televisión y las emisoras radiales. Sinesio López y Carlos Tapia también aparecen, el primero rescatado de los claustros académicos y vuelto a la militancia con un entusiasmo envidiable y el segundo fiel a su patrón de vida política, conciliación y confrontación, no siempre en el mismo orden. Y en los pasillos de esa vieja quinta vacía en la que se transformó la izquierda desde los 90, hay una efervescencia casi pre-revolucionaria, para usar un entrañable término poco recordado hoy. Reuniones en todos lados, unas públicas, otras no tanto, y la tan maltratada unidad como telón de fondo.

Es verdad que un sector importante –por favor relativizar esto de importante- de la izquierda socialista viene de una frustración enorme con Ollanta Humala, quien le ha dedicado los peores gestos luego de ganar las elecciones y ha dedicado horas de insomnio para idear cómo sacársela de encima. Y otro sector quedó con los crespos hechos en las últimas elecciones luego de abandonar la relación con Ollanta Humala y días después ser desembarcada de una posible alianza con Fuerza Social.

También es verdad que el resto de la izquierda socialista es un mar de, más que decir islotes, casi peñazcos dueños de una venerable marginalidad, incluída la Unidad Popular Mariateguista (UPM) que es mi peñazco. Claro a nosotros nos salva Raúl Wiener y también Carlos Bedoya que tienen acceso a La Primera y desde allí reman contra la marginalidad que nos amenaza cada día. Pero a contracorriente de todo esto, de la frustración, de la marginalidad, de lo que Carlos León llama “otra derrota más que importa”, lo cierto y paradójico es que nunca en los últimos 20 años la izquierda socialista estuvo tan llena de debates, esperanzas y entusiasmos. Claro eso no alcanza para sostener los carnavales pero para arrancarlos es más que suficiente.

Sin embargo y con todo el ánimo de aguar la fiesta, debo decir que hay una gran ausencia, no hay juventud en la izquierda. Y no me refiero a que llenemos los locales con púberes, adolescentes e iconoclastas muchachones, que siempre son indispensables para relanzar cualquier proyecto. Por si acaso el Partido Nacionalista hoy tiene bastantes jóvenes, pero igual su gobierno trabaja con la derecha como si de viejos aliados se tratara.

Lo que falta son ideas jóvenes, falta una política que desborde juventud, irreverencia, falta de compromisos con lo viejo, ganas de poner al país de cabeza, sacudirlo de todas sus hipocresías, y ponerle en la cara a las viejas glorias del estado decadente que tenemos el grito de: ¡Socialismo o muerte, venceremos!

Los viejos Pcs aún se sientan a negociar con un Primer Ministro que es una nueva cara de la vieja derecha, reciclado por Ollanta como mayordomo de Castilla. El Partido Socialista no sabe como romper con Ollanta luego que su secretaria general fue nombrada embajadora en Uruguay. Ricardo Letts militante del PNP y Presidente del Comité Malpica aún convoca a Ollanta a través de los medios a rectificarse. Y hasta los socialistas invitados a Gana Perú como Rosa Mavila, Sinesio López y Carlos Tapia, aún dudan, confrontan y retroceden. Toda, vieja política.

Habrá que sentarse con ellos a construir una nueva izquierda? No tengo dudas que sí. Demasiada experiencia para desperdiciarla. Demasiadas derrotas tienen en su haber como para no aprender de ellas. Pero así como los jefes derrotados dejan sus jefaturas sin discusión alguna, así los viejos jefes de la izquierda, hoy entrañables íconos, tendrán que dejar sus espacios y deben prepararse para esa lucha, porque como en todo, en la política nadie regala espacios, y los viejos menos. Las viejas formas de hacer política tendrán que caer arrasadas por las nuevas que están apareciendo, y estas tendrán que hacer un alto en la lucha para, en algún momento, rendirle homenaje a los viejos que se jugaron, muchas veces hasta la vida y la de sus familias, por lo que creyeron, por el socialismo, por la revolución, por el pueblo.

Este es un buen momento para la izquierda socialista, aún es pequeña y con escasa influencia en el país, pero como decía Silvio Rodríguez, “la historia está de lado de los pequeños” y si hasta el respetable Sinesio López ha vuelto a la militancia activa, no nos queda más que tomar la historia en nuestras manos y teñirla de socialismo y revolución..

Comments  

 
0 #1 Milagros Valdeavellano Roca Rey 2012-02-06 20:11
Tierra y Libertad está llena de jóvenes trabajando por la Gran Marcha Nacional del AGUA,discutiend o semana a semana los puntos que serán base del ideario y programa a discutirse en el próximo Congreso Nacional del partido en Abril...es algo ¿no?
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