Alan García fue elegido bajo el lema de campaña del “cambio responsable”, una buena frase para una propuesta socialdemócrata, reformista, de cambios graduales. Sus frases en campaña por una mejor distribución de las ganancias mineras, por renegociar el TLC en defensa de los campesinos y contra las “services” abusivas, indicaban claramente un mensaje redistributivo.
Su gobierno, en cambio, ha estado claramente orientado hacia la derecha: la política económica neoliberal, la alianza con la Confiep, los “jales” de dirigentes de Unidad Nacional y varios colaboradores de Fujimori a su equipo de gobierno, la descalificación de la oposición y la persecución al movimiento social de protesta así lo indican.
Este giro ha tenido una defensa pública en los artículos publicados por Alan García sobre “El Perro del Hortelano”, que reflejan la verdadera orientación del gobierno y se dirigen a convencer a las bases apristas de su derechización.
¿Será esta apuesta a favor de la gran inversión privada, libre de trabas y regulaciones, avanzando por encima de pequeños productores, campesinos y medio ambiente, el camino al desarrollo? ¿Sólo la exportación de minerales sin procesar salvará al Perú?
¿Adónde nos lleva la política, concordante
con esta apuesta, de descalificación y represión a opositores?
Este número pone Bajo La Lupa como la propuesta “antihortelana” de Alan García corresponde a una orientación plutocrática, primaria-exportadora, que en el Perú ya ha sido probada y no resolvió los grandes problemas nacionales de la exclusión, la poca democracia real, la desnacionalización y la pobreza. Ya les contamos el final: en las 30 páginas que siguen, encontrarán todos los por qués de esta crítica frontal. |