ESCRIBE ANTONIO ZAPATA
Quisiera proponer una tercera explicación, trayendo a colación el sustento filosófico elaborado por
Víctor Raúl Haya de la Torre, el fundador del APRA. Haya elaboró una teoría que guardaba relación con los estudios de la relatividad llevados adelante por el sabio
Albert Einstein.
Haya recogió ideas construidas para explicar las ciencias naturales y las aplicó a la política. De esa manera, ofreció un argumento filosófico que llamaba
“espacio tiempo histórico”. Esa teoría sustenta que cada época es singular, que requiere de propuestas propias que son relativas a ese tiempo y que no son aplicables tal cual a los demás. En ese sentido, estaba justificada la noción del viraje. Es más, quien no viraba perdía la posibilidad de entender la relatividad propia de cada tiempo.
En ese sentido, el viraje era indispensable y necesario. No era un defecto sino una cualidad. Esta teoría filosófica fue concebida orgánicamente por Haya en un libro titulado “Treinta años de aprismo”, escrito durante el encierro de cinco años en la embajada de Colombia, 1949-1954.
EL TIEMPO NO PASA EN VANO
Haya escribió este libro cuando la represión se había ensañado nuevamente sobre su partido. Después de una persecución de 13 años, volvieron a la legalidad en 1945, pero pasados apenas tres años, estaban hundiéndose nuevamente en una era de represión, prisión y exilio. Por otro lado, la vida se le pasaba a la generación fundadora.
En 1931 , cuando se había lanzado como candidato presidencial, Haya tenía 35 años de edad. Pero, habían pasado veinte años y ya no eran jóvenes. Más bien, eran cincuentones que habían envejecido fuera de la ley. En ese momento, se volvió una necesidad perentoria hallar una vía para recuperar la legalidad. Esa era la idea que estaba detrás del libro.
Hasta ese entonces, el APRA había desarrollado un discurso coherente con las ideas contenidas en otro libro fundamental titulado “El antiimperialismo y el APRA”. Ese primer libro de Haya sostenía que el APRA era un frente único de clases explotadas por el imperialismo y la oligarquía. A su vez, le planteaba una tarea revolucionaria a ese frente único.
Esta era, terminar con la dominación oligárquica, conquistando un estado fuerte y desarrollista que negocie con el capital extranjero la mejor opción para el progreso nacional. Pero, “treinta años de aprismo” dio paso a la operación política llevada adelante durante las presidenciales de 1956.
En esa oportunidad, el APRA negoció sus votos a cambio de la recuperación de la legalidad y algunas ventajas para actuar en la esfera política. Su candidato fue el ex presidente
Manuel Prado, quien era un banquero que pertenecía a una de las grandes familias del poder económico. Incluso, Prado ya había gobernado durante 1939-1945. En esa ocasión, el gobierno había mantenido al APRA fuera de la ley. Pero, para Haya se trataba de adaptarse a la nueva situación y plantear objetivos relativos a ella. Por eso era bueno quien ayer era malo.
SORPRENDENTE TRANSFORMACIÓN
A partir de las presidenciales de 1956, el APRA dio paso a un profundo viraje a la derecha. Esta etapa fue denominada “convivencia” y conllevó a un fenómeno extraño que asombró a la ciudadanía: la coordinación y buenas migas entre enemigos del ayer. Esta sensación se amplió en forma considerable durante el primer
mandato de Fernando Belaunde Terry, 1963-1968. Durante este período los apristas montaron una coalición para controlar el parlamento.
Su aliado fue nada menos que el partido del ex dictador
Manuel A. Odría, quien había sido feroz represor del APRA durante su gobierno del 1948 al 1956. Odría había tenido a Haya encerrado en la embajada de Colombia y había asesinado importantes dirigentes como a Luis Negreiros, apresado a otros dirigentes y sostenido una tenaz persecución de sus militantes.
En el caso de la oposición al primer gobierno de FBT, sorprendía también la orientación a la derecha de la coalición integrada por el APRA. No era el APRA quien había acercado a Odría a la izquierda, sino exactamente lo contrario. Por su parte, FBT era un reformista de clase media que buscaba modernizar el
país por la vía democrática.
Su principal proyecto fue una
Ley de Reforma Agraria que fue mediatizada en el Congreso y que no dejó satisfecho a nadie. Era resultado de la presión de los grandes intereses azucareros, bien representados por el partido de Odría. El APRA dejó hacer a sus socios y el Congreso redujo los alcances de la reforma agraria belaundista. Así, FBT soportó una oposición situada a la derecha del espectro político, que sorprendentemente estaba integrada por el APRA.
Pero, luego cayó FBT y fue sucedido por
Juan Velasco y el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. Ese régimen aplicó en forma vertical muchas de las propuestas que estaban contenidas en el primer libro de Haya, “El antiimperialismo y el APRA”. Haya criticó la ausencia de democracia, que una vez más
interrumpía la marcha del APRA hacia el gobierno. Pero apreció que la reforma agraria y la nacionalización de recursos naturales estaban transformando la naturaleza social del país. Haya lo tomó en cuenta y en forma consecuente con su postura filosófica, ajustó los objetivos y fines de su partido. Esta vez era un viraje a la izquierda.
CADA VEZ MÁS A LA DERECHA
Por ello, en los años setenta, Haya ordena varias reediciones de su libro juvenil. A su vez, entrenó a una generación de jóvenes apristas en el liderazgo.
A esa generación pertenece
Alan García y otros dirigentes actuales. En los años de Velasco, Haya es consciente del fin de la oligarquía y abandona completamente a sus aliados de los 50 y 60. Por eso, la sucesión de Haya es por la izquierda.
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Entiendan que el Alan del Acuerdo Nacional no es el mismo que el atolondrado presidente de 1985-1990 |
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El combativo Alan del Paro Nacional no es el mismo del Acuerdo Nacional |
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El Alan Pro-Capital extranjero que busca aliarse con Unidad Nacional, no es el del Paro Nacional |
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Muchos están llegando a sostener que este nuevo viraje es definitivo, que el Apra ha envejecido corriéndose progresivamente hacia la derecha y que ya terminó su evolución política, convirtiéndose en el partido del poder económico en el Perú del siglo XXI.
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Su muerte fue en 1979 y el partido apostó por
Armando Villanueva y el ala izquierda del APRA. Por su parte, el ala derecha, liderada por Andrés Townsend, fue proscrita. Luego de Villanueva fue el turno del joven Alan García, que obtuvo el
primer gobierno aprista de la historia, 1985-1990. En ese momento, el APRA estaba armada con un discurso y algunos planteamientos situados en la centro izquierda. Por ejemplo, la tesis de limitar el pago de la deuda externa al 10% de las exportaciones.
Ahora, el APRA gobierna por segunda vez situada a la derecha del espectro político. El segundo gobierno de García no ha cambiado las políticas públicas principales, más bien gobierna con “piloto automático neoliberal”. ¿Cómo explicar este nuevo viraje? Muchos sostienen que es definitivo, que el APRA ha envejecido corriéndose progresivamente a la derecha y que ya terminó su evolución, convirtiéndose en el partido del poder económico.
Tengo mis dudas. Situado en el horizonte de su evolución, observo, por un lado, el peso de una teoría para justificar el cambio. En segundo lugar, aprecio una trayectoria en vida de Haya que va de izquierda a derecha y retorna a centro izquierda. En tiempo de García esta trayectoria fluye de centro izquierda a derecha. ¿Habrá terminado la evolución política del viejo partido aprista? Pienso que no.
Aún hay pan por rebanar y nuevos escenarios que harán cambiar a los apristas, incluyendo a García. Ello será fruto de la disposición al cambio, una actitud para la cual los preparó Haya, dotándolos de una base filosófica que postula la relatividad de la línea política.
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