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Dos millones de familias peruanas, 10
millones de peruanos y peruanas, viven
de la agricultura. Nos llena la mesa todos
los días, a unos más, a otros muy poco.
Está en la lonchera que los niños llevan
al colegio y en la base de la destacada
gastronomía peruana. Está también en la
ropa de calidad y en muchas medicinas. La
agricultura sostiene nuestras fronteras y
nuestra ocupación del territorio nacional.
La agricultura, tan importante en
nuestras vidas y tan olvidada. Tan
ninguneada, tan despreciada. La enorme
mayoría de agricultores peruanos quiere
que sus hijos se vayan de allí, se dediquen
a otra cosa. Si no fuera porque muchas
de las exportaciones que han dinamizado
la costa son agrícolas, seguro ni habría
Ministerio de Agricultura.
Hoy, el alza de precios de los alimentos
resalta nuevamente su importancia para
los que vivimos en las ciudades. Pero
para el desarrollo nacional, la agricultura
siempre ha sido igual de importante, y
su abandono y su atraso, es una de las
grandes causas de la pobreza.
¿Qué políticas ha tenido el actual
gobierno frente a la agricultura? ¿A
quién benefician? ¿Qué futuro nos van
construyendo? ¿Cuál es el verdadero
impacto de las agroexportaciones,
básicamente costeñas, y cómo viven sus
trabajadores? ¿La agricultura sufre o se
beneficia de las cadenas de comercio? ¿Sólo
las grandes empresas pueden modernizar
el agro? ¿Y si el gobierno no apoya al
agro, es que acaso no hay iniciativas de
cambio que vienen desde abajo, desde las
provincias y los productores?
Esas preguntas intenta responder este
número 9 de Bajo La Lupa que tiene usted
entre sus manos, amigo lector. Muchas
gracias por preferirnos una vez más.
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