Los cacataibo son un pueblo indígena cuyos territorios ancestrales, en las cuencas de los ríos Aguaytía, San Alejandro y Zungaruyacu, en Ucayali y Loreto, fueron divididos por la construcción de la carretera Lima – Pucallpa a fines de los 1950. La mayoría de ellos, unas 7,500 personas hoy, se han ido integrando paulatinamente, cambiando su tradicional modo de vida basado en la caza - recolección y asentándose en comunidades donde practican la agricultura de roza y quema, adoptando el vestido occidental y la lengua castellana. Sin embargo, aún existen grupos Cacataibo en aislamiento, también llamados “Camanos”, en los bosques más lejanos y menos depredados de la Cordillera Azul. Ellos han optado por el aislamiento voluntario “es que han visto la violencia y las peleas entre las gentes que se llaman civilizados y no quieren eso: ellos son gente muy pacifica…”, afirma el cacataibo Jacob Flores, quien se topó con un camano hace unos años mientras cazaba en la selva. Coincide la antropóloga Beatriz Huertas quien afirma que la memoria de las masacres de las que han sido objeto los daña psicológicamente y les lleva a optar por alejarse de ese mundo que tanto daño les ha hecho.
Se trata de uno de los escasos grupos que sobreviven en nuestro plantea sin contacto con el mundo exterior. Catorce de estos grupos han sido identificados en la amazonía peruana, una docena más transitarían por territorio brasilero. Pese a los escasos contactos, su sobrevivencia está cada día más amenazada, tanto por enfermedades transmisibles frente a las cuales no han desarrollado defensas naturales, como por la creciente penetración y depredación de sus territorios ancestrales por los madereros -legales e ilegales- y las empresas petroleras.
RESERVA TERRITORIAL
La Federación Nativa de Comunidades Cacataibo (FENACOCA) y la AIDESEP (Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana) iniciaron la lucha legal por su derecho al territorio en 1999, solicitando formalmente al Estado peruano la creación de una reserva territorial al sur del hoy Parque Nacional Cordillera Azul. En 2005 presentaron un expediente técnico para la creación de dos reservas territoriales a favor de los Cacataibo en aislamiento voluntario y el INRENA se comprometió a canalizarlo a las entidades encargadas de su aprobación. No obstante encontrarse en tramite dicha solicitud, en septiembre del mismo año, sin el consentimiento previo e informado a los indígenas y contraviniendo lo pactado en el Convenio 169 de la OIT, el Estado peruano otorgó licencia para la exploración y explotación de hidrocarburos en el Lote 107 (más de tres millones de hectáreas que se superponen en 50% al área de la Reserva territorial mencionada) a la empresa Petroleum del Perú. La empresa inició al poco la exploración de la zona mediante detonaciones sísmicas: más de 950 kilómetros de líneas sísmicas subterráneas han sido detonadas desde entonces, amenazando la vida y la integridad personal de los indígenas Cacataibo en aislamiento.
Así, las únicas áreas que quedan para la protección de las poblaciones aisladas están siendo invadidas en forma acelerada por colonos y madereros ante la demora y la inacción del Estado. |