LA GRAN
INVERSIÓN
ALABADO
SEA
TU
NOMBRE
“… es que ahí el viejo comunista anticapitalista del siglo XIX se disfrazó de proteccionista en el siglo XX, y cambia otra vez de camiseta en el siglo XXI para ser medioambientalista. Pero siempre anticapitalista, contra la inversión…” Alan García, "El Perro del hortelano"
¿Quién podría oponerse a promover la inversión privada como elemento clave para el desarrollo nacional? En principio nadie que realmente quiera el progreso del Perú, pues es evidente que el crecimiento y desarrollo económico y social de un país depende decisivamente de la inversión. Pero el problema con la postura de García en pro de la inversión privada es que tiene matices perversos, que paradójicamente convierten algo en principio positivo en distorsionadas
propuestas y políticas que lejos de beneficiar al país le significan riesgos y perjuicios.
Y es así porque cuando García habla de impulsar la inversión privada, no se refiere a cualquier inversión privada. Se refiere a un tipo muy específico y
selecto de inversión: la gran inversión, especialmente foránea, principalmente dirigida a la explotación de nuestros recursos naturales y su exportación a
los mercados internacionales. Cuando Alan García habla de fomentar la inversión, no está aludiendo al microempresario, ni a la comunidad campesina, ni
al mediano comerciante. La propuesta de García es para unos pocos y escogidos privilegiados.
DESENTENDIDO DE LO SOCIAL
Por supuesto, en esta visión de García el Estado y la inversión pública no existen, no hay responsabilidades ni obligaciones del Gobierno. Solo existe
la inversión privada. Yendo contra las leyes de la historia que demuestran que los países que más se han desarrollado han sido aquellos con un Estado
fuerte y dinámico, García se lava las manos. Si no invierte y construye el privado, no se invierte ni se construye. Y punto.
Entonces, bajo esta lógica absolutista y simplista se explican hechos como la tozudez de García en promover la inversión minera en Majaz, pese a que dicho proyecto carece de legitimidad social, su impacto ambiental será enormemente negativo y pondrá en riesgo el bienestar y el futuro de miles de familias campesinas. Pero ello no interesa, en la visión de García, Majaz es inversión privada y tiene que salir como sea.
De la misma forma, otras medidas recientes, como el cuestionado
Decreto Legislativo 1015, que relaja enormemente las restricciones para que las comunidades campesinas puedan vender sus tierras, apuntan a lo mismo: favorecer la concentración de tierras en manos de unos pocos y acaudalados. El cuestionamiento al D.L. 1015 por inconstitucional y por los riesgos de la desintegración y pérdida del patrimonio de las comunidades campesinas, poco importan a García.
exorcizando fantasmas
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Oiga: espero que no hayan traido ese perro del hortelano para que diga que falta mas control y ponga trabas a la inversión en contrucción. |
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Es largamente sabido que los países con las economías más fuertes y desarrolladas, son los que promueven la inversión privada. Pero sin ingenuidad porque hay una conciencia clara de que una cosa es el interés privado y otra el interés público, que a veces coinciden pero también difieren e incluso en ocasiones
están enfrentados. Cierto, se promueve y fomenta la inversión, pero sin caer en fantasías e ingenuidades, bajo condiciones claras y estrictas, sin bajar la guardia en temas ambientales, sin descuidar el impacto social, sin saltarse a la torera leyes y reglamentos. Y de la misma manera, así como se reconoce a la gran inversión en dichos países la mediana y pequeña inversión son también protegidas y priorizadas, estimulándose el desarrollo de mecanismos cooperativos y de fomento que permitan crear grandes masas de pequeños empresarios que son los que realmente constituyen el sostén de toda economía social.
Sin embargo, eso es lo que precisamente no quiere o no puede entender García. Enfrascado en la labor de exorcizar los fantasmas de su fracaso como presidente en los ochenta, sólo esta logrando resucitarlos pues su visión donde sólo la inversión importa si es privada y de grandes dimensiones, donde no se establece un balance entre el interés privado y el interés publico y donde la regulación es sólo una formula vacía, en realidad es una receta que amplía las brechas entre unos pocos que tendrán en abundancia y unos muchos que no tendrán suficiente.
¿Quién protege a los No Contactados?
Desde que los recursos de la Amazonía fueron entregados en concesiones sobre todo a empresas petroleras, de gas, mineras y a madereros privados, las organizaciones indígenas de la Amazonía, particularmente AIDESEP, tuvieron la generosidad de pensar en los pueblos indígenas aún no contactados. Se trata de peruanas y peruanos hermanos nuestros que vivieron todas sus vidas en los bosques y que ante la agresión de la llamada civilización occidental y cristiana prefieren vivir escondidos y al margen.
Fueron los pueblos amazónicos los que en miles de años organizaron el espacio y el paisaje que conocemos y que el capitalismo depredador trata de convertir en un inmenso desierto. Si por el interés capitalista la Amazonía va quedando como un damero, los propios pueblos indígenas propusieron reservar espacios del bosque para que los pueblos no contactados encuentren su “mitayo” (carnes y peces del monte, sobre todo) para seguir viviendo. Por ignorancia, el señor García se burla de uno de los gestos de solidaridad más extraordinarios de la sociedad peruana en los últimos años. En su afán de defender a las empresas petroleras, se atreve a decir: Y contra el petróleo han creado la figura del nativo selvático no conectado”. (Tomado de Rodrigo Montoya, “Alan García: vender la amazonía y todo el Perú para no ser ´perros del hortelano´, 04/03/2008) |
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Cuando la Gran Inversión Privada y García se desbocan…
Aquí algunos ejemplos recientes de la falta de equilibrio y mesura en el tratamiento de la inversión privada por parte del régimen de Alan García:
Régimen tributario de la minería. Durante la campaña electoral el entonces candidato Alan García prometió en reiteradas oportunidades revisar y reformar el régimen tributario de la minería. Esto a fin de ajustar sus aportes a la nueva realidad de elevados precios internacionales de los metales, que ha generado en las empresas mineras niveles de ganancia extraordinarios que llegan a la friolera de US$ 10,000 millones de dólares.
Sin embargo, ya en el poder Alan García no sólo no ha cumplido con su promesa, sino que ha bloqueado sistemáticamente todas las iniciativas dirigidas a incrementar la tributación de las empresas mineras, oponiéndose a la aplicación universal de las regalías mineras, rehusando renegociar los contratos y rechazando las iniciativas dirigidas a establecer un impuesto a las sobreganancias extraordinarias que las mineras vienen registrando.
Promoción de la producción de Biodiesel. El régimen de García ha abrazado fervorosamente la promoción de la producción de biocombustibles (generados a partir del procesamiento de productos vegetales como la caña de azúcar y el maíz). Esa política es altamente cuestionable por diversas razones, como que algunos biocombustibles en realidad no generan una ganancia clara en términos energéticos y tienen altos costos y riesgos ambientales.
Además, los biocombustibles tienen un impacto negativo sobre la seguridad alimentaria, al demandar productos como el maíz y la soya que son base de la nutrición humana y acaparar tierras y aguas que podrían haber sido dedicadas a la producción de comida. Esto ya se está reflejando en el creciente precio de varios alimentos esenciales, porque las tierras y cosechas en lugar de ser dedicados a la alimentación humana ahora son, en buena parte, derivadas a la producción de biocombustibles para beneficio de los consumidores de los países ricos.
A todo lo anterior debe agregarse además que la producción de biocombustibles, al exigir fuertes inversiones y el uso extenso de tierras, es una
actividad sesgada hacia las grandes empresas agroindustriales, favoreciendo la concentración de tierras y el desplazamiento y desaparición de medianos y pequeños productores.
Pese a todos estos factores negativos, García ha mantenido una política de beneficios tributarios y facilidades a la producción de biocombustibles, favoreciendo a grandes grupos empresariales bien conectados con su gobierno, mientras millones de campesinos carecen del más mínimo apoyo del Estado. |
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