El FMI es hoy una institución quebrada económica y políticamente. Todo el mundo ha visto como fue un brazo extendido del Tesoro de los Estados Unidos cuando ocurrió la crisis asiática y también como se portó con la Argentina a la que metió en un callejón sin salida y luego su director de investigaciones escribió un libro diciendo “Qué lástima”. En Chile hay un inmenso malestar con el sistema de municipalización de la educación que es el modelo del Banco Mundial. Los y las estudiantes han tomado conciencia que los municipios ricos tiene un nivel de educación pública que no tienen los municipios pobres. Es decir que la estratificación y las posibilidades de avance social están determinadas desde la escuela, que en lugar de servir para homogenizar a la sociedad, sirve para estratificarla.
En esta era del conocimiento, el peso de las universidades públicas, los centros de investigación de excelencia y las facilidades para que los estudiantes
asistan a clases dictadas por profesores del mejor nivel mundial es un tema importante para el desarrollo de los países, que resulta imposible sin ciencia y
tecnología. Si bien solo Brasil y Argentina se toman eso en serio, igualmente hay un esfuerzo chileno en este sentido aunque muy privatizado.
Hay un creciente malestar por la inflación generada por el alza del petróleo pues la falta de subsidios hace que el impacto de los precios altos lo sienta la población. |
Crecientemente hay una discusión en la calles sobre integración de los pueblos que lleva a lo que se conoce como Enlazando Alternativas y el Foro Social Mundial, pero también es parte del Grito de los Excluidos y otros movimientos sociales regionales que buscan liberarse del modelo económico neoliberal y tener otro modelo económico que les permita vivir con dignidad. Finalmente el 10% de la población es el que ve su mejora individual actualmente y el resto observa a ese 10% esperando que tomen más taxis o necesiten más servicios.
En los medios académicos hay discusiones nuevamente sobre la importancia del valor agregado en la economía. Hay consenso que las materias primas benefician a los que la sacan pero no a la población. También hay consenso que una vez que se terminan, si no se crea un fondo que genere una inversión masiva en otra actividad, la dinámica económica se paraliza. Hay consenso en la discusión que las actividades extractivas son detrimentales para el medio ambiente.
Quizás lo que más ha cambiado es la búsqueda de democracias llamadas radicales como son Evo Morales, Rafael Correa, Lula y Chávez. Ortega de Nicaragua no entra en esta categoría siendo un hombre de izquierda pero ahora aliado con la derecha de la iglesia católica, mientras frente a
Cristina Fernández todos estamos esperando a ver qué postura toma.
en proceso de extinción
Las democracias radicales han impulsado un proceso de integración sudamericano muy importante que ha llevado a la constitución de
Banco del Sur, al diseño de la unidad de monetaria sudamericana y alguna idea de convergencia de los aparatos productivos dentro de un esquema de integración bajo el paraguas de UNASUR, Unión de Naciones Suramericanas. Estos esquemas de integración se han visto interferidos por las actividades de Colombia contra Venezuela y Ecuador en los meses recientes, tras el anuncio de la integración real. Hay un creciente malestar con la inflación generada por el alza del precio del petróleo y los alimentos. La falta de subsidios hace que el impacto de estos precios lo sienta la población directamente.
Inclusivo la devaluación del dólar no ha logrado compensar este impacto inflacionario, y el
Banco Mundial hoy con el hocico quemado y el rabo entre las
piernas habla de la necesidad de establecer subsidios para que estas alzas de los alimentos no impacten negativamente sobre la población más pobre.
Si el FMI es una entidad en fase de extinción, el BM es la próxima. Todos han tomado conciencia que los salarios han permanecido estables desde hace veinticinco años, que la tasa de inversión no se mueve gran cosa y que no hay mucha relación entre el crecimiento de las exportaciones y el del PBI. América del Sur crece mucho desde el año 2003 por la dinamización del crédito interno y la ampliación del mercado interno. Eso incluye al Perú de los años de García.
La lección de México con su
TLCAN con Estados Unidos ha sido aprendida en todos los pueblos de todos los países de Suramérica. Si el socio mayor exporta con subsidios productos agrícolas y ellos deben de exportar sin subsidios, los campesinos van a pagar la cuenta. Esto ha costado el traslado de varios millones de personas del campo desde Chiapas hasta el Norte de México a Estados Unidos. El estancamiento centroamericano es testigo de esto.
Finalmente hay la toma de conciencia que el camino para adelante ya no son las partidos políticos sino los movimientos sociales organizados. Otro elemento de la democracia radical que hoy recorre Suramérica es que los pueblos han tomado conciencia de su poder político para hacer otro mundo posible. Por eso solo quedan dos gobiernos de derecha rabiosa: Colombia y el Perú.
Neoliberalismo y represión en el mundo
En el libro
“La doctrina del Shock”, la periodista Naomi Klein se lanza en una búsqueda por la historia reciente de diversos países del mundo y los mecanismos a través de los cuales se introdujeron las reformas neoliberales en éstos. Su conclusión no puede ser más dramática: “Algunas de las violaciones de derechos humanos más despreciables de este siglo, que hasta ahora se consideraban actos de sadismo fruto de regímenes antidemocráticos, fueron de hecho un intento deliberado de aterrorizar al pueblo, y se articularon activamente para preparar el terreno e introducir las ‘reformas’ radicales que habrían
de traer ese ansiado libre mercado”. (Klein)
Desde Argentina, Chile, Bolivia, pasando por Sudáfrica o Rusia, las reformas neoliberales se han instituido ya sea aprovechando coyunturas desastrosas o generándolas directamente. Mediante una combinación de shocks políticos, económicos y represivos dichas políticas se han abierto paso. Ya sea promoviendo golpes de Estado, aprovechando un Tsunami devastador, arrojando personas al mar desde aviones, o simplemente reprimiendo a los movimientos populares, el
neoliberalismo se ha impuesto.
Teniendo en cuenta esto último, y a la luz de los últimos escritos del Presidente García resulta más fácil entender la escalada represiva que vivimos. Una nueva vuelta de tuerca al modelo neoliberal y por lo tanto mayores niveles de privatización de los recursos y las rentas que el país posee, exigen, según lo planteado por Klein, el incremento de niveles de “shock”. Inducir un estado de shock y de temor a todas aquellas personas, organizaciones
sociales y populares que pudieran estar en contra en la nueva doctrina del “Perro del Hortelano”.
Para finalizar, habría que recordar que cualquier mirada sobre la situación de los Derechos Humanos en nuestro país debe enmarcarse en una reflexión mayor.
Una que tome en cuenta los niveles de violencia y represión en función de los procesos de concentración de la riqueza y los recursos de nuestro país. No estaría de más recordar como dice Klein que el modelo neoliberal “…para llevar a cabo su verdadera visión necesita condiciones políticas autoritarias” y, agregaría yo, de crecientes niveles de represión. (CAA)
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