La izquierda como adorno

La izquierda como adorno

Por Nicolás Lynch

De repente muchos quieren ser de izquierda. Hasta líderes de la opinión neoliberal que destacaban como perseguidores de todo lo que pareciera progresista señalan que sería bueno una izquierda en el Perú. Aclaran, sin embargo, que esta izquierda debe ser una izquierda moderna. He allí el detalle, "moderna". Pero ¿qué quieren decir con la dichosa palabrita? Que sea una izquierda adaptada al sistema imperante. En otras palabras, una izquierda domesticada.

Para los candidatos de derecha que se quieren estrenar como izquierdistas, como es el caso de Alejandro Toledo, se trata de una preocupación social. De tener no solo el cacharro sino también la preocupación que no tuvo en su primer gobierno porque ahora hay más dinero y podrá repartir. Su problema como siempre es que alguien le crea. Para los partidos con algún izquierdismo original, como es el APRA, útil para momentos electorales como el actual, el problema es el desastre de candidata derechista que le ha impuesto Alan García, lo que hace casi imposible que hablen de cualquier izquierda.

Pero los que tienen más problemas con esto de la izquierda son los partidos indecisos como Fuerza Social. Más allá de la emoción, los amigos que acaban de triunfar en Lima no saben decirnos qué quieren: si vieja o nueva Constitución, si impuesto a las sobreganancias o no, si unidad con otras fuerzas populares o tampoco. El colmo es que ahora uno de sus precandidatos señala que no le parece mal haber aplaudido en su momento el golpe del 5 de abril. Ojalá que solo sea la resaca post electoral.

¿Se ha convertido la izquierda en un adorno de derechistas e indecisos? Espero que no. Si asumimos la definición de Norberto Bobbio y señalamos que lo que caracteriza a la izquierda es la lucha contra la desigualdad social, entendiendo que esta última no es la enfermedad de los perdedores sino un atributo estructural del sistema neoliberal que secreta desigualdad para avanzar, el tema no es de adornos ni se cura con medidas cosméticas.

Ser de izquierda hoy en el Perú es estar en contra del continuismo neoliberal y plantear una alternativa al espejismo de progreso que nos quieren vender como la única posibilidad de futuro. La izquierda como adorno, ingrediente de recetas ajenas o coqueteo con el saqueo del país que han producido Fujimori, Toledo y García, es una moneda falsa que solo sirve para un nuevo y gran engaño. Izquierda hoy es reivindicación de justicia y nación, para otro Perú.

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