Una parte de la discusión entre si el Mercado o el Estado deberían ser el motor del desarrollo, dicotomía anacrónica y estéril del siglo XIX, consistió en argumentar que el Estado es siempre corrupto. Para los amantes de dicho debate, la actuación actual de los gobiernos estadounidense y europeos son ejemplares de que no hay contradicción. Existe un cuerpo teórico muy grande que utiliza, por ejemplo, Transparencia Internacional de Alemania, que centra su análisis de la corrupción en el costo para una empresa de operar en un país en términos de pagos a funcionarios públicos. Dicho cuerpo teórico considera al funcionario público como un parásito que en esencia cobra a los agentes privados por cumplir con su función pública. De esta forma “se aceita el engranaje”. En ese cuerpo teórico la lucha contra la corrupción se hace eliminando el papel del Estado. En México el examen de manejo para sacar la licencia se eliminó como una manera de luchar contra la corrupción.
Las reformas neoliberales de los 90 tuvieron como una de sus esencias filosóficas la lucha contra la corrupción a partir de la reducción del Estado. Esa fue la razón por la cual el Banco Mundial se tornó en el partido político de Fujimori y le brindó la asesoría económica desde el día inicial de su mandato. Era su aparato pensante y financiador. El problema es que en el camino se pudo ver como los defensores de la iniciativa privada enquistados en el Estado abusaban de él, haciendo de la teoría agente principal un juego de niños.
EL GATO DEL DESPENSERO
El asesor del ministro de Economía vendía Aero Perú al mismo tiempo que lo compraba junto a su socio mexicano a quien le montó un directorio y estructura de accionistas como para que pareciera que eran inversionistas extranjeros asociados a nacionales cuando en realidad era uno solo y ese acabó en la cárcel en México poco después. Otro asesor del ministro de economía asesoraba al mismo tiempo a la banca acreedora en un claro caso de prevaricato. Un banquero que hoy se ha definido como “centro izquierdista” colocaba a sus funcionarios en el despacho del ministro de Economía para tener información privilegiada y mover dinero público a sus arcas. La corrupción estaba afuera del Estado. Para ver donde está el corrupto baste ver quién es el beneficiado final de las acciones ilegales.
En un acto de vileza se compraron armas de segunda mano en efectivo por 1,800 millones de dólares a una empresa en la que eran socio Montesinos y dos más y cuya cuenta está en el BBVA de Gran Cayman. Son las armas con las que se peleó en el conflicto del Cenepa. Se compraron con decretos secretos de urgencia de espaldas a mecanismos de rendición de cuentas. Quién sabe si haya más socios en esas compras. Baste ver las fotos en Caretas de los visitantes a los vendedores de armas en Rusia para entender que no eran solo Montesinos y tres más.
En la cárcel hay varios ministros de economía de ese régimen y el infaltable longevo ministro que pasó cinco años de detención domiciliaria, tantos como de ministro casi. No hay en cambio, sentenciado o detenido algún empresario, abogado o banquero de los muchos que fueron beneficiarios directos e instigadores de los delitos de cuello blanco. Finalmente, en el gran final del régimen cleptocrático que logró hacer humo 7,000 de los 9,000 millones de dólares obtenidos por la privatización, remuneraron al asesor del SIN con 15 millones de dólares en efectivo. Eso se va a enjuiciar pronto.
En el exterior hemos visto delitos de cuello blanco en los casos de Enron, donde con la ayuda de la empresa auditora Arthur Andersen lograron encubrir 38,000 millones de dólares de deudas como si fuesen 13,000. Hasta que los 25,000 millones restantes salieron a buscarlos como los fantasmas, enterrando a Enron que era la empresa energética más grande del mundo y en camino haciendo desaparecer a la auditora. Se hizo evidente que a las empresas auditoras les paga el cliente y que mientras más grande es el cliente, más flexibilidad tienen para encubrir cuentas poco transparentes
También fueron las empresas auditoras y las calificadoras de riesgo las que pasaron de la banca comercial al mercado de valores, las hipotecas de mala calidad, haciendo uso de su poder de crear reputaciones cuando lo único que hacían era repetir lo que su cliente importante decía. Eso hacen hoy las calificadoras de riesgo internacionales y lo siguen haciendo en lo que se llamaría un contubernio con sus clientes importantes.
MADOFF Y MARIQUE
La historia financiera muestra abundantes casos de estafas piramidales como el reciente caso del banquero Bernard Madoff |
|
|
|
Más recientemente está el caso Madoff donde un elegante banquero personal ocultó a sus clientes el modo como desviaba el dinero de sus cuentas, maquillándolas con la ayuda de sus auditores. El banco más grande del Perú, el más importante y poderoso, perdió un par de millones propios y otros 60 ó 70 de sus asesorados con este estafador de cuello y corbata, mostrando así que no hacía su trabajo básico como asesor de inversiones. En el Perú hemos tenido también el inmemorial caso CLAE-Manrique, que pulverizó los ahorros y dejó en la calle a la clase media que se había quedado sin empleo por efecto de la reducción del Estado.
Hace apenas tres meses se hizo evidente que el Stanford Group de propiedad de Allen Stanford, que hacia banca personal, en realidad desviaba los fondos de los depositantes a cuentas secretas del propietario del banco engañando a gente muy rica de Estados Unidos, América Latina y Europa. Ahora están en los juicios para intentar recuperar el dinero. En común entre todos está una actitud de estar por encima de la ley. La justicia es una “disneylandia” que puede ser comprada porque todo se compra. Hasta ahora casi todos los casos han demostrado que esos empresarios tienen razón. La justicia se puede esquivar si el poder es grande.
En el Perú, el inicio del juicio por los 15 millones del pago Montesinos nos va a recordar a todos que no solo se trató de un gobierno intolerante sino de un régimen cleptocrático y mafioso que gobernó con la ayuda de un pequeño sector de empresarios, banqueros, abogados, consultores de empresas, directores de medios de comunicación que hicieron su agosto. |