Bajo La Lupa
Revista Mensual
de Analisis y Propuestas
N° 08
 
¿Que intereses defiende García con su tesis de El Perro del Hortelano?
Tierras agrícolas para la gran empresa
¿Solo el gran capital salvaría al Perú?
 
 
 
 
En este número
 
Portada

Editorial

BALANCE
Perro cambio

AGRICULTURA
Alan García y el Agro: Regreso del gran terrateniente?

PROPIEDAD PRIVADA COMUNAL
Comunidades y cooperativas también valen.

MINERIA
Perros escondidos.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN
La televisión del hortelano.

PEQUEÑOS PRODUCTORES
Guerra contra los pequeños productores.

POLÍTICA
La política del Perro del Hortelano.

DERECHOS CIVILES
¿”Muerto el perro se acabó la rabia”?

REGULACIÓN DE LA INVERSION
La gran inversión: Alabado sea tu nombre.

SOCIEDAD DE CONSUMO
El imperio del consumo.

ORGANIZACION
La Cumbre de
los Pueblos

POLITICA SOCIAL
¿Perros pobres?

INTERNACIONAL
Las discusiones en curso en América del Sur

HISTORIA
¿El último viraje del APRA?

LAS PROMESAS DE GARCÍA
¿Del cambio responsable al Perro del Hortelano?
 

Wikipedia
 
 
 
COMUNIDADES
Y COOPERATIVAS
TAMBIÉN VALEN
La propuesta más importante de Alan García en el artículo “El Perro del Hortelano” se centró en los derechos de propiedad privada sobre recursos como la tierra comunal, los bosques, la franja costera y el agua. García, en su versión ultraconservadora, tomó partido por la más simplista de las ideas neoliberales, afirmando que en el Perú no puede haber más crecimiento porque no hay derechos de propiedad privada bien establecidos sobre los recursos, lo cual no permitiría que los inversionistas los pongan en valor y se genere más riqueza y crecimiento.
 

Escribe Eduardo Zegarra M.

 
Este necio perro del hortelano quiere una autoridad ambiental
para poner trabas a la inversión
Autoridad Ambiental ser necesaria para tratadou de Librei Comercio,
   ou yeah   
 
 
Ah... claro justo eso le estaba diciendo a este tonto perro del hortelano
 
   Ampliar   

No por casualidad, luego del artículo seminal de Alan García Pérez (AGP), hemos empezado a ver ya decretos gubernamentales que le vienen dando forma de política de gobierno a esta visión simplista de los problemas del país, especialmente con el reciente Decreto Ley orientados a flexibilizar los requisitos para que las comunidades campesinas puedan vender sus tierras a inversionistas que sí “sepan poner en valor” lo que los comuneros mal administran.

Y la propuesta, lamentablemente, viene cargada de un tufo autoritario en el cual el que no está de acuerdo es prácticamente un anquilosado en ideas del pasado, cuando no un comunista trasnochado. En fin, el propósito de esta nota no es analizar esta veta autoritaria y ultramontana del Presidente y cierta derecha empresarial, sino en discutir la base conceptual que sustenta el diagnóstico, para cuestionar que pueda generar más y mejor inversión en nuestro país.

El punto central es que la relación entre las comunidades campesinas de la sierra y los inversionistas externos no podrá generar más inversión sobre la base de una “ley” hecha por decreto y de escasa legitimidad política y social. Por ejemplo, algunos piensan que el caso Majaz se hubiera resuelto con una legislación que hiciera más fácil la aprobación de la comunidad local piurana de la explotación minera. Sin embargo, la empresa originaria sí obtuvo la autorización comunal para la exploración, pero dicha autorización fue negada por la siguiente directiva comunal que la desconoció, más aún por las rondas campesinas, actores quizá más importantes en estas localidades.

RIESGO A LA INVERSIÓN

En este contexto, nada asegura que una mayor facilidad formal para otorgar autorizaciones vía asamblea para la venta de activos comunales aumente la seguridad jurídica de los inversionistas con respecto a las comunidades de la sierra peruana. Lo único que se logrará con esto es azuzar aún más los conflictos y quizás lo más seguro es que la propia inseguridad jurídica terminará aumentando. ¿Más inversión así? Difícil.

Pero más allá de este nuevo intento por resolver problemas complejos con ideas simplonas, vale la pena discutir la concepción económica detrás de las ideas del perro del hortelano. Para el AGP “globalizado” de hoy el problema económico central de nuestro país ya no está en las relaciones desiguales de una globalización asimétrica ni en una estructura productiva centrada en la extracción primaria de recursos naturales con incentivos perversos en contra de procesos de industrialización y encadenamientos productivos más profundos. Tampoco lo está en los graves sesgos del excesivo centralismo económico y político, con sus secuelas de casi nula inversión en valor agregado y empleo digno en las regiones de sierra y selva. No, el problema es la falta de propiedad privada. Otras formas de propiedad, comunal, cooperativa, estatal, mixta o con algún rasgo colectivo no califican para hacernos modernos.

Los derechos de propiedad son efectivamente importantes en el proceso de desarrollo de los países. Actualmente ya casi nadie sostiene que un sistema basado exclusivamente en la propiedad estatal de los activos económicos (Cuba, por ejemplo) tenga futuro como modelo económico y social de largo plazo. El problema básico con la propiedad estatal exclusiva en la economía es que es imposible que el estado central pueda generar los incentivos apropiados a la innovación tecnológica, que requiere diversidad, incentivos y experimentación, y que marcan la mayor parte del crecimiento económico moderno.

 
Al empresario solo le puedo dar miles en exoneraciones, pero a tí solo puedo darte 50 soles, y eso por partes
porque si no, me generas
inflación, comprendes
Ah ya, señor presidente
   
   Ampliar   

Pero tampoco nadie que se precie de pensar con seriedad plantea que solo la propiedad privada de todos los activos productivos sea el modelo más exitoso para generar crecimiento con equidad y sostenibilidad en una sociedad capitalista moderna, menos aún en la era del conocimiento y la economía del aprendizaje. Cabe recordar que uno de los mayores avances tecnológicos modernos, la Internet, nació de un esfuerzo colectivo en el cual no se reconoce propiedad privada alguna. Es más, la propia Internet viene desafiando conceptos de propiedad privada y exclusividad.

ORGANIZACIÓN CAMPESINA

No hay país desarrollado en donde no coexistan formas de propiedad privada con formas de propiedad estatal, mixta, cooperativa y comunal. En muchos ámbitos económicos, la riqueza debe ser generada teniendo en cuenta que los incentivos privados requieren ser equilibrados con incentivos colectivos, y no solo desde el Estado, sino dentro del proceso mismo productivo o comercial. Formas de propiedad como las cooperativas o comunidades resuelven problemas económicos concretos frente a activos indivisibles, y más aún, frente a la necesidad de generar confianza entre colaboradores de un proceso productivo. Ahí están las enormes cooperativas de comercialización agrícola y agroindustrial en Europa o los poco conocidos Credit Unions en Estados Unidos (cooperativas de crédito).

El caso de las comunidades campesinas andinas debería ser entendido y mejor valorado por nuestros neoliberales criollos que tienden a denostarlas: estas formas de organización económica permiten el manejo colectivo de recursos indivisibles como los pastos o el agua de riego en la sierra, y su supervivencia en el tiempo no se debe a atavismos o apegos “culturales”, sino a su centralidad económica en un ámbito complejo y lleno de riesgos climáticos y ecológicos.

Amenazar la estabilidad comunal mediante decretos desde Lima para “hacer más fácil la venta de tierras comunales” no resolverá el problema de la inversión que tanto le preocupa a AGP, y sí podrá afectar innecesariamente a una de las formas de organización más importantes delespacio andino. Esta vez el perro del hortelano ha ido demasiado lejos y le compete a todas las fuerzas progresistas del país ponerle los límites necesarios.

 

El gran desafío emprendedor del Perú

En continuidad con los alentadores resultados macroeconómicos de cinco años anteriores, en el 2007 el Producto Bruto Interno (PBI ) creció 9.0%, se registró un superávit fiscal del Gobierno General de 3.0% del PBI , la balanza en cuenta corriente fue positiva en US$ 1,516 millones de dólares, y las reservas internacionales netas alcanzaron los US$ 27,689 millones de dólares. Sin embargo, los graves problemas de pobreza y desigualdad de la sociedad peruana siguen estando fuertemente presentes.

El Perú viene creciendo varios años en forma sostenida, gracias a buenos precios internacionales de las materias primas que exportamos y a las inversiones internas realizadas en los últimos años. Sin embargo, la debilidad de este crecimiento es su carácter primario, es decir, no articulado a los sectores industriales y de producción de conocimiento y tecnología. Estos últimos son todavía muy débiles o inexistentes en el país.

No obstante lo anterior, están dadas las condiciones para pasar a etapas avanzadas de dar mayor valor agregado a los recursos naturales que extraemos y de incorporar inteligencia productiva y descentralizada en la tarea económica que realizamos como país; lo cual puede abrir las oportunidades de salir de la pobreza a millones de peruanos. El reto ciertamente es de naturaleza emprendedora y de cambio cultural, tanto en la sociedad como en el Estado. Y para enfrentar este desafío no sólo la gran propiedad privada es eficiente.

EL DESAFÍO DE LA PROPIEDAD COOPERATIVA EN EL PERÚ

Las cooperativas son espacios de acción colectiva, donde los individuos trabajan y producen buscando un objetivo económico común. Se trata de organizaciones económicas donde voluntariamente los socios establecen reglas de funcionamiento de la empresa. La cooperativa en su sentido original se mueve tras la realización e institucionalización de la solidaridad, tanto para sus asociados como para la sociedad más cercana con la cual está en constante relación. La solidaridad es un factor que permite generar confianza en los propios actores económicos, promueve lazos que permiten ampliar la productividad del grupo y distribuir con equidad el producto obtenido; y por tanto es parte de una fuerza positiva de desarrollo.

En el Perú, las cooperativas se hallan ubicadas en diversos sectores. En la actualidad, las más importantes se encuentran en el ámbito de la produción, comercialización y exportación del café, cacao y frutas. También están presentes en el sector financiero como cooperativas de ahorro y crédito. Y existen formas de producción y comercialización cooperativa en el plano de la artesanía, lo mismo que en diversos servicios como transporte y educación. Todas estas manifestaciones concretas pueden ser vistas como experiencias de progreso de la economía solidaria que busca un cambio con justicia y en democracia.

Sin embargo, el sector cooperativo existente ha atravesado por varias etapas en los últimos 30 años, ha sufrido los embates de sucesivas crisis y de políticas económicas erráticas, contradictorias e incluso adversas al sector.

A pesar de todo, las cooperativas cafetaleras están activas, produciendo y exportando, y se encuentran asociadas casi todas ellas en la Junta Nacional del Café (JNC). Esta entidad agrupa a 67 cooperativas a nivel nacional (32,000 familias), que tienen 75 mil hectáreas de café y 10 mil hectáreas de cacao, frutales y otros, producen un millón 100 mil quintales de café por 80 millones de dólares, y tienen 35 millones de dólares en activos (plantaciones e instalaciones).

En el ámbito financiero existe la Federación Nacional de Cooperativas de Ahorro y Crédito del Perú (FENACREP) que agrupa a 200 cooperativas. Actualmente estas entidades representan un importante componente del sector financiero no bancario, con un patrimonio superior a la suma de los patrimonios de las Cajas Municipales, Cajas Rurales y ED PYMES, juntas.

En el sector de artesanía peruana, sobre todo en la comercialización externa, se dan formas de asociación de pequeños propietarios y está presente la experiencia solidaria del comercio justo; es decir, la del respeto por el precio que promueve bienestar y desarrollo de los productores pobres. La difusión del comercio justo a nivel internacional está en constante aumento, tanto en los países del Sur como en los países del Norte; y coincidiendo con el desarrollo de esta mentalidad, los talleres cooperativos y asociaciones artesanales peruanas han comenzado a incrementar su actividad productiva y exportadora. Los principales rubros son cerámica, joyería, textiles y cuero. Diversos grupos de productores de artesanía se encuentran integrados en la Central Interregional de Artesanos del Perú (CIAP).

Ismael Muñoz Portugal

 
Compartelo con tu Red
Facebook
Twitter
 
 
Sobre este Artículo
download
print
send
file


 

Bajo La Lupa N° 16

 

 
 
Última actualización 11-May-2010
      2010 -Grupo Editorial
BAJO LA LUPA.
Lima - Perú
  Diseño y desarrollo:   Kybernet
          KYBERNET
Gestionamos información para generar conocimiento