Bajo La Lupa 12
Revista Mensual
de Analisis y Propuestas
N° 12
 
La resistencia indígena
El Bosque en peligro
Shamanismo y cultura amazónica
Coca y Narcotráfico
 
 
 
 
Portada

Editorial

PETRÓLEO Y GAS
A la caza del petróleo.

BOSQUES
Bosques amazónicos en peligro.

IIRSA
Carretera Interoceánica Sur: Blasfemia del desarrollo.

COCA Y NARCOTRÁFICO
Las drogas y la coca en el debate actual.

ARTE Y CULTURA
El arte amazónico y el realismo mágico.

SHAMANISMO
La mirada interior del Shamanismo Amazónico.

ENTREVISTA
A César Villanueva.

PROPIEDAD INTELECTUAL
TLC: ¿apertura de la biopiratería?

PUEBLOS NO CONTACTADOS
Petrolíferas y madereros amenazan vida de no contactados.

PROTESTA
Resistencia indígena.

EXONERACIONES Y GASTOS
Economía Amazónica ¿Para dónde camina?.

SALUD
Amazonía: salud en sí misma.

ENTREVISTA
C. Bendayán

LA ERA DEL CAUCHO
Edad dorada

POLÍTICA DE FRONTERAS
Fronteras olvidadas.

Wikipedia
 
 
BOSQUES
AMAZÓNICOS
EN PELIGRO
La Amazonía vive un proceso de degradación ambiental que se expresa en la creciente deforestación. Las erradas políticas regionales y nacionales implementadas a lo largo de los últimos siglos, han puesto en serio riesgo a los recursos naturales existentes allí.

Los bosques, no son sólo el pulmón del mundo como mucha gente cree, sino también los riñones que absorben el Dióxido de Carbono CO2, uno de los más importantes Gases de Efecto Invernadero (GEI) que provocan el calentamiento global y sus graves consecuencias sobre la vida humana. Por ello, resulta tan importante que el Perú conserve 69 millones de hectáreas de bosque en su amazonía, es decir el 90% del bosque original, según estudios del Programa de Fortalecimiento de Capacidades Nacionales para Manejar el Impacto del Cambio Climático y Contaminación del Aire.

  LITERATURA AMAZÓNICA

“Burlado por el amawaka Ino Moxo, el ashanínka Inganíteri convocó a sus principales de todo El Gran Pajonal y en infinitas piraguas, las mejillas pintadas con wito, con achiote, con karawiro y sangre, cientos de guerreros asomaron por la boca del Unine, descendieron entre las veredas de palosangres, ellos y sus mujeres dando gritos agudos, entraron al Ucayali riendo a grandes voces, amenazando y cantando, penetraron por el Urubamba hacia el Inuya, llegaron al Mapuya, cruzaron por el bosque hacia el Mishawa y casi consiguieron lo que no habían podido los invasores blancos: aniquilar a la nación amawaka.” P. 91

César Calvo, n. Iquitos 1940 Las tres mitades de Ino Moxo
Proceso editores, 1981

Sin embargo este precioso patrimonio de bosques vírgenes esta en serio peligro, pues la superficie total deforestada en la amazonía al año 2000 asciende a 7’172, 553,97 hectáreas, siendo los departamentos de San Martín, Amazonas y Loreto los que presentan mayor porcentaje de la deforestación.

En ese contexto, resulta preocupante como el Gobierno de Alan García ha promulgado, el año pasado, el Decreto Legislativo 1090, conocido como la nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre, modificada por Ley del Congreso N° 29317. Esta ley tiene serios cuestionamientos en cuanto a su constitucionalidad y atenta contra el patrimonio forestal, al ser permisivo con el cambio de uso de tierras forestales a agrícolas y al establecer en su artículo 6_ …”No habrá cambio de uso en las tierras que pertenecen al patrimonio forestal cualquiera sea su categoría, salvo cuando se trate de proyectos declarados como de interés nacional”… Aprovechando dicho artículo, ya existen proyectos de producción como la caña brava, que se van a traducir en la creación de grandes explotaciones agroindustriales que arrasaran con enormes extensiones de nuestra selva. Según los especialistas, existiría una demanda de más de 2 millones de hectáreas de Bosques primarios para este fin.

  Bosques y deforestación evitada

Los bosques de la Amazonía concentra el 30% de los bosques tropicales, el 25% del agua dulce y el 40% de la biodiversidad del mundo, alberga una esperanza para la mitigación de los daños del calentamiento global que a todos afecta, pero más a los más pobres y, dentro de estos, a los que viven en los bosques y sus entornos.

Desde la Cumbre de la Tierra de 1992, en varios países y regiones del mundo, se están aplicando diversos mecanismos que buscan mitigar y/o racionalizar los impactos de las actividades humanas sobre el medio ambiente, denominados Pagos por Servicios Ambientales. En el marco del Protocolo de Kyoto (1997) se han desarrollado los llamados Mecanismos de Desarrollo Limpio, principalmente en aspectos industriales, energéticos, transporte y manejo de basura, pero también para temas forestales.

Los bosques son importantes sumideros de CO2, junto con los mares, ríos, lagos y lagunas, por lo que en torno a su protección y uso racional se ha desarrollado – aunque aún muy limitadamente- un mercado internacional de créditos o bonos de carbono, estimado actualmente en US$ 25,000 millones, que los países en vías de desarrollo y sobre todo sus poblaciones más pobres, deben aprovechar para impulsar un desarrollo humano sostenible en el tiempo y sustentable ecológicamente. Para proyectos o programas en el marco de estos mecanismos se han creado fondos específicos en la ONU, Banco Mundial, BID y la cooperación internacional bilateral.

Asimismo, están funcionando “bolsas” de bonos de carbono en el llamado mercado voluntario, ligado a grandes empresas interesadas en contribuir con responsabilidad medioambiental – además de social – con el desarrollo humano del planeta y evitar su desaparición.

Debido a que las metas acordadas en Kyoto no están siendo cumplidas por los países desarrollados, desde el 2006 se está introduciendo el concepto de Deforestación Evitada, proceso social, ecológico, político, económico, territorial y técnico mediante el cual se busca prevenir o mitigar la pérdida de bosques en un determinado territorio con el fin de reducir las emisiones de GEI causantes del calentamiento global. Concebimos que el eje de este concepto son los actores sociales, hombres y mujeres conscientes que viven del bosque y sus entornos y que son los únicos que podrán evitar que la deforestación continúe.

 

Esta nueva Ley Forestal enfatiza la extracción de madera, mientras excluye a los pequeños productores forestales, comunidades indígenas y campesinas que necesitan normar sus actividades forestales. También debilita la Autoridad Forestal Nacional y es permisiva con la comercialización de madera de origen controversial, lo que institucionalizaría la ilegalidad. Así mismo, no avanza en los compromisos asumidos por el gobierno peruano frente a la implementación del TLC, y genera un retroceso respecto al proceso de descentralización en la gestión y control forestal.

CAMBIO CLIMÁTICO

Con los incrementos de temperatura producidos por el cambio climático, los científicos avizoran un proceso de conversión del bosque amazónico en sabanas (con mucha menor vegetación y vida); en buena cuenta implica pérdida de biodiversidad y escasez de agua. A mayor sequedad, los problemas de incendios forestales también son mayores, se incrementa la emisión de gases de efecto invernadero y consecuentemente el proceso de deforestación.

Hay que tener en cuenta que la vegetación amazónica fija carbono en el suelo. Consecuentemente los procesos de remoción de vegetación y suelos contribuyen a liberar gases de efecto invernadero exacerbando el problema. Esta situación obliga a plantear un verdadero desarrollo sostenible para la Amazonía si es que en verdad queremos contribuir a la mitigación y adaptación al cambio climático.

La Amazonía tradicionalmente ha sido considerada como espacio vacío, como áreas de expansión de la frontera agrícola, y ahora de plantaciones destinadas a biocombustibles, y como fuente de hidrocarburos (petróleo y gas).

  Manu: Joya de Biodiversidad y
Multiculturalidad

El Parque Nacional del Manu está ubicado en la selva sur del Perú y es una de las mayores áreas de mega-diversidad del planeta, reserva ecológica de primer orden, lugar de confluencia de múltiples culturas, historia y mitos – el Paititi, probablemente se encuentra en la cordillera del Pantiacolla que corta al Parque del Manu -, importante potencia eco-turística, ubicación de varios pisos ecológicos e importante sumidero de carbono que contribuye con la disminución de GEI.

Este Parque está ubicado en las regiones de Cusco y Madre de Dios en el Perú (ver mapa), incluye más de 1.7 millones de hectáreas y cubre ecosistemas que van desde la vertiente oriental de los Andes (4,000 msnm) a la Amazonia peruana (200 msnm). Fue declarado Parque Nacional en 1973 con el objetivo de proteger su biodiversidad que es única en flora y fauna. Las especies de aves encontradas en el Manu constituyen el 52% de todas las del Perú y 15% de las del mundo. Asimismo, existen al menos 13 especies animales silvestres que viven en el Manu, conocidas mundialmente por estar en peligro de extinción como el caimán negro, la nutria gigante y el ocelote. En 1997 el Parque fue declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.

El núcleo del Parque está habitado por cuatro grupos amazónicos nativos que se encuentran en aislamiento voluntario de las etnias matsiguenga, mashco-piro, yora-nahua y amahuac. En la parte media y baja de la zona de amortiguamiento (2,500 a 400 m.s.n.m.) conviven colonos de origen quechua y mestizos de la costa y sierra, con indígenas nativos principalmente matsiguenga, huachipaeri, arakmbut y yeni. En la parte alto-andina (2,500 a 3,500 msnm) viven campesinos andinos quechuas.

 
Para saber más… El Manu a través de la historia; PROMANU, Cusco, 2003.
Oscar Paredes Pando. Pueblos, bosques y extractivismo depredador. Qosñipata- Manu 1567-2007; Municipalidad de Kcosñipata-DRIS, Cusco 2008.
Róger Rumrrill. La Amazonía peruana: La última renta estratégica del Perú en el siglo XXI o la tierra prometida; CONAM-PNUD, Lima, 2008.
La Amazonía sin mitos. BID-PNUD, Washington, 1992. “Informe Stern”
 

En tanto han primado más los intereses económicos orientados a favorecer la extracción de materias primas, las políticas públicas han subestimado las consideraciones sociales y ambientales. No son gratuitas entonces las manifestaciones de conflicto social y las demandas de aquellos sectores; que como las comunidades nativas; han sido perjudicados por estas erradas políticas de Estado y que ahora exigen participar activamente en la definición de políticas públicas que integren apropiadamente las consideraciones ambientales, sociales y económicas.

En el paquete de medidas legislativas promulgadas bajo las exigencias de la implementación del TLC con los Estados Unidos, existen normas que bajo la figura de la modernización de la Amazonía, lo que buscan en el fondo es crear un mercado de tierras para promover grandes inversiones que no necesariamente están pensando en el biocomercio, por definición sostenible, sino en las grandes ganancias a obtener, producto de la demanda internacional de biocombustibles.

La caída del precio del petróleo y la crisis económica global han amainado en algo estas inquietudes pero no las han eliminado: para las grandes transnacionales, su visión de la Amazonía es una planicie, donde los bosques nativos y la diversidad han desaparecido, dedicados a monocultivos como la caña de azúcar y la soya. A nivel internacional se viene negociando para que la preservación de los bosques en pie, también sea un mecanismo reconocido en la lucha contra el calentamiento global. De esta manera la conservación de bosques, sea en áreas protegidas, sistemas agroforestales o los relictos de bosques en los predios agrícolas, tendrían incentivos económicos concretos capaces de competir con otras alternativas de uso de la tierra. Esto es lo que se llama el mecanismo de Reducción de Emisiones producto de la Deforestación y Degradación de Bosques.

El desarrollo sostenible de la Amazonía no es entonces una aspiración y un derecho únicamente de los pueblos amazónicos, sino también un interés de la sociedad en general. Los grandes servicios ecosistémicos que prestan a los pobladores locales y la humanidad y sus grandes posibilidades de contribución efectiva en la mitigación y adaptación al cambio climático, hacen del desarrollo sostenible amazónico un interés global. Por tales razones las políticas públicas no pueden ser centralistas e impositivas. En la Amazonía está demostrado hasta la saciedad que cuando las normas pretenden ser impuestas se genera el legítimo rechazo de los actores locales.

Los efectos del cambio climático ya se están percibiendo, y en consecuencia es necesario la elaboración consensuada de una política de desarrollo sostenible para la Amazonía mediante una ley que la norme, incorporando en su prioridades el ordenamiento territorial de las regiones que la conforman. También hace falta la aprobación de una nueva Ley Forestal y de Fauna Silvestre de consenso como el Dictamen del Proyecto de Ley No. 2691, aprobado en la Comisión de Pueblos Andinos, Afroperuanos, Amazónicos, Ambiente y Ecología del Congreso de la República, derogando el DL 1090 y su Ley modificatoria; de otra manera, las consecuencias a la que se expone a nuestra Amazonía serán sumamente serias y en muchos casos irreversibles.

 
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Bajo La Lupa N° 16

 

 
 
Última actualización 11-May-2010
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