Hace poco el gobierno decidió adoptar para nuestro país el formato brasileñojaponés de televisión digital (SBT VD). Los ciudadan@s que poseen televisores se preguntan si tendrán que comprar un aparato nuevo o cuánto costará el adaptador que permitirá captar la tan promocionada señal digital.
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PROTESTO, PORQUE A MI DEFENDIDO SE LE HA PRIVADO DEL DERECHO DE COMPRAR CANALES Y PERIÓDICOS COMO LO HACÍA EN SU GOBIERNO, POR ESE MOTIVO ESTÁ PERDIENDO EL JUICIO MEDIÁTICO |
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Pero nadie está discutiendo un tema central que puede prestarse a un negociado inmenso entre los actuales broadcasters y el gobierno: en la franja del espectro radioeléctrico (que es propiedad de todos los peruanos), donde antes entraba un canal de calidad tradicional, ahora podrían emitirse dos canales de alta definición o hasta ocho canales con la señal estándar. ¿El Estado subastará los espacios que los actuales operadores no estén en capacidad de utilizar para que ingresen nuevos competidores? Más aún ¿Cómo negocia el Estado el espacio televisivo? ¿Cómo se fiscaliza y quien lo hace?
Esta situación, y el rumor de que el empresario José Enrique Crousillat sería indultado por supuestas “razones humanitarias”, nos obliga a recordar los altísimos grados de corrupción que alcanzó la televisión peruana durante la década del 90, cuando se convirtió en el principal instrumento de la mafia fujimontesinista para adormecer la conciencia crítica de la población.
Los videos que el mismo Montesinos grabó son prueba de ello: el 12 de octubre de 1998 Montesinos entregó 50 mil dólares al empresario Julio Vera de Canal 9 (hoy refugiado en Chile) y lo instruyó sobre la cancelación de los programas de Cecilia Valenzuela y Luis Iberico. Dos días después, José Francisco Crousillat, de Canal 4, recibió un millón 857mil nuevos soles para garantizar la línea informativa del canal en favor del régimen fujimorista. Inclusive firmó una especie de “contrato”. Poco después, en febrero de 1999, papá e hijo Crousillat acudieron al asesor presidencial a exponer los problemas financieros de su canal. Montesinos les entregó un millón de soles. También intermedió para comprometer el apoyo del Banco Wiesse cuando dueños de canal 4 y canal 2 le dijeron tener el mismo tipo de problemas.
Por su parte, Genaro Delgado Parker, al frente de Canal 13, entró en una disputa por el canal 5 con Ernesto Schutz, consuegro de su hermano Manuel. Schutz venía ganando todos los juicios. Genaro decidió contratar a César Hildebrandt. Con esa poderosa carta de negociación, en abril de 1999, acompañado de Víctor Joy Way, Genaro visitó a Montesinos y le pidió solucionar sus problemas judiciales a cambio de retirar de la programación a Hildebrandt. Dos semanas después se reunieron para reafirmar el acuerdo y Hildebrandt salió del aire.
Lo que Genaro no sabía era que su hermano y Schutz no eran mancos. Schutz también había visitado a Montesinos. El 2 octubre del 2001 se difundió un video en que se lo ve recibiendo 350 mil dólares de Montesinos, como parte de los US$ 10 millones 653 mil por la venta de la línea editorial del “canalazo”. Ese mismo 2 de octubre Schutz, alertado sobre el destape, huía por la frontera de Tacna.
En el tintero quedan otras reuniones, como la del 6 de noviembre de 1999, en la que Silva Checa, ex-presidente de directorio de Cable Canal de Noticias, reunido con Eduardo Calmell del Solar, el General EP Luis Delgado Arenas y Montesinos, recibe de éste dos millones de dólares para la adquisición de acciones de dicho canal a nombre del Ministerio de Defensa.¿Cuántas gestiones más como esas se habrán dado?
La Veeduría Ciudadana viene reclamando que se apruebe una nueva ley de Radio y TV para garantizar su gestión democrática, plural y transparente. Hoy más que nunca se hace urgente reabrir el debate. Para que mafias como la fujimontesinista no se sigan apropiando de los medios de comunicación, para quitarle ese espacio público tan importante a la corrupción. |