En síntesis, las situaciones críticas generadas por el Cambio Climático que ya están gravitando sobre la vida, en los Andes, son las siguientes:
a. Los glaciares se están derritiendo en forma acelerada, gravitando sobre la disponibilidad de agua. Esta situación, en el corto plazo, determina, una mayor disponibilidad de agua, y su progresiva disminución hasta su desaparición, en el mediano plazo. Ello afectará, fundamentalmente, a las tierras de la Sierra que se irrigan con agua de lluvias y, luego durante el estiaje (temporada sin lluvias) con aquella proveniente del
deshielo de glaciares.
La Región Costera, donde no llueve (salvo en el extremo Norte, cerca al Ecuador), que es irrigada gracias a las aguas de lluvia provenientes de la Sierra durante el verano (Diciembre a Marzo), verá desaparecer el régimen regular de sus ríos de cuencas
profundas, que se alimentaban durante la estación seca (estiaje) del deshielo de los glaciares. Afectará, así mismo, a los humedales donde prosperan pastos de calidad que son el principal sustento de Alpacas y Llamas.
b. Las lluvias han cambiado su patrón de comportamiento tanto en periodicidad como en intensidad. Las comunidades y agricultores conservacionistas andinos ya registran un anómalo comportamiento de las lluvias y se preocupan por la gravedad de la situación. Los denominados “veranillos” se producen luego de las lluvias y determinan que pierdan o toda la semilla empleada en la siembra o, en el mejor de los casos, que obtengan magras cosechas, comprometiendo la seguridad alimentaria del productor y su familia.
Los estimados sobre la menor producción obtenida van desde la pérdida total de la cosecha, hasta porcentajes medios del 30 al 50%. Se reporta, también, que si la ausencia de lluvias se prolonga se verían obligados - por la falta de pastos - a vender el ganado que poseen y que suele ser el “ahorro materializado” del campesino.
Cuando el comportamiento anómalo de las lluvias es persistente, la tendencia a la migración se vuelve consistente. Tal es el caso de la Región Apurímac, en los Andes del Perú, que tuvo 4 años de semi sequía, obligando a muchos campesinos a migrar.
Esta tendencia se acentuará en los Andes en los próximos años, tomando en cuenta que la temperatura media -a nivel planetario-,
debido al Cambio Climático Global, no llega, por ahora, sino a menos de un 1º C, y que sabemos que los esfuerzos en curso (siendo insuficientes) pretenden acotarla en 2º C. Otros testimonios de comunidades y agricultores conservacionistas andinos
refieren que, “los cultivos están subiendo”. Las lluvias son más frecuentes en zonas más altas (Puna) y se muestran más escasas en la Zona Quechua (de 1,800 a 3,800 metros de altura). El aumento de temperatura y la presencia de mayor lluvia ocasiona que los cultivos que antes prosperaban solamente en la Zona Quechua (maíz, papa, olluco, mashua, quinua, frijoles), ahora se trasladen a la Zona Puna, generándose conflictos con los campesinos que en la Puna sólo tenían ganado ovino, vacuno y camélidos sudamericanos domesticados (alpaca y llama), pues antes de que se manifestara el Calentamiento Global, allí prosperaban
principalmente pastos naturales.
c. Erosión de la diversidad biológica agrícola.
“Los cambios producidos en la distribución de plantas y animales como resultado de los climas más cálidos, significarán la ruptura de los ecosistemas actuales, ya que variarán los patrones actuales de composición y dominio de las especies. Aumentarán
las presiones sobre los ecosistemas producidos por el cambio en el uso de la tierra y la fragmentación, incrementándose el riesgo de extinción de especies que actualmente se encuentran “críticamente en riesgo amenazadas” (Panel Internacional sobre Cambio Climático).
En los Andes del Perú es donde se concentra el mayor número de plantas nativas y sus parientes silvestres (diversidad fitogenética) y sistemas de conocimiento tradicional asociados al mantenimiento, creación y recreación de la diversidad biológica agrícola. Es allí, además, donde la pobreza es mayor. Según la estadística oficial, la población pobre rural de la Sierra es el 73.3%; siendo los departamentos con más pobres los de Huancavelica (85.7%) Apurímac (69.5%) y Ayacucho (68.3%).
d. Sequías. Como un fenómeno muy frecuente en la zona andina, sobre todo en los andes del sur. “Cuando esto ocurre, desaparecen pastizales y retroceden los bosques, animales y hombres sufren y mueren por falta de agua y alimentos. Para las poblaciones
que las sufren, las sequías suelen ser más temidas que las inundaciones, entre otras razones, porque tienen menos visibilidad y, en consecuencia, los pobladores no reciben ayuda externa ni se organizan colectivamente, debiendo afrontar individualmente sus consecuencias” (Adaptación al cambio climático: De los fríos y los calores en los Andes: Experiencias de adaptación tecnológica en siete zonas rurales del Perú ITDG).